Wikileaks: Autogol en Suiza y silencio en La Habana


Por: Iroel Sánchez

Nyon es una pequeña ciudad suiza, ubicada algo al Norte de Ginebra. Aunque Nyon tiene una historia bastante antigua –se dice que fue fundada por los romanos- su notoriedad contemporánea está asociada al hecho de ser la sede de la Unión Europea de Fútbol, la célebre UEFA que organiza la copa homónima. Pues, hablando en términos futbolísticos, la localidad suiza de apenas 17 000 habitantes ha sido el escenario de un autogol para la diplomacia norteamericana.

Resulta que a Nyon ha ido a residir uno de los autores de los cables dados a conocer por Wikileaks, el señor Michael Parmly, ex Jefe de la Oficina de Intereses de Estados Unidos(SINA) en Cuba. En una reseña biográfica, publicada por el gobierno estadounidense, no se recogen vínculos del señor Parmly con el fútbol, aunque sí aparecen otros datos interesantes que lo ubican, en momentos claves, en lugares donde han ocurrido acontecimientos de alto interés para Estados Unidos.

Por ejemplo, de febrero a mayo de 2003, el señor Parmly sirvió como representante del Departamento de Estado en Kandahar, Afganistán, y de 1987 a 1989 fue Consejero Político en Rumania. Obvia decir que en ambos países estaba sucediendo, durante la presencia de Parmly, lo que EE.UU. denomina un “cambio de régimen”, exactamente lo que el vecino del Norte proclamó como su política oficial hacia Cuba durante la época en que el actual inquilino de Nyon residió en La Habana. El ahora diplomático retirado es descrito como profesor de estudios de Seguridad Nacional en el National War College, especializado en situaciones “posteriores a conflictos”, algo que puede explicar su obsesión por el futuro de Cuba en los cables que envió desde La Habana y que expusiera en una entrevista al Miami Herald, recién llegado a la Isla, el 25 de diciembre de 2005, al afirmar: “mi interés es el futuro”.

No sabemos si por vanidad, por prepotencia, o porque como él mismo dice, cree en el “puntillismo”, el señor Michael Parmly ha salido a anotarle desde Nyon un autogol a la ya bastante castigada portería del Departamento de Estado. El hecho es que en una entrevista al diario suizo Le Temps míster Parmly dijo que se “molestaría mucho si las numerosas conversaciones que he mantenido con la bloguera Yoani Sánchez se publicasen”. Otra vez tenemos que acudir a la biografía del exdiplomático para precisar que concluyó su misión en Cuba en Julio de 2008, cuando apenas comenzaba la arrolladora recolección de premios de la señora Sánchez, pero el máximo representante de Estados Unidos en Cuba tuvo tiempo para “numerosas conversaciones” con la bloguera. Se trata, además, de encuentros secretos porque ni él ni su interlocutora –que supuestamente es defensora de la transparencia informativa y el periodismo independiente, razón por la que le han otorgado quince galardones internacionales- quieren que se conozcan.

Transcurridos varios días de esta revelación, Yoani Sánchez guarda silencio y, como ha sucedido también con su encuentro con la Subsecretaria de Estado Bisa Williams -contenido en un cable publicado por Wikileaks- tampoco ninguno de los medios extranjeros acreditados en Cuba, que muchas veces han actuado como amplificadores de las comas y los puntos escritos por la célebre bloguera, ha recogido la información. Me pregunto si será porque, como el exjefe de la SINA, ellos también han sostenido “numerosas conversaciones” con la afamada personalidad que los supera en premios, dinero y hasta en acceso a los funcionarios norteamericanos, incluyendo al presidente Obama.

Seguramente, después de leer esto –y tomando en cuenta el curriculum de Parmly- habrá quien recuerde que la ubicación de Suiza en el corazón de Europa, su controvertida política de neutralidad, sus instituciones financieras, y su condición de sede de un grupo de organismos de las Naciones Unidas han facilitado su utilización en el cine y la literatura como escenario para historias de espionaje. Casualmente, es Suiza el país donde residió Yoani Sánchez, al emigrar de Cuba por razones económicas, según propia declaración en el perfil de su blog. Pero yo prefería asociar este affaire inconcluso, a Guillermo Tell, la leyenda llevada al teatro por Friedrich Schiller, en que la puntería de un patriota suizo salva la vida de su hijo al atravesar con una flecha la manzana colocada sobre su cabeza. Porque el hecho de residir en Suiza no ha influido para nada en la puntería del señor Parmly, cuyo “puntillismo” lo ha llevado a anotar goles en la portería que custodian cada vez con más trabajo sus antiguos jefes y atravesar el corazón de la credibilidad del fantoche que su “interés en el futuro” ayudó a crear en La Habana.

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