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Y era de Bronce el Titán Antonio Maceo



Antonio Maceo Grajales
El 7 de diciembre de 1896, en los campos de San Pedro, en Punta Brava, La Habana, en un combate entre el Ejército Libertador cubano y tropas españolas, se produce uno de los hechos más fatales de la guerra por la independencia de Cuba:  la caída del Mayor General Antonio Maceo Grajales, el héroe de más de un centenar de batallas.

Antonio Maceo, fue el cubano más conocido en América Latina en la segunda mitad del siglo XIX.  El primogénito de los Maceo Grajales, era buen jinete y diestro en la esgrima del machete de defensa personal; inteligente, disciplinado y atacador. Tenía tanta fuerza en la mente como en el brazo, como dijera nuestro José Martí.

Paradigma de la grandeza militar al servicio de una noble causa, Antonio maceo se destacó por su disciplina y ese don de líder militar y político, que jamás utilizó para su beneficio personal, sino que lo pone al servicio de Cuba. Sobresalían de su personalidad, la elegancia y la elevada moral que le hacían ser un independentista pertinaz que incluye la abolición de la esclavitud como principio primero.

Poseedor de una pluma sagaz, fina cultura autodidacta y profundidad de pensamiento, de Antonio Maceo son estas frases que lo revelan y ordenan: "Cuando Cuba sea independiente, solicitaré del Gobierno que se constituya, permiso para hacer la libertad de Puerto Rico, pues no me gustaría entregar la espada dejando esclava esa porción de América". "¿Para qué queremos la vida sin el honor de saber morir por la Patria?”…

Su carrera militar comenzó bajo el arrimo de sus ascendientes en el Ejercito Libertador de Cuba. Inicialmente,  fue soldado, pero no tardó en demostrar sus destrezas para el combate, además del coraje y la disciplina para trascender en las tropas mambisas. Como líder entre los hombres que dirigía, se  ganó el sobrenombre de “El Titán de Bronce”.

Para Antonio, ninguno de los objetivos por los cuales los independentistas estuvieron en la manigua se lograba a través del Pacto del Zanjón, considera el Titán que con ello,  no se contemplaba la abolición de la esclavitud y mucho menos la independencia de Cuba. Ese hecho, al decir del Apóstol de Cuba, es considerado “de lo más glorioso de nuestra historia”.

Son incontables las hazañas del valiente guerrero  en aras de su aspiración suprema: la libertad y la independencia de Cuba. Sin embargo, más allá  de  los combates y las acciones,  Antonio Maceo fue hombre de pensamiento. Sus tesis y doctrinas sociales, políticas y militares fueron expuestas con claridad y se impusieron como guía en su ruta libertaria.

Más de una veintena de heridas recibió Maceo en las numerosas batallas donde participó,  sucesos que jamás  lastraron ni menoscabaron su intrepidez. Y ante la insuficiencia de pertrechos militares, defendió el uso del machete como arma de guerra. Fue ejemplo ante sus compañeros de lucha y  se entregaba siempre a la causa como el más impetuoso de los soldados.

Aquel fatídico 7 de diciembre de 1869, Maceo galopa hacia el lugar donde podía decidirse el encuentro entre las tropas cubanas y españolas, y dice a sus ayudantes: “Esto va bien”. Sin embargo, momentos  después fue alcanzado por una bala en el lado derecho de su mandíbula inferior que le causa la muerte. Su ayudante  Panchito Gómez Toro, hijo del Generalísimo Máximo Gómez, al saber lo sucedido, fue hacia el lugar a saber del hecho y con ello, encontró la muerte entre  las balas enemigas.
  
Al conocer sobre el suceso, Máximo Gómez, su jefe y amigo, escribe a María Cabrales, viuda de Maceo: “Con la desaparición de ese hombre extraordinario, pierde usted al dulce compañero de su vida, pierdo yo al más ilustre y el más bravo de mis amigos y pierde en fin, el Ejército Libertador, a la figura más excelsa de la Revolución. A esta pena se me une la pena cruelísima también de mi Pancho”.

Así fue la proyección histórica y humana de este hombre que fue feliz porque vino de León y de Leona,  e hizo grande a su Patria porque realizó proezas que engrandecieron su leyenda y nos  trazaron el camino para la Cuba de hoy. Una leyenda imperecedera donde  nos acompañan el Titán de Bronce y Francisco Gómez Toro,  quienes reposan en el monumento de El Cacahual, sitio que guarda tributo perenne a esos héroes de la Patria..

En Duaba, Baracoa: Con la Patria ante todo




Duaba, Baracoa, Guantánamo
Con la Patria ante todo, y desafiendo la lluvia, este 1ro de abril centenares de baracoenses protagonizaron una peregrinación  hasta el obelisco de Duaba, en Baracoa, para recordar el aniversario 120 del desembarco de Antonio Maceo, Flor Crombet y una veintena expedicionarios por esta región oriental. 

La joven Lisandra Sabó Vega y Elexis Fernández-Rubio, presidente de la Unión de Historiadores de Cuba en Baracoa, ratificaron el compromiso de los cubanos de preservar la Revolución y exigir el cese del bloqueo de Estados Unidos contra Cuba desde hace más de 50 años, como elemento esencial para la normalización de las relaciones entre ambos países.

Fernández-  Rubio explicó además, que el  combate contra el ejército español en Alto del Pino y la decisión de Maceo de no ocultar su presencia en Cuba, fue  una buena iniciativa para los patriotas de Baracoa, que de inmediato se alzaron en armas, con su capitán Félix Ruenes al frente.

La peregrinación que como cada 1ro de abril hace el pueblo de Baracoa hasta obelisco de  Duaba,  es la más antigua e importante de su tipo que se realiza en Cuba. Por ello, fue propuesta  por la Oficina de Monumentos y Sitios Históricos de Baracoa, para  Patrimonio Intangible  de la Nación Cubana, a la Comisión Nacional de Monumentos y al Consejo Nacional de Patrimonio Cultural.


Esta decisión emergió  del XIV Taller de Investigación Duaba, un desembarco necesario, clausurado este martes en la ciudad de Baracoa,  donde participaron el presidente del Instituto de Historia de Cuba, René González Barrios y el coronel Hugo Crombet Bravo, nieto de Flor y autor del volumen La expedición del Honor. 

El acto fue presidido por el Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez, miembro del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de Cuba el miembro del Buró Político y Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, el General de Cuerpo de Ejército Ramón Espinosa Martín y el Primer Secretario del Partido en Guantánamo, Denny Legrá Azahares, quien entregó los carnés a 14 nuevos militantes de la organización política. 

De igual manera, diez jóvenes tan aguerridos como quienes desembarcaron aquella mañana de 1895, recibieron el aval que los acredita miembros de la organización juvenil de manos de Yoscleidis Ramírez Ramírez, primer secretario de la UJC  en la provincia de Guantánamo.

Al término del acto, fiesta 23 destacados jóvenes protagonizaron junto a los demás dirigentes del Partido y el gobierno en Guantánamo y Baracoa, un desembarco simbólico, en las alborotadas aguas que forzaron a los tripulantes de la Goleta Honor, hace ya 120 años para sumarse a la guerra organizada por el Partido Revolucionario Cubano. 



Hoy América abrió los ojos a dos grandes de la historia: Maceo y Che



El 14 de junio América abrió los ojos a dos grandes de la historia: Antonio Maceo Grajales y Ernesto Guevara de la Serna. El primero, hijo de león y de leona, nace en Santiago de Cuba en el año 1845, y el otro, argentino pero cubano de corazón, vio la luz en 1928. Genio y leyenda unieron a estos hombres con un denominador común:  la vocación latino americanista.  Por ello pronunciar sus nombres es grandeza, valentía, virtud. 


Era Antonio Maceo el cubano más conocido en América Latina, en la segunda mitad del siglo XIX, a él, aprendimos a verlo como una leyenda viva, como un dios de la guerra. En tanto Ernesto Che Guevara, médico e intelectual convertido en soldado guerrillero, conquistó la segunda mitad del siglo XX y su rostro continúa atiborrando las plazas en brazos de personas de todas las generaciones de cubanos y latinoamericanos.
 

Hubo grandes retos en sus vidas, breves pero intensas, ambos despuntarían por sus hazañas militares. Antonio, primogénito de los Maceo Grajales, era buen jinete y diestro en la esgrima del machete de defensa personal;  inteligente, disciplinado. Poseía el Titán, una pluma sagaz, fina cultura autodidacta y profundidad de pensamiento.. Tenía, al decir de  nuestro José Martí: “tanta fuerza en la mente como en el brazo”.


Del pensamiento político de  Antonio Maceo resultan  estas frases que lo revelan y ordenan:  "Cuando Cuba sea independiente, solicitaré del Gobierno que se constituya, permiso para hacer la libertad de Puerto Rico, pues no me gustaría entregar la espada dejando esclava esa porción de América". "¿Para qué queremos la vida sin el honor de saber morir por la Patria?”…
 

En tanto, el Che fue aquel joven, que padeciendo de asma, despertaba admiración por su energía indomable y el espíritu emprendedor e impetuoso que lo acompañó siempre.  A los 23 años realiza un largo recorrido por Latinoamérica, se gradúa de médico y, de paso por México, es nombrado por el líder de la Revolución Cubana Fidel Castro Ruz para integrar la expedición del  Granma.


Che significa revolución, cambio.  Representa intransigencia y comunismo. Desde su incorporación a la causa cubana, se distinguió por su lealtad y un valor por momentos temerario. La Sierra, la Invasión, la Batalla de Santa Clara, fueron escenarios de sus hazañas. Y ante los ojos de generaciones de cubanos que no tuvimos la oportunidad de conocerlo, están sus  imágenes levantando un muro, cortando  caña, manejando  una combinada, en un trabajo voluntario...


Conmovía su intachable ejemplo personal, su autoridad moral y su fe inquebrantable en la victoria. Ante los que pudieron considerarlo un aventurero, cual Quijote latinoamericano, se les anticipó y dijo que lo era, pero lo dijo de un modo  diferente. Era Ernesto Guevara de esos hombres que ponen el pellejo para demostrar sus verdades.
 

En la vida y el pensamiento de Antonio Maceo y de Ernesto Che Guevara, encontramos los más sagrados valores por los que luchamos en Cuba.  Por ello, hoy  cabalgan en un Rocinante del futuro y  comparten su propia imagen: nuestra hermosa bandera de la estrella solitaria, símbolo de las luchas y de la esperanza de los pueblos latinoamericanos.  Y en este peregrinar marchan veloces porque no precisan de empuje revolucionario para continuar la lucha.

Monumentos y obeliscos de Guantánamo ( Fotos )

Gracias al lente de Leonel Escalona Furones,  La Guantanamera regala a sus lectores esta fotogalería de algunos de los Monumentos y obeliscos guantanameros, sitios que perpetúan la memoria de los héroes y mártires de esta aguerrida tierra oriental....


Monumento erigido a José Martí, situado en el céntrico parque guantanamero que lleva su nombre

                            
Estatua del Mayor General Pedro Agustín Pérez... 



Mausoleo La Confianza, lugar que resguarda los restos de los mambises guantanameroscaídos en nuestras gestas libertarias


A la entrada de la ciudad de Guantánamo por la avenida que lleva su nombre un gran monumento representa la estatura y el pensamiento de Ernesto Che Guevara
 

Monumento a Camilo Cienfuegos, diseñado por el artista guantanamero Víctor Enrique Sánchez,  un monumento para el de la sonrisa amplia
 


 Obelisco a Iván Rodríguez, jefe del Movimiento 26 de Julio en Guantánamo


Obelisco de los mártires del 4 de Agosto...


A la memoria del destacado combatiente del movimiento 26 de Julio Emilio Baltazar ....


Monumento a Jesús Rodríguez Dopico, bombero muerto heroicamente en cumplimiento de su deber ...


Monumento en Playa Duaba en el municipio de Baracoa, lugar por donde desembarcaron Antonio y José Maceo y Flor Crombet  el día primero de Abril de 1895


Obelisco que rememora en Playita de Cajobabo el desembarco de José Martí, Máximo Gómez y otros patriotas para incorporarse  a la guerra necesaria


 Busto del doctor Joaquín Botey Casellas, primer médico llegado a Guantánamo


Antonio Maceo y Ernesto Che Guevara: Dos hombres unidos por la historia



En la vida, hay coincidencias completamente inexplicables,  sino nadie podría  descifrar las que aproximan a hombres cuyos nombres devienen símbolo de grandeza, valentía, virtud:  Antonio Maceo Grajales y Ernesto Guevara de la Serna.  A Maceo, aprendimos a verlo como una leyenda viva,  como un dios de la guerra; al Che,  como el médico e intelectual convertido en soldado guerrillero.

El primero, cubano hijo de león y leona,  nace en el año 1845 y el segundo, argentino, vio la luz en 1928, ambos un 14 de Junio.  Genio y leyenda hacen coincidir a estas dos personalidades en el coraje, el ímpetu, la nobleza, la justicia… Ochenta y tres años separaban el alumbramiento del uno y del otro. Sin embargo, ambos tienen como denominador común:  La vocación latino americanista.
Antonio Maceo, primogénito de los Maceo Grajales, fue el cubano más conocido en América Latina en la segunda mitad del siglo XIX.  Era buen jinete y diestro en la esgrima del machete de defensa personal, inteligente, disciplinado,  atacador. Tenía tanta fuerza en la mente como en el brazo, como dijera nuestro José Martí.  Era de bronce el Titán.
Poseedor de una pluma sagaz, fina cultura autodidacta y profundidad de pensamiento, de Antonio Maceo son estas frases que lo revelan y ordenan: "Cuando Cuba sea independiente, solicitaré del Gobierno que se constituya, permiso para hacer la libertad de Puerto Rico, pues no me gustaría entregar la espada dejando esclava esa porción de América". "¿Para qué queremos la vida sin el honor de saber morir por la Patria?”…
En tanto, fue  el Che aquel joven que, padeciendo un asma cruenta, despertaba admiración por su energía indomable y el espíritu Quijotesco que lo acompañó siempre. A los 23 años realizaba un largo recorrido por Latinoamérica, se gradúa de médico y, de paso por México, resulta junto a Raúl Castro, uno de los primeros seleccionados por el líder de la Revolución Fidel para integrar la expedición del Granma.

Desde su incorporación a la causa cubana, se distinguió por su lealtad y un valor por momentos temerario. La Sierra, la Invasión, la Batalla de Santa Clara, fueron escenarios esenciales de sus hazañas. Ante los ojos de las generaciones de cubanos que no tuvimos la oportunidad de conocer, están las imágenes del Che levantando un muro, cortando caña, manejando una combinada,  en un trabajo voluntario, jugando ajedrez… 

Fueron  Antonio Maceo y de Ernesto Guevara, dos grandes hombres, de esos que llegan al mundo para quedarse en las mentes y los corazones para y por siempre. Son dos vidas que compartieron el mismo ideal en sus nombres, porque son poseedores de los más sagrados valores por los que luchamos.  Por eso, hoy cabalgan en un Rocinante del futuro  y  llevan consigo un Sol de voluntades en la frente. 

Así van por la vida quienes  entretejiendo proezas, parecen uno solo.  Comparten su propia imagen y nuestra hermosa bandera de la estrella solitaria, símbolos de las luchas y de la esperanza de los pueblos latinoamericanos.  Y en este peregrinar, marchan veloces estos dos hombres unidos por la historia, que  no precisan del empuje revolucionario para continuar la lucha que hoy se multiplica en millones de seres empeñados en hacer un mundo mejor para la humanidad.


Maceo y Che presentes cada 14 de junio

Maceo y Che: grandeza, valentía, virtud


Pronunciar sus nombres deviene símbolo de grandeza, valentía, virtud. A Maceo, cubano hijo de león y leona, aprendimos a verlo como una leyenda viva, como un dios de la guerra. Al Che, argentino de nacimiento, como el médico e intelectual convertido en soldado guerrillero.

Genio y leyenda hacen coincidir a esta dos personalidades en el coraje, el ímpetu, en el día de su nacimiento, los dos vieron la luz un 14 de junio, en 1845 y en 1928. Ochenta y tres años separaban el alumbramiento del uno y del otro... sin embargo, tienen como deniminador común, la vocación latino americanista.

El primero, Antonio Maceo, el cubano más conocido en América Latina en la segunda mitad del siglo XIX, en tanto, Ernesto Che Guevara, abrió los ojos al mundo para convertirse en una de las personalidades más imponentes de la segunda mitad del siglo XX y su rostro continúa atiborrando las plazas en brazos de personas de todas las generaciones de cubanos y latinoamericanos.

Hubo grandes retos en sus vidas, breves pero intensas, ambos descollarían por sus hazañas militares. Antonio, primogénito de los Maceo Grajales, era buen jinete y diestro en la esgrima del machete de defensa personal; inteligente, disciplinado y atacador. Tenía tanta fuerza en la mente como en el brazo, como dijera nuestro José Martí.

Poseedor de una pluma sagaz, fina cultura autodidacta y profundidad de pensamiento, de Antonio Maceo son estas frases que lo revelan y ordenan: "Cuando Cuba sea independiente, solicitaré del Gobierno que se constituya, permiso para hacer la libertad de Puerto Rico, pues no me gustaría entregar la espada dejando esclava esa porción de América". "¿Para qué queremos la vida sin el honor de saber morir por la Patria?”…

En tanto, el Che fue aquel joven, que padeciendo de asma, despertaba admiración por su energía indomable y ese espíritu emprendedor e impetuoso que lo acompañó siempre. A los 23 años realiza un largo recorrido por Latinoamérica, se gradúa de médico y, de paso por México, resulta seleccionado por el líder de la Revolución Cubana Fidel Castro Ruz para integrar la expedición del Granma.

Desde su incorporación a la causa cubana, se distinguió por su lealtad y un valor por momentos temerario. La Sierra, la Invasión, la Batalla de Santa Clara, fueron escenarios de sus hazañas. Ante los ojos de las generaciones de cubanos que no tuvimos la oportunidad de conocerlo, aparecen sus imágenes levantando un muro, la del cortador de caña, donde maneja una combinada, en un trabajo voluntario...

Conmovía su intachable ejemplo personal, su autoridad moral y su fe inquebrantable en la victoria. Ante los que pudieron considerarlo un aventurero, se les anticipó y dijo que lo era, pero de un tipo diferente, de los que ponen el pellejo para demostrar sus verdades.

Hoy Maceo y Che cabalgan en un Rocinante del futuro. Llevan consigo un sol de voluntades en la frente, entretejiendo proezas parecen uno solo. Comparten su propia imagen y nuestra hermosa bandera de la estrella solitaria, símbolos de las luchas y de la esperanza de los pueblos latinoamericanos.

Y en este peregrinar marchan veloces porque no precisan de empuje revolucionario para continuar la lucha. Como tampoco demostrar que el 14 de junio representa para todos los cubanos, el nacimiento de Dos vidas y un mismo Ideal en los nombres de Antonio Maceo Grajales y Ernesto Guevara de la Serna.

Antonio Maceo: Guerrero epónimo de más de novecientas acciones combativas


“…La Patria llora la pérdida de uno de sus más esforzados defensores... el General Antonio! Así evocó el generalísimo Máximo Gómez Báez al conocer de la muerte del Lugarteniente General Antonio Maceo Grajales aquel 7 de diciembre de 1896, en San Pedro de Punta Brava.

Caía por la independencia de Cuba el Héroe de la Protesta de Baraguá, el guerrero epónimo de más de novecientas acciones combativas. Marchaba hacia la inmortalidad consciente de su más sagrado deber: “la patria ante todo”, escalaba por siempre hacia donde se marchan los héroes de la Patria.

El Titán de Bronce, era humano, sencillo, respetuoso, educado, paradigma a imitar por los cubanos. No solo era Antonio Maceo ejemplo de valores en una sola personalidad, sino que poseía un intenso humanismo, honestidad, responsabilidad y un patriotismo, demostrado durante toda su vida no solo con palabras, sino con acciones.

Hoy Cuba se cubre de luto hoy, recuerda a todos los que cayeron gloriosamente en el campo de batalla. Aquel mambí decoroso y valiente, no solamente fue una figura clave en el movimiento independentista cubano de la segunda mitad del siglo XIX, sino un genial estratega militar.

De la caída en combate de Antonio Maceo y de su hijo Panchito, escribiría Máximo Gómez a María Cabrales, viuda del Titán de Bronce: […] El general Antonio Maceo ha muerto gloriosamente sobre los campos de batalla […] Con la desaparición de ese hombre extraordinario, pierde usted el dulce compañero de su vida, pierdo yo al más ilustre y al más bravo de mis amigos, y pierde, en fin el Ejército Libertador a la figura más excelsa de la revolución […]

En tanto el líder de la Revolución Cubana Fidel Castro Ruz, en una ocasión al valorar la integridad militar y ética del Titán de Bronce dijo: «[…] dejó realmente a nuestro pueblo una herencia gigantesca, infinita, con esa actitud […] con la Protesta de Baraguá llegó a su punto más alto, llegó a su clímax, llegó a su cumbre, el espíritu patriótico y revolucionario de nuestro pueblo.»

Recordar la caída en combate del General Antonio a sus 115 años, es recordar al patriota cabal y hombre que vivió y murió entregado a la causa independentista de Cuba. Es recordar a quien proclamó de una vez y para siempre, que serviría a su patria en toda circunstancia. Es recordar al portador de aquella frase inmortal «[…] mejor subir o caer sin ayuda antes que contraer deudas con vecino tan poderoso».

Antonio Maceo y Ernesto Che Guevara: Dos épocas...una misma causa


Hay coincidencias completamente inexplicables, sino ¿quién podrá descifrar las que aproximan a Antonio Maceo Grajales y Ernesto Guevara de la Serna? El primero, cubano hijo de león y leona, nace en el año 1845 y el segundo, argentino, vio la luz en 1928, ambos un 14 de Junio. Genio y leyenda unieron a estos dos hombres en varias aristas de la vida, pero la causa revolucionaria y latinoamericanista estuvo en primer orden.

Era Antonio Maceo el cubano más conocido en América Latina, en la segunda mitad del siglo XIX, en tanto, Ernesto Che Guevara conquistó a Cuba desde su incorporación como expedicionario del Granma en México a tal punto que hoy su rostro atiborra las plazas en brazos de personas de todas las generaciones de cubanos y latinoamericanos.

Antonio, primogénito de los Maceo Grajales, era buen jinete y diestro en la esgrima del machete de defensa personal; inteligente, disciplinado y atacador. Grandes retos en su vida, breves pero intensas, descollarían por sus hazañas militares. Tenía tanta fuerza en la mente como en el brazo, como dijera nuestro José Martí. Era de bronce el Titán.

En tanto, fue el Che aquel joven que, padeciendo un asma cruenta, despertaba admiración por su energía indomable y el espíritu Quijotesco que lo acompañó siempre. A los 23 años realiza un largo recorrido por Latinoamérica, se gradúa de médico y, de paso por México, resulta junto a Raúl Castro, uno de los primeros seleccionados por el líder de la Revolución Fidel para integrar la expedición del Granma.

Desde su incorporación a la causa cubana, el Che se distinguió por su lealtad y un valor por momentos temerario. La Sierra, la Invasión, la Batalla de Santa Clara, fueron escenarios de sus hazañas. Ante los ojos de las generaciones de cubanos que no tuvimos la oportunidad de conocer, están las imágenes del Che levantando un muro, del cortador de caña…

Otras imágenes lo enmarcan de manejando una combinada, sin camisa en un trabajo voluntario, jugando ajedrez, modelo del líder que no se separa jamás de la muchedumbre que representa y guía. Conmovía su intachable ejemplo personal, su autoridad moral y su fe inquebrantable en la victoria.

En la vida y el pensamiento de Antonio Maceo y de Ernesto Guevara, encontramos los más sagrados valores por los que luchamos hoy, las más admirables virtudes que son razón y anhelo de nuestra Revolución Socialista. Hoy ambos cabalgan en un Rocinante del futuro.

Maceo y Che, llevan consigo un Sol de voluntades en la frente. Así van los dos que, entretejiendo proezas, parecen uno solo. Comparten su propia imagen y nuestra hermosa bandera de la estrella solitaria, símbolos de las luchas y de la esperanza de los pueblos latinoamericanos.

Y en este peregrinar, ambos marchan veloces porque no precisan del empuje revolucionario para continuar la lucha. Como tampoco demostrar que el 14 de junio representa para todos los cubanos, el nacimiento de dos hombres de épocas diferentes pero amantes de una misma causa: Antonio Maceo Grajales y Ernesto Guevara de la Serna.

Antonio Maceo y Che Guevara: Dos vidas, un Ideal

Hay coincidencias completamente inexplicables, sino ¿quién podrá descifrar las que aproximan a Antonio Maceo Grajales y Ernesto Guevara de la Serna? El primero, cubano hijo de león y leona, nace en el año 1845, y el otro, Argentino que viera la luz en 1928, también un 14 de Junio. Genio y leyenda lo hicieron coincidir en muchas más cosas, en primer lugar la vocación latino americanista. ¿Entonces o no una importante fecha en la historia de la nación cubana?

Era Antonio Maceo el cubano más conocido en América Latina, en la segunda mitad del siglo XIX, en tanto Ernesto Che Guevara conquistó a las mayorías en la segunda mitad del siglo XX y su rostro continúa atiborrando las plazas en brazos de personas de todas las generaciones de cubanos y latinoamericanos.

Grandes retos en sus vidas, breves pero intensas, descollarían por sus hazañas militares. Antonio, primogénito de los Maceo Grajales, era buen jinete y diestro en la esgrima del machete de defensa personal; inteligente, disciplinado y atacador. Tenía tanta fuerza en la mente como en el brazo, como dijera nuestro José Martí.
Poseedor de una pluma sagaz, fina cultura autodidacta y profundidad de pensamiento.
De Antonio Maceo son estas frases que lo revelan y ordenan: "Cuando Cuba sea independiente, solicitaré del Gobierno que se constituya, permiso para hacer la libertad de Puerto Rico, pues no me gustaría entregar la espada dejando esclava esa porción de América". "¿Para qué queremos la vida sin el honor de saber morir por la Patria?”…

Fue el Che aquel joven, que padeciendo un asma cruenta, despertaba admiración por su energía indomable, y ese espíritu emprendedor e impetuoso que lo acompañó siempre. A los 23 años realiza un largo recorrido por Latinoamérica, se gradúa de médico y, de paso por México, resulta junto a Raúl, fue de los primeros seleccionados por el líder de la Revolución Cubana Fidel Castro Ruz para integrar la expedición del Granma.

Desde su incorporación a la causa cubana, el Che se distinguió por su lealtad y un valor por momentos temerario. La Sierra, la Invasión, la Batalla de Santa Clara, fueron escenarios de sus hazañas.

Ante los ojos de las generaciones de cubanos que no tuvimos la oportunidad de conocer, están las imágenes del Che levantando un muro, del cortador de caña, de él manejando una combinada, sin camisa en un trabajo voluntario, jugando ajedrez, modelo del líder que no se separa jamás de la muchedumbre que representa y guía.

Conmovía su intachable ejemplo personal, su autoridad moral y su fe inquebrantable en la victoria. Ante los que pudieron considerarlo un aventurero, se les anticipó y dijo que lo era, pero de un tipo diferente, de los que ponen el pellejo para demostrar sus verdades.

En la vida y el pensamiento de Maceo y del Che, encontramos los más sagrados valores por los que luchamos hoy, las más admirables virtudes que son razón y anhelo de nuestra Revolución Socialista.

Hoy ambos cabalgan en un Rocinante del futuro. Llevan consigo un sol de voluntades en la frente. Así van los dos que entretejiendo proezas parecen uno solo. Comparten su propia imagen y nuestra hermosa bandera de la estrella solitaria, símbolos de las luchas y de la esperanza de los pueblos latinoamericanos.

Y en este peregrinar marchan veloces porque no precisan de empuje revolucionario para continuar la lucha. Como tampoco demostrar que el 14 de junio representa para todos los cubanos, el nacimiento de Dos vidas y un mismo Ideal en los nombres de Antonio Maceo Grajales y Ernesto Guevara de la Serna.