Página de la periodista cubana Raisa Martín Lobo. Un reflejo del Guantánamo de Cuba desde mi visión personal
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miércoles, octubre 28, 2009

Camilo: un hito en la historia de Cuba


Cincuenta años no bastan para recordar a un hombre de tan alta estatura moral como Camilo Cienfuegos Gorriarán, pues sólo su humilde extracción social de, sastre de oficio, su temperamento jovial y su sonrisa franca, con la que ganaba amigos desde el primer encuentro, lo convirtieron en uno de los más carismáticos dirigentes de la Revolución Cubana.

Símbolo del recuerdo de un héroe eterno de la Patria, que a través de varias generaciones se ha mantenido vivo en la memoria, Camilo marca un hito en la historia y estará presente eternamente en la obra de su pueblo. Y es que el hombre de la eterna sonrisa, vive aquí, junto a nosotros, en la primera línea de combate.

"Camilo fue el compañero de cien batallas, - expresó de él, Ernesto Guevara de la Serna- , el hombre de confianza de Fidel en los momentos difíciles de la guerra y el luchador abnegado que hizo siempre del sacrificio un instrumento para templar su carácter y forjar el de la tropa... Camilo era Camilo, señor de la vanguardia, guerrillero completo que se imponía por esa guerra con colorido que sabía hacer."

Su intensa vida revolucionaria experimentaba un acelerado proceso de maduración, cuando la muerte súbita la tronchó prematuramente a los 27 años de edad, justo cuando la Revolución comenzaba la dura y decisiva etapa de su batalla frontal contra el imperialismo yanki y la contrarrevolución interna.

Camilo Cienfuegos tenía dos corazones: uno para la Patria y otro para el amor. Revolucionario de pies a cabeza, modelo insuperable de combatiente y de vanguardia; hombre de pensamiento radical y antiimperialista; era buen conocedor de sus hazañas militares, era un revolucionario surgido del pueblo, un comunista cabal, de sentimientos y de corazón.

"No tenía la cultura de los libros, pero sí la inteligencia natural del pueblo", expresó de él nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro. Para Vilma Espín, era la historia pura. Sólo hay que leer su nombre: Camilo Cienfuegos. Fue un hombre que buscó el horizonte en el ánima del fusil y el beso, en los ojos de las mujeres. En otras palabras: el Señor de la Vanguardia, se robó su propio nombre para dárselo a la Revolución.

Este año se cumple el aniversario 50 de la desaparición física del hombre de la sonrisa amplia y el sombrero alón. Y desde aquel momento, cada 28 de octubre los ríos, presas y lagunas, se cubren de flores para recordarlo como expresión del cariño de su pueblo, al hombre que desviste toda la ternura y sencillez. Camilo en síntesis, era mucho Camilo.

jueves, julio 30, 2009

Frank País: talento, inteligencia, integridad y carácter asesinados

Frank País, “fue el "el más valioso, el más útil, el más extraordinario de nuestros combatientes", expresó Fidel Castro en carta a Celia Sánchez tras conocer la noticia de su muerte. ¡Qué monstruos! No saben la inteligencia, el carácter, la integridad que han asesinado…prosigue Fidel.

El 30 de Julio de 1957, Cuba perdía a uno de sus más valiosos hijos. Frank País García, el valeroso Jefe de Acción y Sabotaje del Movimiento 26 de Julio, tenía 22 años cuando fue asesinado en El Callejón del Muro, en su ciudad natal, Santiago de Cuba, por esbirros al servicio de la tiranía batistiana.

Dueño de una disciplina férrea, Frank había nacido el 7 de diciembre de 1934, en Santiago de Cuba. Tenía sólo cinco años cuando ayudaba a sus hermanos Agustín y Josué, su padre había muerto y entonces la madre asumió toda la responsabilidad de la familia con su apoyo.

El Jefe del frente de Acción y Sabotajes del Movimiento 26 de Julio, fue además un eterno enamorado y un apasionado del buen verso y de la amistad como divisa suprema, tocó piano en la Iglesia Bautista y nunca estuvo tan triste, como cuando supo la noticia del asesinato de su hermano Josué el 30 de junio, exactamente, un mes antes de Frank caer asesinado.

David, fue el nombre de guerra de Frank País, el genuino combatiente en la clandestinidad. Joven autodidacta, poseía conocimientos de habilidades militares, política, filosofía, derecho, literatura, poesía… que incorporó a su cultura general entre tantos movimientos y compromisos como dirigente de la lucha en el llano.

Ejemplo y forjador a partir de sus experiencias en la Escuela Normal de Santiago de Cuba, de donde se graduó a los 18 años de edad, fue al decir de Fidel, el más valioso, el más útil y el más extraordinario de nuestros combatientes. Por su parte, Ernesto Che Guevara, quien lo conociera en una de sus visitas a la Sierra, escribiría de él: “sus ojos mostraban enseguida al hombre poseído por una causa, con fe en la misma… Hoy se le llama ‘el inolvidable Frank País’; para mí, que lo vi una sola vez, es así".

El enemigo sabía perfectamente a quién liquidaba. Negaba la vida a un joven poseedor de cualidades como dirigente y dotado de su capacidad revolucionaria y reputación intachable. Por eso lo asesinaron junto a su amigo y compañero Raúl Pujols, en plena flor de la vida, cuando entregaba toda su energía a la Revolución.

Hoy Frank País es recordado con admiración por su pueblo y la nueva generación de cubanos que hacen suya las ideas del Jefe de Acción y Sabotaje del Movimiento 26 de Julio. Por tal motivo y para rendir tributo permanente de recordación, se instituyó el día de su muerte, 30 de julio, como el Día de los Mártires de la Revolución.

viernes, mayo 08, 2009

Antonio Guiteras: energía y vigor del revolucionario cubano

Era el amanecer del 8 de mayo de 1935. Asediado por las fuerzas represivas, el líder antiimperialista Antonio Guiteras, el venezolano Carlos Aponte y un grupo de combatientes revolucionarios, buscaron refugio en El Morrillo, fuerte situado en la costa norte de la provincia de Matanzas. Allí, esperarían la nave que los llevaría al exilio, pero el mal tiempo imposibilitó su salida.

Antonio Guiteras Holmes, había nacido en Filadelfia en 1906, pero su familia se establece en la primera década del siglo XX en la ciudad de Pinar del Río. Ingresa en la Facultad de Farmacia de la Universidad de La Habana. De sus padres recibió una educación que luego influyó en el desempeño de su vida política en el país. Elocuente fue su participación en el Directorio Estudiantil Revolucionario, contra la prórroga de poderes para frenar el aplazamiento del brutal régimen de Gerardo Machado.

Destronada la dictadura Machadista, el 12 de agosto de 1933, Guiteras asume la Secretaría de Gobernación en el llamado Gobierno de los 100 días. Así, se convertiría Guiteras en el exponente más radical del heterogéneo gabinete al proclamar un conjunto de leyes y disposiciones de gran impacto social, tales como: el establecimiento de salarios fijos, la aplicación de la jornada de ocho horas en la industria azucarera, la rebaja del precio de artículos de primera necesidad y la legalización de los sindicatos.

La más elemental de aquellas disposiciones, fue la intervención el 14 de enero de la mal llamada Compañía Cubana de Electricidad y la reducción del 45 por ciento en el precio de sus tarifas. Claro, tal providencia no simpatizó a los yanquis pues lesionaba directamente sus bolsillos.

Debido a sus actividades revolucionarias en contra de la dictadura, para Guiteras fue inevitable el clandestinaje. Entonces fundó la Joven Cuba y mientras no perdía de vista los preparativos de su marcha para México, desde donde pensaba venir más adelante con la finalidad de crear un foco guerrillero en Oriente, conoció al venezolano Carlos Aponte, uno los escogidos por él para que le acompañaran.

Ya estaba todo dispuesto para la salida hacia México de Antonio Guiteras, sin embargo, junto a Carlos Aponte, fueron sorprendidos por sicarios de la tiranía batistiana debido a una delación. “Yo no me dejo coger vivo”, fueron las últimas palabras que se le escucharon al líder de Joven Cuba en El Morrillo, el 8 de mayo de 1935.

Allí quedan los cuerpos aniquilados. Una bala de rifle le rompe el corazón a aquel joven de 29 años y en breve la metralla extingue la vida de Carlos Aponte. En desigual combate se perdía entonces la figura más erguida, el brazo más enérgico y el vigor más puro del movimiento nacional revolucionario cubano.