miércoles, 7 de octubre de 2009

Periodista: siempre Periodista

Recién me incorporé al trabajo. Y ahora pienso, después de casi un año y medio, que mientras más me aferro a mi labor, tengo una nueva manera de ver la vida, acompañada de un estilo para comunicarnos y unirnos en esta noble tarea que es la de ser Periodista.

Ser periodista, y esto, que conste, no lo digo yo, constituye un sacerdocio, donde el que se pone el ropaje, no se lo quita y lo coloca en la percha cuando llega al hogar, o mientras disfruta de merecidas vacaciones, por que el reportero vive y trabaja con la noticia.

Al decir del Premio Nobel de Literatura Gabriel García Márquez, “Nadie que no haya nacido para eso y este dispuesto a vivir solo para eso, podría persistir en un oficio tan incomprensible y voraz, cuya obra se acaba después de cada noticia, como si fuera para siempre, pero que no concede un instante de paz, mientras no vuelve a empezar con mas ardor que nunca en el minuto siguiente".

Con nuestro trabajo, nos resguardamos en el hecho de que siempre se necesitará de personas, de comunicadores, que interpreten el acontecer y se lo transmiten a sus públicos, en suma: un narrador de la vida, de la gente.

Y este noble compromiso, es reconocido también por los nuevos periodistas cubanos que egresan de las Altas Casas de Estudios, que comprenden, al igual que yo, el significado que tiene este trabajo, que no dejamos cuando salimos de la redacción y al que doy gracias todos los días, por ejercer “el mejor oficio del mundo”.

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Rafael Trejo: valentía, honradez y decoro

El 30 de septiembre de 1930, el Directorio Estudiantil Universitario efectuó una manifestación demostrativa donde se corroboró el sentir de los estudiantes cubanos. Esta revelación, sirvió como punto de partida de la incorporación del estudiantado revolucionario cubano a la lucha contra la tiranía.


La desaparición de la tarja de la Escuela de Derecho, fue algunas de las acciones que paulatinamente dieron prestigio al grupo de estudiantes más combativos de la Universidad, dirigido por Rafael Trejo y que trajo consigo la muerte de este valeroso joven.


Raúl Roa, quien estaba entre los participantes en la acción, relató a la postre as circunstancias en las que se produciría este día, la caída de Trejo: "(...) La Habana amaneció el 30 de septiembre de 1930 trémula de aprensiones y entoldada de brumas. Se respiraba una atmósfera de tragedia. La guarnición del Castillo de la Fuerza había sido reforzada la noche anterior. Doce ametralladoras habían sido emplazadas en sitios estratégicos de la ciudad. La policía fue acuartelada…


"No obstante las dramáticas perspectivas, los conjurados fueron concentrándose a la hora convenida. Policías, a pie y a caballo, patrullaban la Universidad y sus aledaños (...) Pronto se circuló la consigna: al parque Alfaro. De allí partiríamos en manifestación hacia el Palacio Presidencial, a demandarle a Machado la renuncia en su propia cara."


"(...) La manifestación se organizó y puso en marcha. (...)" "La policía acuchilló la manifestación y cargó violentamente contra ella. Confusión indescriptible se produjo en la esquina de Infanta y San Lázaro. Fogonazos repetidos mancharon de blanco la mañana gris (...)" "Rafael Trejo, en corajudo arranque, se enredó en un cuerpo a cuerpo con un policía. Antonio Baldoquín acudió en su ayuda.


Trató de arrebatarle el revólver al esbirro. Sonó una descarga. Trejo se derrumba, chorreando sangre, sobre el pavimento regado de casquillos y manifiestos (...)" Caía en combate Rafael Trejo.

Rafael Trejo había nacido el 9 de septiembre de 1910, proveniente de una familia de trabajadores que se ocupaban muy de cerca de la educación de su hijo. Cursó sus estudios de primaria en escuelas públicas y con 17 años matriculó en la carrera de derecho. Eran años en que la Alta Casa de Estudios, resultaba estremecida por las luchas sociales del país, por lo que el joven estudiante se sensibilizó estrechamente con los problemas de su pueblo y asumió una posición revolucionaria ante ellos.


Cuando cae mortalmente herido el 30 de septiembre de 1930 este honesto y combativo luchador revolucionario, el tirano Gerardo Machado no pudo imaginar que con aquel crimen se encendía la chispa que lo desalojaría del poder, pues lejos de amilanar a los jóvenes revolucionarios, devino símbolo impulsor de las acciones estudiantiles a partir de entonces.



lunes, 28 de septiembre de 2009

Paquito González Cueto: ejemplo de responsabilidad y bandera de lucha para los pioneros cubanos.

Con solo trece años, Paquito percibió la importancia de su presencia en el duelo de Julio Antonio Mella aquel día cuando trajeron sus cenizas a Cuba, amén del respeto que le merecía su compromiso con la Liga de los Pioneros, organización que agrupaba a los niños futuros afiliados comunistas.

Estaba consciente del peligro que había en la calle. Sin embargo, ese día antes de salir le dijo a su mamá: «Julio Antonio Mella ha muerto por la Revolución y mi deber es ir al entierro aunque me maten». Entonces marchó con un cartel donde se leía «¡Abajo el imperialismo!».

Francisco González Cueto, Paquito, había nacido el 19 de octubre de 1919 en Pueblo Nuevo, La Habana. Era un buen estudiante, inquieto, generoso, de carácter jovial, siempre de buen humor; además, le gustaba el cine, jugaba a la pelota y era muy aficionado a los animales.

Independientemente de poseer un carácter alegre y compartir con los niños de su edad, tuvo una formación ideológica prematura. Era sorprendente verlo conversar con personas mayores sobre temas de actualidad, específicamente de las luchas revolucionarias.

El 29 de septiembre de 1933, la calle Reina, en la capital cubana, le dio paso al pueblo con las cenizas de Julio Antonio Mella en sus brazos. La brutalidad y el miedo abrieron fuego y la metralla alcanzó a Paquito. Su cuerpo fue abatido en medio de la muchedumbre. Caía el primer mártir de los pioneros cubanos.

La historia quiso que Paquito, ejemplo de responsabilidad y bandera de lucha para los pioneros cubanos, subiera al podio de los mártires de la mano de Mella, este día. Iniciaba la lucha por la unidad de los pioneros y los jóvenes comunistas cubanos, consolidada el 4 de Abril de 1959, cuando aquellas tradiciones nacidas al calor de la batalla, florecieron por el arrebato y la firmeza de la naciente Revolución.