Periodismo de Barrio en Alemán


Tomado del Blog: Turquinauta

Acabo de leer un interesante material sobre los jóvenes periodistas cubanos que recientemente visitaron Alemania aun encuentro organizado por organizado por el periódico berlinés TAZ, Reporteros sin Frontera, y otros de similar corte, en acuerdo con le gobierno de esa nación. 
La información reafirma cuan  complejos son los procesos que vivimos en Cuba, donde la contienda entre un futuro socialista o capitalista y neoliberal para nuestra nación, principal contradicción a la que nos enfrentamos, transcurre mayoritariamente en el campo de la ideología.
Compartí el tema con una colega y me llamaba la atención sobre la relación que existe la búsqueda de líderes al servicio de las malas causas y la crítica al periodismo que se hace en Cuba. “Hay en ese grupo quienes creen de verdad que se necesita salir del periodismo de mala calidad, aunque estén para ello usando el camino que les tienden los tios del dinero, o siguiendo líderes fabricados” me comentó ella y aseguraba:  “Están equivocados y no creo que sean ingenuos, pero puede haber en ese grupo quienes no quieren el capitalismo para Cuba, o son egoístas y buscan ganar dinero vendiendo conscientemente su alma al diablo, pero al mismo tiempo pero al mismo tiempo se rebelan ante la urgencia de cambiar las cosas no nos están saliendo bien en un ámbito de mucho impacto político y al que pertenecen, el periodismo”

De su comentario refuerzo la idea de la naturaleza compleja del fenómeno, los actores sociales en este nuevo escenario no  pueden encajarse en molde maniqueos de buenos o malos. Razón tenía Fidel cuando aseguró que las actuales batallas son más complejas que las de la Sierra Maestra.

Por ejemplo del grupo berlinés conozco personalmente a algunos de esos muchachos y muchachas. No se trata de un grupo homogéneo, ni todos están cortados por la misma tijera, aunque por supuesto comparten elementos comunes como generación, Son graduados en nuestras universidades o incluso son a han sido profesores en ellas, publican en nuestros medios, militan en la UPEC, tienen orígenes y trayectorias diversas.

Hay entre ellos quienes se comportan prefieren el buen vivir y aprenden rápido en la academia de los pequeños burgueses- o la de grande burgueses- les encanta el glamour y se asombran en inglés ¡Oh My God! con gesto afectado y falso, mientras fuman cigarrillos caros, o se rodean de un círculo de latas de cerveza Bucaneros. Son elegibles entre los jóvenes periodistas cubanos para becas que paga el gobierno de EEUU a fin de formar los llamados “Agentes de Cambio”.


De otros, igualmente lenguaraces, rebeldes, igualmente elegibles para esos tristes papeles, su naturaleza es diferente: prefieren la compañía sencilla, gastar lo que tienen con personas que nada les pueden dar y no les importa comer en platos plásticos para luego fregar solos cien de ellos, sin perder el buen ánimo. 

En las excursiones se rodean de los que no pueden comprar Bucaneros y disfrutan hasta el delirio de un karaoke desafinado. Pero en ningún caso, ni unos ni otros, son bobos o ingenuos, por lo que estoy seguro que saben perfectamente de donde sale el dinero para pagar ese cursillo en Alemán.
Ahora mismo algunos de ellos viajaron casi desde Berlin a Nueva York al  Festival Spotlight donde se muestran abiertos y felices mientras mezclan en el mismo coctel la aceituna el marketing político y la militancia por la ecología mientras se dejan querer por los buscadores de talentos. En estos tiempos ser joven y periodista cubano es ser doblemente acechado por los generadores del golpe suave contra Cuba.


Las becas continuarán, el dinero para seducir seguirá fluyendo a montones, venga de una nación europea o de los “buenos vecinos” del norte. Las ONGs -que son realmente OGs- intentarán cubrir los espacios que dejemos abiertos. 

En el capitalismo las conductas opuestas al poder político se combaten con muerte y violencia, como bien explica el comentario que sirve de pie forzado a este post, pero para los revolucionarios no hay otro camino que hacer las cosas bien, denunciar con mano firme la oreja peluda del lobo, y discutir, conmover, convencer cn el ejemplo y la actuación como nos educó el Che. El sostenimiento del poder revolucionario pasa por la legitimación popular del proyecto socialista y eso solo se puede conseguir haciendo conciencia y contando con los jóvenes, todos ellos.

“Periodismo de Barrio”: Una idea muy buena y fructifera, a primera vista


Por Justo Cruz*/Foto Virgilio Ponce -Martianos-Hermes-Cubainformación.- Antes de comenzar y a modo de aclaración: Con este título no es mi intención poner en duda las buenas intenciones de un periodismo de barrio “profundamente humano, respetuoso y sensible al dolor ajeno”, a decir de la fundadora del proyecto, la cual tuve el gusto de conocer en Berlin.

Escuché hablar del proyecto “Periodismo de Barrio”por primera vez hace algunos días en una actividad organizada por el periódico berlinés TAZ con un grupo de jóvenes periodistas cubanos donde se pretendía debatir sobre el periodismo en Cuba, que a decir de la redacción de este periódico y tomando como referencia el Barómetro de Libertad de Prensa de Reporteros sin Fronteras, nuestro país se encuentra en el lugar 169, en una lista compuesta por 180 países.

El barómetro y la recomendación no podían venir de más cerca que de Reporteros Sin Fronteras. A modo de comparación y para demostrar el “nivel de confiabilidad” de este “barometro”,  México se encuentra en el lugar 148, lo que significa que en ese país, donde en 15 años se han asesinado a  más de 120 periodistas, existen más posibilidades y mejores condiciones de ejercer el oficio de periodista que en Cuba. No contamos los periodistas desaparecidos.

Una periodista mexicana, como para llamar la atención a los presentes comentó, cito: “Soy periodista mexicana y vengo de un país donde si se asesinan a periodistas”. La frase se perdió en el aire, pero para algunos de los latinoamericanos allí presentes no pasó inadvertida, pero el mensaje al parecer no llegó a los cubanos.

Nuestros jóvenes periodistas fueron invitados por la Fundación Panter cercana al mismo periódico para participar en un Workshop que tenía como objetivo, que los mismos conocieran de cerca que "bien"  funciona el periodismo en Alemania, especialmente el del diario TAZ.