Consulta popular: donde se decide el futuro de Cuba


La  consulta popular del proyecto de la nueva Carta Magna es un tema bien debatido en toda Cuba y del que se esperan varios cambios. En ello reside  el valor del instrumento jurídico de esta sociedad donde, como dijera nuestro líder estudiantil Julio Antonio Mella,  "Todo tiempo futuro tiene que ser mejor".

Alentada por la novedad, en la calle, centros de trabajo, escuelas, las personas conversan sobre el tema con entusiasmo. Comentan entre sí, se preguntan sobre uno u otro  artículo y además, se responden acerca de las novedades más probadas.

Y es en este sentimiento donde estamos involucrados todos los cubanos que habitamos en la Isla y en el exterior, sencillamente por ser un  acto de creación colectiva. Sin dudas, el indiscutible camino por el cual, como humanidad, hemos decidido recorrer.

Desde el momento en que acudimos a las unidades de Correo y otros puntos de venta para recibir el tabloide, ya estábamos comprometidos con la responsabilidad que se desprende del Proyecto. Se trata  de una Constitución precisa y muy atemperada a los momentos actuales y futuros de nuestra Revolución.

Por ello nadie puede quedarse con dudas, hay que leer bien los artículos, tachar, subrayar, nutrirse de los criterios con el fin de mejorarla, por ello, cada opinión debe ser escuchada y respetada. Hay que aprovechar la inteligencia colectiva, y cada espacio para plantear asuntos principales, porque esta es una Constitución que regirá la vida de los cubanos de las actuales y futuras generaciones.

Con la consulta popular sobre el proyecto de nueva Constitución de Cuba,  se pone a prueba una vez más la madurez política de nuestro pueblo.  Por eso, hasta el 15 de noviembre estaremos ante un ejercicio de responsabilidad con el objetivo  de construir una Ley de Leyes atemperada a los nuevos tiempos que vivimos, con la finalidad de cambiar todo lo que deba ser cambiado y escalar otro peldaño como nación, sociedad y como pueblo.

Este proyecto es una visión moderna y actualizada con la que se aspira a un mejor socialismo y a un mejor país para todos los cubanos, sin renunciar a los principios que definen a Cuba como nación libre, soberana e independiente. Es un proceso de todos, con todos y para todos, que posee como premisa el apotegma martiano de que  «Yo quiero que la ley primera de la República, sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre».

Hoy se discute el futuro de Cuba a través del instrumento jurídico-político más significativo de cualquier nación. De ahí el reto de lograr una Ley de leyes que legará a las generaciones presentes y futuras de una alta conciencia ciudadana y cívica, para empujar a un país que necesita de sus hijos, protagonistas hoy, de uno de los hechos de mayor trascendencia para la Revolución.

Dulce María Borrero: poetisa, pedagoga, pintora bibliógrafa y periodista

Puentes Grandes, en el poblado de La Habana,  vio nacer el 10 de septiembre del año 1883 a Dulce María Borrero y Piedra,  poetisa y notable pedagoga cubana cuyo nombre  se encumbra entre los escritores que marcan un hito en la Literatura Cubana.

Hija de Esteban Borerro, desde niña fue educada entre las letras. En 1895 fue a vivir con su familia  a Key West y allí,  publicó sus primeros versos en la Revista de Cayo Hueso. Posteriormente viajó  con su padre a Costa Rica y regresó a Cuba en 1899 después de concluida la guerra de independencia.

Dulce María, fue miembro de número de la Academia Nacional de Artes y Letras desde su fundación en 1910 y codirectora, junto a Miguel Ángel Carbonell, de Anales. Por sus virtudes, ocupó  en 1935 la Dirección de Cultura del Ministerio de Educación y dos años después,  fundó la Asociación Bibliográfica de Cuba.

Defensora de los derechos de la mujer, fue Dulce María, una admirable dibujante y sus escritos sobre Arte, Educación, Literatura y Cívica, llenaron las hojas Cuba Contemporánea, Revista Cubana, Revista Bimestre Cubana, El Fígaro, importantes publicaciones de la época. Era además,  una buena comunicadora y excelente bibliógrafa.
Entre sus obras se encuentran, Horas de mi vida,  La poesía a través del color y  El matrimonio en Cuba. Suman además, El magisterio de la Mujer: su actual significado y La mujer como factor de la paz, en las cuales defendió el criterio de que sus contemporáneas tuvieran acceso a la educación y la cultura. Por ello fue merecedora de múltiples premios y reconocimientos.


Hoy  hablan sus libros, esos que varias generaciones consultan en librerías de Cuba y el mundo. Ellos hablan del alma creadora de Dulce María Borrero, una mujer cuyo prestigio personal trascendió las fronteras de su hogar, para convertirse en defensora de la historia y gestora de la celebración en Cuba del Día de los Padres el tercer domingo de junio.