
Tras largos años de lucha quiso
la casualidad que el triunfo de la Revolución Cubana
tuviera lugar el Primero de enero de 1959. Ese día se abría una hermosa
página en la historia de Cuba y de la humanidad. A partir de ese momento, el
primer día del año, significaría para los cubanos, el advenimiento de una nueva
vida.
Se materializaba entonces el nacimiento de
Cuba libre. También se hacían realidad los sueños de justicia de quienes
entregaron sus vidas a lo largo de más de 100 años de lucha, por obtener la
verdadera independencia de la nación.
No es posible olvidar las intensas jornadas
que le precedieron a aquel 1ro de enero. Se luchaba duro a lo largo del verde
caimán y mientras en las ciudades con incorrompible valentía, los combatientes
de la clandestinidad desafiaban la muerte, el Ejército Rebelde en las montañas,
con aguerridos e infatigables combatientes, la lucha era sin descanso.
Con el triunfo del 1ro de enero, no sólo se
defendía la integridad de la
Patria, sino que se defendía con firmeza inconmovible la
integridad de las ideas, de la dignidad del hombre, del derecho a vivir en un
país socialista donde el principal protagonista es el pueblo.
Por primera vez un país
latino hizo frente a la soberbia, la arrogancia y la prepotencia del gobierno
de los Estados Unidos. Por primera vez las medidas económicas y las
acciones militares fueron paradas en seco. Por primera vez, un gobierno nació
contra la voluntad soberana del Imperio y se ha fructificado ahí en sus propias
narices. Entonces el desprecio se trocó en odio, el odio en agresión, la
agresión en derrota y la derrota, en respeto.
Somos felices en Cuba y sobran razones para
ello. Los cubanos hoy somos dueños absolutos de nuestras riquezas naturales y
recursos, los que podemos organizar, planificar y dirigir... Como cada año, estamos
orgullosos de llegar a otro aniversario de Revolución, de revivir aquella mañana de Victorias, muestra de lo que significa la Revolución Cubana
como paradigma inspirador para miles de países en el mundo.