viernes, 2 de julio de 2010

Fumar…Una muerte silenciosa


Cuando era una adolescente, una amiga de la infancia siempre me decía: “Cuando sea grande voy a fumar”. Claro, el tiempo pasó y Jadilly que es el nombre de mi amiga de marras, jamás se ha puesto un cigarro en la boca, nada, cosas de esta etapa tan linda de la vida y a su vez, tan complicada.

La adolescencia es la edad de las dudas, hecho que provoca que en ocasiones se imiten comportamientos poco saludables, por ejemplo: el hábito de fumar. Los jóvenes fuman por varias razones, unos por seguir el mal ejemplo de compañeros, de padres, hermanos, de artistas, por querer parecerse a los adultos, por simple curiosidad o sencillamente por experimentar algo nuevo.

El hábito de fumar trae a la persona infinidades de consecuencias, entre ellas, a empeorar la memoria, retrasa el crecimiento y el desarrollo sexual, trae dificultades en la apariencia externa y perjudica la cavidad bucal. En los varones provoca cambios morfológicos en la calidad de los espermatozoides y disminuye la potencia masculina.

No bromeo cuando digo que no me acerco a nadie que fume. No soporto que fumen cerca de mí, es necesario promover el respeto hacia quien no fuma, pues la mayoría de las personas que fuman se creen con el derecho de expandir el humo del cigarro encima de quienes le rodean, y esto no debe ser, hay que respetar las individualidades.

Fumar, además de representar un placer para algunos, como dice la letra una canción, constituye el acto de exponerse a una muerte lenta y sigilosa, no solo en quienes tienen esa adicción sino también en las que comparten la convivencia y se convierten, indudablemente, en fumadores pasivos.

miércoles, 30 de junio de 2010

Josué País, Floro Vistel y Salvador Pascual: La valentía asesinada


Una vez más, las calles santiagueras se mancharon de sangre aquel 30 de junio de 1957. Se perdía la vida de Josué País, Floro Vistel y Salvador Pascual, tres jóvenes revolucionarios que enfrentaban a la dictadura en el mismo corazón del oriente cubano.

Ese día, sicarios de la dictadura, liderados por el sanguinario Rolando Masferrer, prepararon un mitin en el parque de Céspedes tomando el hotel Casa Granda como cuartel general, y ante el desafío, la respuesta de los miembros del Movimiento 26 de Julio se hizo esperar. La clandestinidad había organizado una potente réplica a tal provocación.

Una bomba que nunca estalló fue colocada el sitio donde los esbirros leerían su discurso. La explosión sería la señal para el inicio de varias acciones que facilitaran la falacia del régimen, pero al no producirse Josué, junto a Floro y Salvador, decidieron cumplir la misión confiada.

Un disparo alcanzó el carro de los revolucionarios, lo cual provocó su impacto contra un poste eléctrico donde otro patrullero lo estaba esperando. Flor y Salvador murieron instantáneamente, en tanto Josué, quien estaba herido, ofrecía resistencia hasta que se desplomó y tras ser apresado gritó aún con vida: ¡Viva Fidel!, ¡Viva la Revolución!

Cuando Frank País, el jefe de acción y sabotaje del Movimiento 26 de Julio recibió la noticia, experimentó un profundo dolor ante la pérdida de su hermano Josué y los otros revolucionarios caídos ante el deber y en una carta enviada a Fidel Castro, con fecha cinco de julio, relató la pérdida de los jóvenes que prefirieron morir peleando antes de dejarse detener.

La pérdida de los tres jóvenes revolucionarios que entregaron su preciosa vida en esa gloriosa jornada, ratificaba una vez más, la imposibilidad de la dictadura batistiana ante el avance de la acción revolucionaria.

miércoles, 23 de junio de 2010

De las modas y modos del vestir


El hombre primitivo cubrió su cuerpo desde que sintió la necesidad de protegerse del frío, para ello utilizaba las pieles de los animales. Sin embargo, aunque “ha llovido mucho de allá hacia acá”, tengo razones suficientes para aseverar que el cómo vestir, es hoy uno de los dolores de cabeza de muchos hogares, aunque ya el principal incentivo no sea proteger el cuerpo, sino “estar a la moda”.

El tema de la moda es muy polémico y ha devenido expresión estética de las clases sociales, pero… ¿qué es la moda? Según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española se define como «uso, modo o costumbre que está en boga durante algún tiempo, o en determinado país, con especialidad en los trajes, telas y adornos, principalmente los recién introducidos”.

Más allá de un tintineo de pasarelas, la cultura del vestir es reflejo de la identidad del cubano y sus valores… Ser auténtico es parecerse cada vez más a los sueños que uno tiene de sí mismo, por tanto debemos ser equilibrados y saber lo que nos sirve en el vestir, pues la ropa no es un ente aislado.

La moda es vestimenta… y más que eso, es la decisión de los grupos sociales de cubrirse a voluntad, independientemente de poner en alza el color naranja, el verde, el amarillo o el blanco, de ahí, su carácter transitorio.

La ropa adecuada para el momento, es aquella que te haga sentir cómodo, no importa si es una prenda romántica, un pantalón de pirata o vestido de princesa. Tenemos que tomar conciencia de que somos seres creativos, capaces de idear y fabricar nuestro propio mundo. Entonces...¿Por qué no vestirnos con aquello que nos gusta pero acorde con nuestras inclinaciones?

El cubano siempre ha sido presumido y apasionado del buen vestir, sin embargo, es preocupante que últimamente algunas personas asisten vestidos eventos sociales con ropas nada acordes al tipo de actividad o de acuerdo a los gustos, la cultura…

Estar bien vestido no significa utilizar ropas ostentosas, colmadas de lentejuelas y brillos en los mementos menos esperados, sino llevar lo conveniente para el momento, la edad y hasta la estructura corporal de cada persona. Por tanto, cuando les pasen por la cabeza ideas como: “La ropa que tengo está chea ”, piensen que las modas constituyen un acuerdo social, un convenio que puede descomponerse por los hombres que son en definitiva, quienes la imponen.

Y créame, no es errado ir de mano a la moda, pero tampoco ésta puede convertirse en el centro de la vida. Lo más significativo es que el gusto por el buen vestir, trascienda el estrecho término de moda y permita aprovechar las oportunidades que nuestra imagen nos ofrece, de igual menera, tampoco se necesita “estar a la moda para ser quien se eres en realidad”, ya lo decía el Maestro José Martí: “Quien tiene mucho adentro necesita poco afuera”...." Quien siente su belleza, la belleza interior, no busca afuera belleza prestada: se sabe hermosa, y la belleza echa luz"...