lunes, 20 de septiembre de 2010

La lucha por la Paz: Un desafío imperioso de la humanidad

Desde el año 2002, la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas, decidió que cada 21 de septiembre, se celebraría el Día Internacional de la Paz, para fomentar a las naciones y pueblos del mundo a cesar las diferencias y fortalecer los ideales de amistad.

Luchar por la paz, significa prepararnos para defenderla en cualquier momento. Significa que los millones de habitantes de la tierra, se sumen a esta cruzada gigante para salvar a la humanidad, única manera de disfrutar del precioso derecho de vivir y luchar por ella.

En Cuba, al igual que en el resto del mundo, la lucha por la paz mundial es esencial para advertir a la humanidad de los conflictos mediante el diálogo y la negociación. También para proteger y respetar los derechos humanos, luchar contra toda forma de discriminación, promover los principios democráticos, luchar contra la pobreza y proteger nuestro medio ambiente.

La victoria está en ganar la paz, afirmó nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro el pasado 3 de septiembre en la escalinata de la Universidad de La Habana. “Necesitamos vivir en paz en un planeta que cada día es menos seguro y que tiene que enfrentar dos grandes desafíos: la consolidación de la paz mundial y el Cambio Climático. Es un error creer que la paz se consigue con la guerra, pues la paz con la paz se paga” - alegó Fidel.

El reto está planteado. La paz Mundial es un deber de toda la humanidad, sin importar ciudadanía, raza o religión, por lo que está en nuestras manos defenderla y sobre todo, conservarla. Demos el primer paso. La lucha por la Paz es y será siempre un desafío imperioso de la humanidad.

viernes, 17 de septiembre de 2010

¡Un cubano en el Cosmos!


¡Un cubano en el Cosmos! Era la noticia que saldría publicada en primera plana de todos los periódicos aquel 18 de Septiembre de 1980, orgullo para toda Cuba y otros pueblos del mundo. Ese día, a las tres y once minutos, hora de nuestro país, el cosmonauta e investigador guantanamero Arnaldo Tamayo Méndez, se erigió en el primer cubano, latinoamericano y caribeño en ver la tierra desde una nave espacial.

El vuelo espacial conjunto Soviético Cubano, que partió desde el cosmódromo de Baikonur a bordo de la nave Soyuz 38, se inscribe como un hecho trascendental de la historia de la cosmonáutica mundial y ratificó la amistad entre Cuba y la otrora Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.

Durante el viaje al Cosmos, el guantanamero acompañó al Coronel soviético Yuri Romanenko y ambos se reunieron en el complejo orbital Saliut 6, con los también cosmonautas soviéticos Leonid Popov y Valeri Riumin para realizar una serie de importantes experimentos durante una semana, los cuales demostraron la inteligencia de los hombres de ciencia, técnicos e ingenieros que se pusieron a la altura de lo que se exigía.

El cultivo de monocristales orgánicos, médico-biológicos, los recursos naturales cubanos, materiales imprescindibles para desarrollar la electrónica y la microelectrónica, además de otros estudios relacionados con la energía solar y su potencial aprovechamiento, estuvieron entre la veintena de experimentos que realizaran Arnaldo Tamayo y Yury Romanenko durante su viaje al espacio sideral.

El vuelo espacial conjunto cubano-soviético colocó a Cuba, junto a sus científicos, en la cúspide de las investigaciones espaciales. El inolvidable acontecimiento, marcó un importante paso en el desarrollo de la ciencia cubana, que demostraba al mundo la hazaña que era capaz de realizar la Revolución: Colocar a un hombre en el Cosmos.

martes, 14 de septiembre de 2010

Palacio Salcines: testigo mudo de una época

Para quienes visitan la más oriental de las provincias cubanas, Guantánamo, resulta interesante conocer la historia que encierran las paredes del Palacio Salcines, máxima expresión de la arquitectura ecléctica en esta ciudad, que marca el despegue del incipiente Guantánamo, caracterizado por sus calles rectas y bajas construcciones coloniales hacia un nuevo estilo arquitectónico.

Edificado hacia el año 1919, el inmueble, se erige en un lateral de la arteria de Pedro Agustín Pérez esquina a Prado, céntrica esquina de la ciudad de Guantánamo. Fue proyectado y asesorado por el connotado arquitecto guantanamero José Lecticio Salcines y Morlote, una vez graduado en 1913 en la Universidad de La Habana como Arquitecto e Ingeniero Civil y Eléctrico, de quien toma su nombre y al que se le conoce como el Arquitecto de las esquinas.

En sus inicios, el proyecto del edificio concebía sólo dos niveles, sin embargo, durante la construcción se decidió incorporarle un tercero. Cada nivel obedecía a una estructura espacial distinta, por los variados usos a que estaban destinadas. La planta baja se dedicaría a oficinas de negocios, y allí, funcionaría además, el Ayuntamiento de Guantánamo.

El segundo y tercer nivel eran dependencias de la familia Salcines, sitios con una especial distribución espacial y su decoración, que rompen con los esquemas tradicionales de las plantas de las casas coloniales, y toma una nueva postura de la escuela europea, para dar extremo valor a los espacios sociales, vinculados a las posibilidades económicas de este grupo social.

La decoración de la casa fue realizada por el barcelonés Buenaventura Morando, que recreó el salón principal con grandes murales y cenefas particulares para cada espacio, donde se manifiesta el eclecticismo con mucha fuerza y se insertan además elementos que por su diseño rememora el art-nouveau catalán

El edificio acrecienta su significación por el valor estético de las cenefas y pinturas murales del interior, espacio caracterizado como tal por su significación pictórica. En las paredes, sobresalen la maestría y gustos de anónimos pintores populares de origen catalán radicados en la ciudad por esa época, además de adornos decorativos de las fachadas y cornisas, salidas de las manos del artista José Ma. Cantalapiedra.

Todas las paredes exteriores del palacio Salcines, están terminadas con un repello fino color terracota, mientras los interiores se terminaron con masilla y yeso. La estructura de la edificación es de hormigón armado combinados con los aportes constructivos de los catalanes en la esbeltez de los muros alicatados, bóvedas catalanas en la escalera, y cubierta de viguetas y bovedillas de ladrillos.

Cierra la obra arquitectónica en su parte superior, la cúpula, dotada con linternas frontales selladas, devenida excelente mirador sobre el cual se alza la Fama, figura mitológica que representa una diva alegórica, hija de la esperanza y mensajera de Zeus, quien con el toque de su corneta, anuncia las buenas y malas noticias.

Esculpida por el italiano Américo Chini , la escultura ocupa un lugar relevante por su altura y visibilidad desde distintos puntos de la ciudad, y fue escogida como símbolo de la ciudad desde hace más de una década tanto por la historia que encierra su esbelta figura como por la significación que posee.

Actualmente, en la primera planta del inmueble, está la Galería de Arte, donde los artistas guantanameros y exponen sus obras pictóricas. En tanto, el Museo de Artes Decorativas, que se erige en la segunda planta exhibe objetos propios de José Lecticio Salcines y su familia, además de elementos importantes desde el punto de vista artístico e histórico. Y en el tercer nivel, se halla el Centro provincial de Patrimonio.

El palacio Salcines, es una de las construcciones más notables y significativas del casco histórico de la ciudad, erigida en la segunda década del siglo XX y notable representación del Eclecticismo monumental guantanamero. Sin dudas, testigo mudo de una época en esta oriental provincia de Guantánamo.