miércoles, 11 de mayo de 2011

Los buques, las noticias y los gobernantes


El portaavión francés Charles de Gaulle (en la foto), en misión de la OTAN, presuntamente negó ayuda humanitaria a los inmigrantes africanos que murieron en alta mar

Por: Enrique Ubieta Gómez
Las corporaciones mediáticas bombardean a las naciones enemigas como los buques de guerra. Sitian una ciudad, un país, y lanzan sus misiles en ciclos de mayor o menor intensidad. Apoyan a los buques, los anteceden, porque los militares solo desembarcan si los lectores-espectadores han sido convencidos de lo malo que son los que deben morir.

Las naciones enemigas son aquellas que no acatan las leyes que imponen los dueños de las trasnacionales que fabrican los buques de guerra y financian los medios de desinformación. Pero ni los medios, ni los buques, son todopoderosos: hay pueblos que saben defenderse. Los cubanos vivimos bajo sitio desde 1959: económico y mediático. Los buques no han podido desembarcar, porque los medios no han podido desvirtuar nuestras razones, ni mermar el apoyo interno y externo a la Revolución.

Cuando el país avanza, sobreviene un ciclo de bombardeos mediáticos. No quieren que se desdibuje la imagen trabajosamente construida de que Cuba no es un estado de derecho. Cuba, claro, no es un estado de derecho “burgués”, sino socialista, por voluntad de su pueblo expresada en las urnas. Después del exitoso Congreso partidista en el país –precedido por una masiva discusión popular, única en el mundo, de los temas que se analizarían en él, que provocó la modificación del 68% de los lineamientos propuestos--, las corporaciones mediáticas deben rectificar cualquier indicio de duda razonable sobre la existencia de una democracia cubana, diferente y superior a la de los agresores.

Los misiles ahora divulgan una mentira: un hombre ha muerto como resultado de las golpizas recibidas por la policía. No será verdad, pero es verosímil: es algo que sucede en muchos países de la culta Europa y en Estados Unidos. Las trasnacionales no necesitan saber la verdad, porque no se proponen difundirla; caramba, se trata de bombardeos de “contención” para que los lectores no sepan la verdad. Los gobiernos que los dueños de las trasnacionales eligen en el mundo “libre” –ellos, por cierto, sí conocen la trama interior de cada mentira--, se muestran consternados.

El gobierno alemán, por ejemplo, siente la irreprimible necesidad de expresar su decepción: “La información sobre los maltratos que sufrió Soto por parte de las fuerzas del orden cubanas contradicen la esperanza (de) que se produciría una mejora en el respeto a los Derechos Humanos en la isla”, dice un comunicado que firma el viceministro de Relaciones Exteriores.

Es evidente, digo yo, la relación que existe entre las trasnacionales que fabrican buques de guerra, las que fabrican noticias y las que fabrican gobernantes. De lo contrario, ¿cómo entender que un buque de la OTAN deje morir de hambre y de sed, en alta mar, a 61 inmigrantes etíopes, eritreos, nigerianos, sudaneses y ghaneses, entre los que había mujeres y niños, y las trasnacionales de la desinformación en lugar de gritar la noticia, la susurren apenas, y los gobernantes europeos y norteamericanos guarden discreto silencio?, ¿por qué la investigación periodística difundida por The Guardian –esta vez sí, haciéndole honor a la profesión--, no provoca el escándalo y la decepción de los gobiernos europeos?, ¿por qué el gobierno alemán emite un comunicado que condena a Cuba y no a la Unión Europea?, ¿por qué no cuestiona el respeto a los derechos humanos en “la casa común”? El presidente del Parlamento Europeo se suma a la campaña, como si no tuviese asuntos propios que atender.

No es que los cubanos valgamos más que los africanos: todos los habitantes del Tercer Mundo somos desechables para las trasnacionales y sus dueños, y para los gobernantes que las sirven. Los misiles desinformativos no afectan a los cubanos, sino a los propios ciudadanos europeos y norteamericanos que se creen informados. Son instrumentos de manipulación política contra sus propios pueblos. Hay diferentes maneras de cometer crímenes, y los que fabrican armas, noticias y gobernantes, son criminales de guerra.

martes, 10 de mayo de 2011

La verdad y la mentira tras los buitres de la Red (video)

Tomado del Blog La pupila insomne

Quienes alientan las campañas mediáticas contra Cuba, no tienen ética ni compromiso con la verdad. Así lo demuestra este video de los colegas de Cubainformación, basado en nuestro post ¿Buitres del “capitalismo sui géneris” imponen agenda de corresponsales en Cuba?

La campaña contra Cuba y los buitres de la Red

lunes, 9 de mayo de 2011

Cuba: Nota Informativa del Gobierno Revolucionario, sobre deceso de Juan Wilfredo Soto García

NOTA INFORMATIVA DEL GOBIERNO REVOLUCIONARIO


En las últimas horas, una nueva campaña difamatoria se orquesta contra la Revolución. En esta ocasión, ante la muerte del ciudadano cubano Juan Wilfredo Soto García, ocurrida el pasado 8 de mayo, por una pancreatitis aguda, en el hospital Provincial Arnaldo Milián Castro, en Santa Clara.

Elementos contrarrevolucionarios, de manera inescrupulosa, fabricaron la mentira de que este deceso fue consecuencia de una supuesta golpiza que le habían propinado agentes del orden interior, lo cual fue rápidamente amplificado por los medios de la desinformación imperial, fundamentalmente de Europa y Estados Unidos, donde –incluso- algunos voceros gubernamentales han expresado presuntas preocupaciones por el hecho.

El 6 de mayo, dicho ciudadano ingresó en el citado hospital al presentar dolor abdominal intenso, provocado por una pancreatitis aguda. Posteriormente se diagnostica, además, una descompensación de otras enfermedades de base como la miocardiopatía dilatada, una hiperlipidemia (exceso de grasa en sangre), una diabetes y hepatitis crónica producto de hígado graso.

Las pruebas patológicas practicadas al occiso, arrojaron una muerte de tipo natural, estableciéndose como causa preliminar: “shock multifactorial por fallo multiorgánico, debido a una pancreatitis”. No se observaron signos de violencia internos o externos.

Al ciudadano Juan Wilfredo Soto García, de 46 años, le constan varios antecedentes delictivos, como alteración del orden, hurtos y lesiones graves, por lo que cumplió sanción de privación de libertad durante dos años.

En los últimos tiempos se vinculó a elementos contrarrevolucionarios, que lo usaron para sus actividades provocadoras. La última de ellas tuvo lugar el 5 de mayo en un parque de Santa Clara, por alteración del orden, ocasión en que fue conducido a una unidad policial y liberado tres horas después sin incidencia alguna.

Cuando se ratifica el amplio apoyo popular a los resultados del VI Congreso del PCC y el pueblo se empeña en la implementación de los Lineamientos aprobados, los enemigos externos e internos intentan desvirtuar la realidad cubana y socavar el prestigio internacional de la Revolución y su fortaleza moral.

Como expresara el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, General de Ejército Raúl Castro Ruz, en el Informe Central al VI Congreso del PCC:

“Hemos soportado pacientemente las implacables campañas de desprestigio en materia de derechos humanos, concertadas desde Estados Unidos, y varios países de la Unión Europea, que nos exigen nada menos que la rendición incondicional y el desmontaje inmediato de nuestro régimen socialista y alientan, orientan y ayudan a los mercenarios internos a desacatar la ley”.

La Revolución siempre se ha defendido con la verdad y la fuerza invencible del pueblo, que confía en la fortaleza de las ideas de justicia que la hicieron posible.

Pancreatitis aguda mató a Soto García


Wilfredo Soto García, un contrarrevolucionario cubano fallecido el sábado en Santa Clara y sepultado ayer, murió a causa de una pancreatitis e insuficiencia renal, dijo el médico que lo atendió, según la agencia ANSA.

Soto padecía además “de diabetes, hipertensión y una miocardiopatía dilatada”, comentó el doctor Rubén Aneiro Medina a la periodista villaclareña Norelys Morales.

El médico precisó que un equipo de especialistas de varias disciplinas atendió a Soto García, quien “llegó al hospital descompensado por una pancreatitis aguda que desencadenó en todo un proceso complejo que el paciente no superó”.

Aneiro Medina es médico de la Sala de Terapia Intermedia del Hospital Arnaldo Milián, de la ciudad de Santa Clara, donde residía y murió Soto.

Voceros de la contrarrevolución habían intentado alentar una campaña difamatoria contra el gobierno cubano, tras divulgar que Soto, de 46 años, murió luego de una golpiza que le propinó la policía en un incidente callejero en Santa Clara hace dos días. Testigos presenciales desmintieron esta versión.

El despacho de la agencia AP reconocía que las golpizas “no son frecuentes en la Isla” y que “la versión del arresto violento no pudo ser confirmada de manera independiente”.