miércoles, 11 de enero de 2012

Hugo Chávez: Estoy de acuerdo con el retorno de Honduras a Petrocaribe

Llega a Cuba Presidente de Irán

La cárcel yanqui en Guantánamo: Diez años de violación de derechos humanos


Hoy el campo de detención de Guantánamo, ubicado dentro de la base ilegal que el gobierno de los Estados Unidos mantiene en la bahía homónima de Cuba, cumple diez años, a pesar del reclamo universal de clausura y la promesa electoral de cerrarlo, realizada por el presidente Barack Obama en noviembre de 2008, antes de llegar a la Casa Blanca.

Ha pasado una década y aún el mundo no sale de su asombro debido a las cruentas imágenes de los llamados por Washington, sospechosos de terrorismo, y que hoy permanecen encerrados en el enclave militar, donde por demás, se violan los más elementales derechos humanos.

Fue aquel 11 de enero de 2002 cuando llegaron a la base naval yanqui unos 20 prisioneros, llegaban encapuchados, esposados y vestidos con un mono naranja. Todavía en el enclave existen 171 hombres, de un total de 779 que pasaron por la prisión en la última década, de ellos, cerca de la mitad son yemeníes, otros de Afganistán, Argelia y Arabia Saudita.

A partir de ese momento, la cárcel yanqui de Guantánamo se convirtió en símbolo de los peores excesos de Estados Unidos en su llamada "guerra contra el terrorismo", lanzada contra Al Qaeda poco después de los ataques del 11 de septiembre de 2001 contra Nueva York y Washington.

Sin dudas, amigos lectores, el centro de detenciones que Estados Unidos mantiene ilegalmente en Guantánamo, con una extensión de 117,5 kilómetros, constituye hoy una vergüenza para el mundo y ha devenido en símbolo de 10 años de fallos de la administración de Obama en cuanto al respeto a los derechos humanos.

Celia: Delicadeza, amor, intransigencia...


No importa que hayan pasado 30 años de su desaparición física. Fue aquel mediodía del 11 de enero de 1980 cuando todas las emisoras radiales y televisivas de Cuba daban la noticia: Celia Sánchez Manduley – la Celia de todos los cubanos - había fallecido.

El sufrimiento y la incertidumbre se apoderaron de muchos. Lógica tenacidad de quienes veían apagarse a la mujer portadora del nombre que encontramos hoy en hospitales, museos, escuelas, en niñas que juegan en los parques, o en aguerridas mujeres que recuerdan a la Norma de la clandestinidad, pero a la que su pueblo eternizó como Celia.

Con la mariposa, su flor favorita engalanando su cabello, la manzanillera se nos presenta delicada y tierna. Fue la primera mujer guerrillera en la Sierra Maestra, portadora de un fuerte carácter, una mezcla de intranquilidad y ternura, razones que necesariamente la convirtieron en una de las personalidades más fascinantes de la historia de Cuba.

Latido perenne en el quehacer incesante del pueblo, revolucionaria cabal, Celia Sánchez, la combatiente del llano y de la Sierra, fue la principal promotora de la creación del pelotón femenino "Mariana Grajales" y siempre reclamó su lugar con la dulzura que caracterizaba a aquella mujer de inquieto caminar.

Más que la heroína, era enormemente humana, sufría desilusiones amorosas y fumaba mucho, empataba un cigarro con otro y tomaba bastante café, si a esto se le denomina defectos, entonces ella los tenía. Sin embargo, sus virtudes hicieron que éstos, no salieran a la luz, por que lo que sí hay que acentuar es su gran amor a la Revolución e infinita lealtad a Fidel.

Quienes jamás la conocieron, podían suponerla una mujer frágil, pero al revelarla, se percataron de su intrepidez, sus nobles sentimientos, valor y audacia. Celia participó en los preparativos del desembarco del Granma en la provincia de Oriente y allí organizó a los campesinos de la zona en busca de apoyo para los expedicionarios.

Su modestia e implacable exigencia, decían de su nobleza hacia Fidel y a la defensa de los principios éticos e ideológicos de nuestra Revolución, su Revolución. Todo ello hubiera alcanzado para concebir la imagen de la quien jamás abandonó su gracia y acento campesinos de gente humilde.

Para medir la dimensión de esta intachable mujer, bastan las palabras de Armando Hart Dávalos, cuando dijo: “ Será imposible escribir la historia de Fidel Castro, sin reflejar a la vez la vida de Celia Sánchez Manduley, a quien la calificó como "La más hermosa y autóctona flor de la Revolución"

Ha pasado más de tres décadas y la heroína de la Sierra y del Llano sigue entre nosotros, el aroma de aquella flor silvestre, hacendosa como una hormiga, no dejamos de verla en todas las mujeres cubanas, artistas, diputadas, periodistas, doctoras, contructoras..., porque expresa lo autóctono de la mujer delicada, bromista, sencilla, comprometida e intransigente con las ideas de justicia e igualdad social.

martes, 10 de enero de 2012

Julio Antonio Mella: Muero por la Revolución


El 10 de enero de 1929, cerca de las 10 de la noche, la fotógrafa Tina Modotti y el revolucionario cubano Julio Antonio Mella escucharon a su espalda el primer disparo, se dirigían hacia el departamento que compartían en la ciudad de México. Entonces se detuvieron y escucharon el tiroteo.

La activa mujer divisó el olor a pólvora, en tanto, el joven se soltaba de su brazo y corriendo, cruzaba hacia la acera opuesta. Se desplomó al suelo. Tina lo alcanzó y arrodillada junto a él, escuchó: ''Magriñat tiene que ver en esto... Muero por la revolución". Eran las dos de la madrugada del día 11 y con solo 26 años de edad, decía adiós a la vida Julio Antonio Mella.

El 25 de marzo de 1903 nace quien a la postre sería una de las figuras más avanzadas en el pensamiento político latinoamericano de inicios del siglo XX y líder comprometido con la defensa de los ideales más puros del pueblo cubano: Julio Antonio Mella.

La Universidad de La Habana y sus aulas, fueron su primer campo de batalla y si bien desde ese escenario emprendió la vida política, no fue este sitio el único terreno donde dejó su huella como organizador y guía. Importantes responsabilidades vincularían definitivamente al joven quehacer revolucionario y justo es en ese espacio estudiantil donde inició su lucha política, cuando en el año 1922 estalló la reforma universitaria en Cuba.

Las ideas de Mella, trascendieron los marcos del recinto universitario y entonces se vincula a la Liga Antiimperialista de las Américas, importante instrumento de lucha en ese momento histórico y del que se convierte en fundador en 1925.

Su incesante crítica a los males sociales engendrados por el dictador Gerardo Machado y la corrupción administrativa de su gobierno, condicionaron su expulsión de la Universidad de La Habana. Por ello, buscó refugio en México, y desde allí, persistió en su actividad política, de esta manera se convierte en miembro del Comité Ejecutivo de la Liga de las Américas y del Partido Comunista de ese país.

Movido por el concepto de que todo tiempo futuro debe ser mejor y fiel a los preceptos martianos, la acción luchadora de Julio Antonio Mella despertó multitudes y sumó voluntades en el camino hacia una sociedad justa.

Y esta es la razón por la que el legado político del impetuoso hombre a quien no pudieron silenciar su ejemplo en las aulas universitarias, en talleres, fábricas, perdura en generaciones de cubanos que, años más tarde llevaron a cabo la gesta que llevó a Cuba a la plena soberanía.