Si visitas por carretera a la ciudad Primada de Cuba, Baracoa,
tendrás que atravezar inevitablemente el viaducto La Farola, una de las siete maravillas de la
arquitectura cubana y la más relevante de la provincia de Guantánamo.
La obra atraviesa de Sur a Norte el macizo de Sagua - Baracoa, sobre un tramo de 6
kilómetros desde el puente Las Guácimas, en Veguita del Sur, hasta El
Mirador, en el Alto de Cotilla, punto desde donde se observa en los días
claros el mar Caribe y la costa Norte de la Isla.
Las vistas desde La Farola son notables por su espectacularidad. La
carretera, de curso muy sinuoso, permite apropiarnos de las mejores vistas imaginables,
que incluyen las montañas, los bellos helechos arborescentes, excelentes para la ornamentación, la densa vegetación y la abundancia de manantiales que propician al viajero, aparte de lo espectacular, una mbiente refrescante.
Yo te invito, amigo lector, a un recorrido gráfico que me regalara mi colega Leonel Escalona del periódico Venceremos
para que al igual que yo, sucumbes ante los encantos de quien gallarda se exhibe a los visitantes cual serpiente de placa entre Imías y Baracoa: La Farola.
viernes, 31 de julio de 2015
jueves, 30 de julio de 2015
Frank País: en sus ojos, el hombre poseído por una causa
" Solo cuando una vida finaliza, es posible valorarla en toda su dimensión", dice una máxima Socraniana. Y esta afirmación es sin dudas, incuestionable: Cuba conoció quién era Frank País, cuando fue cobardemente asesinado por esbirros al servicio de la tiranía batistiana el 30 de julio de 1957 en El Callejón del Muro, Santiago de Cuba, junto a su compañero Raúl Pujol.
Ese Cuba perdía a uno de sus más valiosos hijos, al valeroso Jefe de Acción y Sabotaje del Movimiento 26 de Julio, quien con solo 22 años era dueño de una disciplina férrea. Había nacido el 7 de diciembre de 1934, en Santiago de Cuba. Tenía sólo cinco años cuando ayudaba a sus hermanos Agustín y Josué, su padre había muerto y entonces la madre asumió toda la responsabilidad de la familia con su apoyo.
Frank País era un eterno enamorado y un apasionado del buen verso y de la amistad como divisa suprema. Poseía conocimientos de habilidades militares, política, filosofía, derecho, literatura, de poesía…preparaciones que incorporó a su cultura general entre tantos movimientos y compromisos como dirigente de la lucha en el llano. Era todo alegría, pero nunca estuvo tan triste, como cuando supo la noticia del asesinato de su hermano Josué, el 30 de junio, exactamente, un mes antes de que cayera asesinado.
Su nombre de guerra en la clandestinidad, era David. Y fue además, "el más valioso, el más útil, el más extraordinario de nuestros combatientes”, Qué monstruos! No saben la inteligencia, el carácter, la integridad que han asesinado… al decir de Fidel castro Ruz en misiva que escribiría a Celia Sánchez tras conocer la noticia de su muerte.
Por su parte, Ernesto Che Guevara, quien conociera a Frank País en una de sus visitas a la Sierra Maestra, escribiría de él: “sus ojos mostraban enseguida al hombre poseído por una causa, con fe en la misma… Hoy se le llama “el inolvidable Frank País”; y para mí, que lo vi una sola vez, es así".
No se equivocó la dictadura Batistiana. Sabían perfectamente a quién liquidaban. Cegaban la vida al joven revolucionario, junto a su amigo y compañero Raúl Pujols, en plena flor de la vida, cegaban la vida al magnífico organizador, al forjador de cuadros revolucionarios, al hombre de pensamiento político avanzado y profundo.
La caída de Frank País y Raúl Pujols multiplicó su ejemplo. Por ello, para rendir tributo permanente a estos combatientes, se instituyó el 30 de julio como el Día de los Mártires de la Revolución Cubana. Fecha recordada por todo el pueblo de Cuba, como demostración sublime de rebeldía y amor por la pérdida irreparable de dos de sus hijos más abnegados y entregados a la causa.
miércoles, 29 de julio de 2015
sábado, 25 de julio de 2015
Sierra de Canasta: otra página de rebeldía guantanamera
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| Miguel Bertrán, al centro, a su izquierda, Ángel Luis Barreda, y a la derecha, Raúl Delgado (de uniforme) |
El 26 de julio de 1953, centenares de jóvenes revolucionarios encabezados por Fidel, asaltaron los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, en Santiago de Cuba y Bayamo. La situación en todo el país, era alarmante, por ello, era de esperar que en Guantánamo, sucedieron muestras de inconformidad popular por la inconstitucionalidad del régimen en el poder.
Entre
los persuadidos de que por la vía pacífica no se resolverían las necesidades
del pueblo, estaba el campesino de 24 años Miguel Bertrán Bertrán. Era 26 de
julio y algo grave ocurría en el Cuartel de
Guantánamo, situación para que se adoptaban medidas de
seguridad como la colocación de sacos de arena, el cierre de las calles
aledañas al mismo, patrullaje y otras acciones que evidenciaban anormalidades.
Por
tal motivo, ese día un grupo de jóvenes liderados por el
campesino Miguel Bertrán, se alistaron para atacar la jefatura del Escuadrón 16
de la Guardia Rural en Guantánamo, ocupar los pertrechos y alzarse en el macizo
montañoso Sagua Baracoa. Se dirigían hacia Sierra Canasta, fundamentalmente
para un sitio conocido como Retiro de Camarones.
No tenían un programa de lucha, sin embargo, estaban convencidos de entregar sus vidas para cambiar el régimen de explotación reinante en Cuba. Los vínculos con dirigentes estudiantiles de la talla de Serafín Soto Caballero y con luchadores ferroviarios como Julio Camacho Aguilera, eran para este grupo de imberbes, una meta.
En medio de esas actividades, el valeroso revolucionario Miguel Bertrán, fue detenido por la policía batistiana y Julio Camacho Aguilera le sirve de puente al comunicarlo al soldado Ángel Luís Barrera Ricardo, quien más tarde se incorporaría al Movimiento 26 de julio, amigo personal de Bertrán y quien comunica la noticia a sus familiares.
Con el jefe del grupo detenido, sus incondicionales compañeros esconden las armas y retornan a su vida normal, pues las autoridades desconocían de sus actividades. Se frustraba el intento de apoyar a los combatientes del Moncada.
A partir de aquellos días se hizo más orgánica la labor, ya clandestina, de los distintos grupos que tenían un propósito común. Muchos de los jóvenes se incorporan al Ejército Rebelde para derrotar a la dictadura de Fulgencio Batista y esto hace posible que Guantánamo también esté estrechamente vinculado a los hechos acaecidos en Santiago de Cuba.
El Alzamiento en Sierra de Canasta, más que un mito, es una realidad histórica que nos llena de sano orgullo como cubanos. Fue un hecho importante para la historia local y del país, pues se produjo casi paralelamente a los asaltos de los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, de Santiago de Cuba y Bayamo, respectivamente, como confirmación de la lucha armada.
No tenían un programa de lucha, sin embargo, estaban convencidos de entregar sus vidas para cambiar el régimen de explotación reinante en Cuba. Los vínculos con dirigentes estudiantiles de la talla de Serafín Soto Caballero y con luchadores ferroviarios como Julio Camacho Aguilera, eran para este grupo de imberbes, una meta.
En medio de esas actividades, el valeroso revolucionario Miguel Bertrán, fue detenido por la policía batistiana y Julio Camacho Aguilera le sirve de puente al comunicarlo al soldado Ángel Luís Barrera Ricardo, quien más tarde se incorporaría al Movimiento 26 de julio, amigo personal de Bertrán y quien comunica la noticia a sus familiares.
Con el jefe del grupo detenido, sus incondicionales compañeros esconden las armas y retornan a su vida normal, pues las autoridades desconocían de sus actividades. Se frustraba el intento de apoyar a los combatientes del Moncada.
A partir de aquellos días se hizo más orgánica la labor, ya clandestina, de los distintos grupos que tenían un propósito común. Muchos de los jóvenes se incorporan al Ejército Rebelde para derrotar a la dictadura de Fulgencio Batista y esto hace posible que Guantánamo también esté estrechamente vinculado a los hechos acaecidos en Santiago de Cuba.
El Alzamiento en Sierra de Canasta, más que un mito, es una realidad histórica que nos llena de sano orgullo como cubanos. Fue un hecho importante para la historia local y del país, pues se produjo casi paralelamente a los asaltos de los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, de Santiago de Cuba y Bayamo, respectivamente, como confirmación de la lucha armada.
Sierra
Canasta, demostró que en Guantánamo, al igual que en otras
partes del país, hubo
temprana comprensión del momento histórico vivido. Sirvió además para demostrar
que la lucha armada era la única salida
para el logro de la liberación que demandaba Cuba en las condiciones históricas
y concretas del momento. Sierra de Canasta se convirtió
entonces en otra página de rebeldía guantanamera.
viernes, 24 de julio de 2015
Ya estamos en Combate: aquellos versos que resonaron contra los muros del Moncada
El poema le
salió del alma. Lo pensó sin pensarlo, como le sucedía cada vez que algún sentimiento se le atravesaba entre el corazón y el cerebro. Era similar a dolor incontenible,
atizado por una fuerza suprema, que le cortaba la respiración y solo cedía
cuando vertía el alma en el papel. Con cada poema, Raúl Gómez García sentía que moría y
al instante, comenzaba a vivir otra vez.
Nadie imaginaría entonces la energía de aquellos versos calados de ideas martianas, escritos por el poeta de la Generación del Centenario. El pequeño apartamento que compartían Abel y Haydée Santamaría, en 25 y O, en el Vedado, era el puesto de mando del Movimiento y allí, en una pequeña máquina de escribir, y a dos dedos, Raúl Gómez escribió con pasión los versos de " Ya estamos en Combate".
El poema épico que inmortalizó a este revolucionario nacido el 14 de diciembre de 1928, vio la luz el 26 de julio de 1953, poco antes del asalto al cuartel Moncada, en Santiago de Cuba. Esa noche, las paredes de la granjita Siboney, archivaron por siempre el eco de sus palabras, cuando emocionado el joven de 24 años leyó sus versos, entonces sin nombre, de lo que pasaría a la historia como “Ya estamos en combate”.
Los versos le sangraban desde lo más profundo del alma, como un dolor irresistible que solo cedía cuando llevaba al papel el sufrimiento por Cuba. Y aunque se haya dicho que la obra quedó inconclusa, sus mejores acordes resonaron bien alto contra los muros del Moncada, aquella mañana de la Santa Ana.
Fue el último poema para el primer combate. Y ahí, el poeta de la Generación del Centenario vertió su alma convencido de que no hay gesta sin himno. Era pura expresión de fortaleza y pasión a favor de los más generosos ideales, unos versos que han devenido en un binomio inherente cuando nos referimos a la gesta del Moncada o sencillamente a la vida y obra del héroe.
Enardecidos de patriotismo, los versos de Ya estamos en combate, marcaron los pasos de la generación, que no dejó morir las ideas de José Martí en el año de su centenario. Unos versos que hoy permanecen vivos en el corazón y el alma de todos los cubanos que, como en la de aquel grupo de jóvenes, honra al joven revolucionario, al mártir, al hombre de letras, al Maestro, al que fue y es por siempre el Poeta y el Periodista de la Generación del Centenario.
Poema
Ya estamos en combate
¡...........................!
Por
defender la idea de todos los que han muerto.
Para
arrojar a los malos del histórico Templo
Por
el heroico gesto de Maceo,
Por
la dulce memoria de Martí.
En
nuestra sangre hierve el hado azaroso
De
las generaciones que todo lo brindaron,
En
nuestros brazos se alzan los sueños clamorosos
Que
vibran en el alma superior del cubano
Ya
estamos en combate......
En
nombre de las madres y de los hijos de nuestra tierra heroica
En
nombre del honor y del decoro que construyó su historia
Por
la estrofa magnífica del himno
«Que
morir por la patria es vivir»
La
libertad anida entre los pechos de los que viven hombres
Y
por verla en la estrella solitaria es un honor luchar
A
la generación del centenario le caben los honores,
De
construir la patria que soñara el Maestro Inmortal.
Ya
estamos en combate...... ¡Adelante!
Adelante
hasta el nido superior de la gloria
Para
que nazca en esta nueva aurora
La
república digna y decorosa
Que
fue el último anhelo de Chibás.
No
importa que en la lucha caigan más héroes dignos
Serán
más culpa y fango para el fiero tirano
Cuando
se ama a la patria como hermoso símbolo
Si
no se tiene armas se pelea con las manos.
Ya
estamos en combate...... ¡Adelante!
De
nuestra lucha heroica depende la Cuba verdadera
La
de furia loca de Gómez y Agramonte...
La
de la lucha pura de Mella y de Guiteras...
Adelante,
Cubanos...... ¡Adelante!
Por
nuestro honor de hombres ya estamos en combate
Pongamos
en ridículo la actitud egoísta del Tirano
Luchemos
hoy o nunca por una Cuba sin esclavos
Sintamos
en lo hondo la sed enfebrecida de la patria
Pongamos
en la cima del Turquino la Estrella Solitaria.
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