¿Un Camaján al borde del paro laboral?


Por M. H. Lagarde

Elizardo Sánchez (conocido como el agente Juana por sus servicios prestados a la Seguridad del Estado Cubana) acaba de expresarse, a propósito de la liberación de un mercenario y el traslado de otros seis, del siguiente modo: “Me da la impresión de que Cuba está también generando una imagen mediática”.

Según sostuvo a la agencia AP, el también conocido dentro de la farándula de teatro bufo que conforma la contrarrevolución cubana como El Camaján, “las autoridades están tratando de mejorar su imagen internacional y agregó que los traslados se están produciendo a cuentagotas”.

Elizardo miente además cuando afirma que Cuba pretende “pintar monos a la UE”. En la reciente reunión en París entre los cancilleres de Cuba y España, Bruno Rodríguez fue bien explicito cuando afirmo que la Isla mantendrá sus relaciones con la UE "sobre bases recíprocas, de igualdad soberana y la no injerencia en los asuntos internos".:

“Rechazamos la injerencista y unilateral Posición Común de la Unión Europea hacia nuestro país, que constituye el principal obstáculo para la normalización plena de las relaciones”, puntualizó Rodríguez.

¿Pero, le importara a nuestro agente Juana realmente la suerte de los mercenarios presos o sus declaraciones están relacionadas con la perdida de protagonismo de su persona en los últimos tiempos?

El gran defensor de los derechos humanos no ha dicho, por cierto, una palabra sobre que Sigler acaba de recibir una licencia extrapenal por razones humanitarias luego de ser atendido, por mas de 10 meses, en el mejor centro de rehabilitación física del país, donde fue tratado por los mejores especialistas y con los recursos requeridos, pese al férreo bloqueo norteamericano.

Ni ha dirá una palabra tampoco sobre que, ahora en la calle, el excarcelado seguirá recibiendo la mejor atención médica.

No se debe olvidar que en algún lugar de Washington ya se dio la orden de romper la piñata de la USAID y este es el momento preciso para robar cámara, sobre todo, para alguien necesitado como Elizardo, a quienes los blogueros gusanos, que twittean hasta a quién le dieron un pisotón en la guagua o le tiraron un hollejo de naranja en la parada, prácticamente lo han dejado en el paro.

Ahora, para colmo, la intervención de la Iglesia cubana en el asunto ha multiplicado completamente por cero las funcionalidad de la “humanitaria” empresa que él dirige.
¿A quién realmente le hace falta un golpe de efecto mediático?