Cultura no es sinónimo de educación formal


Una de las cosas que aprendí desde niña fueron las normas de educación formal, hablo de brindarle el asiento en el ómnibus a una anciana, dar las gracias, los buenos días, pedir permiso..., sin embargo, estos hechos como estos, no se observan con periodicidad en la mayoría de los jóvenes y no tan jóvenes donde aún prevalecen ademanes negativos en la conducta social.

Recuerdo que en los años 80 cuando cursaba la secundaria, se impartía Educación Formal como una asignatura más y se exigía mucho por el adecuado comportamiento tanto en el aula como fuera de esta. Sin embargo, se han producido cambios en nuestro sistema educacional —para bien—, y nos preguntamos por qué una asignatura tan importante dejó de existir de los planes de estudios.

¿Cuántas veces usted no ha presenciado actos que denotan falta de educación formal? Jóvenes que a altas horas de la noche vociferan, rompen botellas en el medio de la calle, interrumpen el paso sin antes pedir permiso, se hacen los dormidos para no ceder el asiento en una guagua a ancianos, mujeres embarazadas o con niños en brazos, los que fuman dentro de los ómnibus…

También estoy segura de que te resulta difícil escuchar alguna respuesta cuando das los buenos días, o cuando agradeces por algún acto de cortesía, y te percatas de que el “ por nada”, no aparece por ningún lugar. Es que tal parece que el saludo o la retribución de un favor, al parecer, están fuera de moda para algunas personas, y, por ende, consideran anacrónicas expresiones como: " gracias", " con permiso",¿me disculpas, por favor ".

Soy optimista cuando digo que no hacen falta tantos halagos, ni sendas palabras de agradecimientos, sólo basta una mirada, una sonrisa o un simple “muchas gracias” para agradecer el detalle o retribuir la cortesía. Podemos ser licenciados, ingenieros, doctores, editora, escritor…, tener una vasta cultura, pero jamás debemos ser descorteses.