Yosmel: Los teatristas nos formamos en las tablas



 ¿Su nombre? Yosmel López Ortiz y es actor del grupo Guiñol de Guantánamo. Nunca había compartido con él, jamás habíamos cruzado palabra alguna, sin embargo, sabía de su reconocida entrega a las tablas, entrega que trajera consigo que este joven de 23 años recibiera el Premio La Selva Oscura que cada año otorga el Consejo Provincial de las Artes Escénicas durante las celebraciones por el Día Internacional del Teatro.

“Es la segunda vez que recibo este Premio y estoy muy agradecido”, apunta Yosmel, sin embargo, hay que hacer más por el teatro. Hace falta que las Artes Escénicas trabajen mucho más, la poca presencia de nominados inquieta porque el teatro requiere mayores esfuerzos, especialmente cuando sabemos de antemano que el Guiñol de Guantánamo siempre ha sido reconocido en los escenarios cubanos”.

 “Los teatristas no tenemos una academia específica para estudiar, nos creamos cuando formamos parte de un grupo, nos formamos en las tablas, sin embargo, tenemos que reconocer el necesario dominio de las técnicas y las prácticas que se utilizan en  Cuba y otras partes del Mundo”, reconoce el joven actor.


Con sólo 4 años de trabajo, y su protagónico en la obra el Buen Curador y la Vecina, una simpática comedia para público adulto y diseñada para exhibirse fuera de salas, en escenarios comunitarios, a Yosmel  se otorgó en el año 2012  el  Premio de actuación Adolfo Llauradó, de la AHS, lauro que comparte junto a la actriz Dilailis Martínez en la categoría de teatro para niños y jóvenes.  

El programa El Rincón de los Amigos, le abrió las puertas de la televisión guantanamera a este joven actor. Y es que en  la piel de Pirolo, Yosmel  encarna a un payaso que ha logrado con su actuación que los niños en la calle lo reconozcan, lo palpen, lo quieran,  le hablen y además  hasta le pregunten de sus maldades por espacio que ocupa en los hogares  todos los viernes a las 5 y 30 de la tarde.  

La fibra de la enseñanza ha rozado el interior de Yosmel  y esta especie de semilla escondida,  lo ha llevado a desempeñarse como profesor en la Academia de Teatro Infantil de esta provincia. “Trabajar con los niños no es una tarea fácil, - nos dice -  , sin embargo, es atrayente, con los pequeños se trabaja bien y es difícil desasirse de ellos, porque a diferencia de los adultos, ellos sí creen en teatro.

“El trabajo con los niños nos ha servido para crecernos como artistas y a ellos,  le ha inculcado la disciplina tanto en la escuela como en el hogar. Con los niños no queremos hacer un maratón de presentaciones, sólo queremos que vivan y se diviertan con el teatro”. Esta es la  premisa de este joven que no ha hecho más que trabajar por el bien del teatro guantanamero.