viernes, 21 de mayo de 2010

Luis Ramírez López: Serenidad y voluntad de hierro

Aquella fatídica noche del 21 de mayo de 1966, sus compañeros prometieron amar con más fuerza a la Revolución y soportaron con arrojo el alevoso crimen. Habían recibido el cadáver de Luis Ramírez López, soldado de la Brigada de la Frontera Orden Antonio Maceo, alcanzado por las balas enemigas disparadas desde el otro lado de la cerca perimetral. “Marines, hijos de puta, me han matado”, fueron sus últimas palabras.

Luís se convertiría entonces en otro combatiente cubano caído a consecuencia de las constantes provocaciones que casi a diario, se lanzaban contra Cuba desde ese enclave militar, ilegalmente ocupado por el gobierno de los Estados Unidos en territorio de Guantánamo.

Había nacido el 19 de mayo de 1944, en Guisa, Granma y fue llamado a las filas del Servicio Militar Obligatorio el 25 de mayo de 1965. Sólo llevaba 11 meses en cumplimiento de su deber, cuando fue asesinado mientras realizaba la guardia en la casamata 65, instalada a 150 metros del límite este de esa mentada fortaleza norteamericana. Cubría su turno de guardia en la Brigada de la Frontera.

La exigencia, entereza y combatividad eran cualidades que, junto a su jovialidad, predominaban en Luis. También lo acompañaban su serenidad y voluntad de hierro, además de la simpatía hacia sus compañeros, quienes reclamaban cubrir la posta con él, de ahí la indignación que ocasionara en ellos el vil asesinato del camarada.

A raíz del alevoso crimen, un portavoz del pentágono, trató de justificar lo ocurrido al alegar que el suceso se produjo dentro del perímetro de la Base Naval Norteamericana y expresó, entre otras falsedades, que el combatiente “traspasó la cerca que limitaba la Ilegal Base Naval y después huyó”, razón por la cual un centinela de la infantería le provocó la muerte.

Respecto a esta afirmación y para dar firme respuesta a esos falsos planteamientos, nuestro Comandante en jefe Fidel Castro Ruz, subrayó: “Nosotros no podemos caer en actos y provocaciones que no hemos realizado jamás y de los cuales sí hemos sido víctimas sistemáticamente durante años, y por otra parte, no vamos a abandonar la custodia de nuestro territorio".

Fueron muchas las especulaciones que se tejieron en torno al asesinato del joven soldado, sin embargo, el argumento fue desmentido cinco días después cuando 30 periodistas de 16 países visitaron la Brigada de la Frontera y allí, en conferencia de prensa, los corresponsales de varias agencias noticiosas, conocieron lo relacionado con el homicidio y comprobaron, la falsedad de las imputaciones al verificar que la sangre vertida por el combatiente todavía se apreciaba en la casamata donde resultara herido.

Conmoción, repudio, rabia y odio, caracterizaban a Cuba ante la pérdida de Luis Ramírez López, cuyos restos mortales yacen en el panteón de las Fuerzas Armadas Revolucionarias del cementerio de Santa Ifigenia en la provincia de Santiago de Cuba.

Y es que ninguna riqueza, por inmensa que sea, podría devolver la vida de los caídos durante el cumplimiento del deber, como tampoco los más de 50 años de victorias bastan para sentirnos cada vez más comprometidos con Cuba y su Revolución victoriosa.

miércoles, 19 de mayo de 2010

José Martí: Una muerte de grandes


A 115 años de la caída en combate del héroe nacional cubano José Martí, su vida se ha convertido en un magisterio vivo y su muerte, en una leyenda que voló para convertirse en la quimera de un caballo asustado, de un blanco eficaz entre las filas enemigas y de un hombre que fundió las voluntades de los suyos en un mismo sentimiento de amor.

Quienes le conocieron, admiraron al patriota, al poeta, al dueño de la capacidad patriótica de resistencia y el ejemplo de militancia política de los cubanos. Su firmeza revolucionaria, le vino de su propia raíz popular, de la fe en la victoria y del trabajo creador.

¿Su mérito más valioso?: Lograr la unidad de los cubanos. Y si bien es cierto que al final de su existencia, no pudo terminar aquella batalla machete en mano, la práctica militar no ocupó un lugar sobresaliente en su vida, sino la fortaleza de sus pensamientos.

El 19 de mayo de 1895, próximo del mediodía, sabía que marchaba hacia la muerte y se arrojó sobre ella con osadía admirable. Gloriosa fue su primera y última cabalgadura, ese día, su caballo Baconao, obsequio del General José Maceo, regresó solo a los predios mambises y en las horas de la noche, sus compañeros de lucha, reconocieron su cuerpo ya sin vida.

Se derrumbó en el campo de batalla, como siempre había pedido en sus Versos Sencillos, “de cara al sol “ y entre las palmas de su Cuba querida. José Martí murió justo aún no había culminado su obra, cuando la Patria más lo necesitaba: Así mueren los grandes.

El Maestro sólo vivió 42 años tiempo suficiente para legar al futuro una huella inquebrantable en la Historia de Cuba. Las balas enemigas cegaron su vida, nos robaron a una de las personalidades más destacadas del pensamiento progresista de América y del Mundo.

domingo, 16 de mayo de 2010

Niceto Pérez García: bandera de lucha del campesinado cubano


El desamparo frente al apetito de latifundistas fue uno de los males sufridos por los agricultores pequeños cubanos antes del triunfo revolucionario. La posibilidad del desalojo por vías ilegales o la fuerza, se evidenciaron en las luchas campesinas del Realengo 18 en Guantánamo y trajeron consigo un movimiento más fuerte en defensa de la tierra en toda Cuba, a raíz del fracaso de la revolución popular que derrocó al tirano Gerardo Machado.

En Guantánamo, se erigía por entonces un nuevo escenario de combate: El Vínculo, que para desdicha de los habitantes del lugar, los terrenos colindantes eran ocupados por la Guantánamo Sugar Company, la Compañía Ermita, S.A, y el latifundista Lino Mancebo Rosell, al cual llamaban indistintamente El Tiburón o El Virrey de La Maya, poblado ubicado en la actual provincia de Santiago de Cuba.

Aniceto (Niceto) Pérez García, había nacido en el municipio de Güira de Melena, en La Habana, el 27 de marzo de 1908, pero se establece, en tierras guantanameras debido a la precaria situación económica de su familia. Padre de cinco niños y miembro de la Asociación Campesina de El Vínculo, ocupaba ocho caroes de tierra tan poco fructífera, que solamente podía producir para la subsistencia familiar.

Ante la actitud criminal del administrador de la compañía, Lino Mancebo, los campesinos liderados por Niceto, ofrecieron siempre resistencia para defender lo que les pertenecía, a través de la mentada asociación del Vínculo.

Corría el 26 de abril de 1946, cuando Niceto Pérez presentó una nueva acusación donde expresaba las constantes amenazas de muerte que hicieran Lino Mancebo y sus esbirros, pero la Guardia Rural hace caso omiso al líder agrario y es vilmente asesinado el 17 de mayo de ese mismo año, mientras trabajaba en su finca María Luisa, en El Vínculo.

El sepelio de Niceto se convirtió en un acto de rebeldía, el aparente homicidio por un litigio de tierras, se había convertido en un serio problema político. Su muerte, trajo consigo que las luchas por defensa de la tierra continuaron no sólo en esta zona de la provincia oriental, sino en el Realengo 18, el Valle de Caujerí y otras regiones del país.

Guía entre los campesinos a los que alentaba a luchar por defender lo que les pertenecía, fue la síntesis de hombre honesto que preservó con sangre su pequeña tierra y devino bandera de lucha del campesinado cubano.

En honor a Niceto Pérez García, en el aniversario 13 de su asesinato y a otros que como él fueron víctimas de cruentos crímenes, el 17 de mayo de 1959, el Comandante en Jefe Fidel castro Ruz, firmó en La Plata, Sierra Maestra, la Ley de Reforma Agraria, documento legal que resolvería por siempre el problema de la tierra en Cuba y hacía valedero uno de los problemas principales planteados en el Programa del Moncada.