miércoles, 11 de mayo de 2011

Ignacio Agramonte: Diamante con alma de beso


Fue aquella mañana de domingo 11 de mayo de 1873 la última vez que vieron a Ignacio Agramonte y Loynaz, cuando se derrumbara de su caballo en el combate en los campos Jimaguayú. Su cadáver fue ultrajado por las huestes españolas y sus cenizas dispersadas al viento, como para que se convirtieran por siempre en «Sombra inmortal», en como expresó José Martí.

El mayor, como también se le conocía, había nacido el 23 de diciembre de 184l en Puerto Príncipe, Camaguey, en un ambiente familiar de costumbres sociales muy rígidas. Se graduó como abogado en l867, permaneció algún tiempo en La Habana y luego regresó a su ciudad natal donde estableció su bufete.

A los 31 años, Agramonte el primer ideólogo y líder militar de la provincia de Camagüey durante la Guerra de los Diez Años, fue nombrado Mayor General del Ejército Libertador y jefe de las fuerzas insurrectas de Camagüey, así se convierte en el Bayardo, uno de los puntales políticos de las luchas por la independencia.

Sus dotes como dirigente político las demostró al oponerse a maniobras claudicantes que pretendían cobrar fuerza en el campo insurgente y al protagonizar múltiples hazañas que evidenciaran su altruismo y coraje, entre ellas, el rescate del Brigadier Julio Sanguily, el 8 de octubre de 1871.

Manuel Sanguily, compañero de ideales y de armas del patriota dijo de Ignacio Agramante: “Fue amigo tierno y leal, buen hijo, buen hermano, buen padre, esposo modelo, (…) un hombre impecable y, en cuanto lo consiente la flaqueza ingénita de nuestra pobre humanidad, un ser perfecto, fogoso y apasionado como Bolívar, grave, puro, austero como Washington.”

Nuestro José Martí con su verbo le hacía el retrato más fiel que hubiera tenido el Mayor: “Por su modestia parecía orgulloso: la frente, en que el cabello encajaba como un casco, era de seda, blanca y tersa… se sonrojaba cuando le ponderaban su mérito y se le humedecían los ojos cuando pensaba en el heroísmo…, o cuando el amor le besaba la mano… Era un ángel para defender, y un niño para acariciar. Era un diamante con alma de beso.

Los buques, las noticias y los gobernantes


El portaavión francés Charles de Gaulle (en la foto), en misión de la OTAN, presuntamente negó ayuda humanitaria a los inmigrantes africanos que murieron en alta mar

Por: Enrique Ubieta Gómez
Las corporaciones mediáticas bombardean a las naciones enemigas como los buques de guerra. Sitian una ciudad, un país, y lanzan sus misiles en ciclos de mayor o menor intensidad. Apoyan a los buques, los anteceden, porque los militares solo desembarcan si los lectores-espectadores han sido convencidos de lo malo que son los que deben morir.

Las naciones enemigas son aquellas que no acatan las leyes que imponen los dueños de las trasnacionales que fabrican los buques de guerra y financian los medios de desinformación. Pero ni los medios, ni los buques, son todopoderosos: hay pueblos que saben defenderse. Los cubanos vivimos bajo sitio desde 1959: económico y mediático. Los buques no han podido desembarcar, porque los medios no han podido desvirtuar nuestras razones, ni mermar el apoyo interno y externo a la Revolución.

Cuando el país avanza, sobreviene un ciclo de bombardeos mediáticos. No quieren que se desdibuje la imagen trabajosamente construida de que Cuba no es un estado de derecho. Cuba, claro, no es un estado de derecho “burgués”, sino socialista, por voluntad de su pueblo expresada en las urnas. Después del exitoso Congreso partidista en el país –precedido por una masiva discusión popular, única en el mundo, de los temas que se analizarían en él, que provocó la modificación del 68% de los lineamientos propuestos--, las corporaciones mediáticas deben rectificar cualquier indicio de duda razonable sobre la existencia de una democracia cubana, diferente y superior a la de los agresores.

Los misiles ahora divulgan una mentira: un hombre ha muerto como resultado de las golpizas recibidas por la policía. No será verdad, pero es verosímil: es algo que sucede en muchos países de la culta Europa y en Estados Unidos. Las trasnacionales no necesitan saber la verdad, porque no se proponen difundirla; caramba, se trata de bombardeos de “contención” para que los lectores no sepan la verdad. Los gobiernos que los dueños de las trasnacionales eligen en el mundo “libre” –ellos, por cierto, sí conocen la trama interior de cada mentira--, se muestran consternados.

El gobierno alemán, por ejemplo, siente la irreprimible necesidad de expresar su decepción: “La información sobre los maltratos que sufrió Soto por parte de las fuerzas del orden cubanas contradicen la esperanza (de) que se produciría una mejora en el respeto a los Derechos Humanos en la isla”, dice un comunicado que firma el viceministro de Relaciones Exteriores.

Es evidente, digo yo, la relación que existe entre las trasnacionales que fabrican buques de guerra, las que fabrican noticias y las que fabrican gobernantes. De lo contrario, ¿cómo entender que un buque de la OTAN deje morir de hambre y de sed, en alta mar, a 61 inmigrantes etíopes, eritreos, nigerianos, sudaneses y ghaneses, entre los que había mujeres y niños, y las trasnacionales de la desinformación en lugar de gritar la noticia, la susurren apenas, y los gobernantes europeos y norteamericanos guarden discreto silencio?, ¿por qué la investigación periodística difundida por The Guardian –esta vez sí, haciéndole honor a la profesión--, no provoca el escándalo y la decepción de los gobiernos europeos?, ¿por qué el gobierno alemán emite un comunicado que condena a Cuba y no a la Unión Europea?, ¿por qué no cuestiona el respeto a los derechos humanos en “la casa común”? El presidente del Parlamento Europeo se suma a la campaña, como si no tuviese asuntos propios que atender.

No es que los cubanos valgamos más que los africanos: todos los habitantes del Tercer Mundo somos desechables para las trasnacionales y sus dueños, y para los gobernantes que las sirven. Los misiles desinformativos no afectan a los cubanos, sino a los propios ciudadanos europeos y norteamericanos que se creen informados. Son instrumentos de manipulación política contra sus propios pueblos. Hay diferentes maneras de cometer crímenes, y los que fabrican armas, noticias y gobernantes, son criminales de guerra.

martes, 10 de mayo de 2011

La verdad y la mentira tras los buitres de la Red (video)

Tomado del Blog La pupila insomne

Quienes alientan las campañas mediáticas contra Cuba, no tienen ética ni compromiso con la verdad. Así lo demuestra este video de los colegas de Cubainformación, basado en nuestro post ¿Buitres del “capitalismo sui géneris” imponen agenda de corresponsales en Cuba?

La campaña contra Cuba y los buitres de la Red