lunes, 10 de enero de 2011

Posada Carriles afirma que EEUU lo protegerá por sus “servicios” a ese país


Tomado de Cubadebate

En un entrevista con la agencia The Associated Press (AP), el terrorista Luis Posada Carriles afirmó que el gobierno de Estados Unidos no intentará ponerlo en la cárcel por mucho tiempo.

“Espera que sus conocimientos sobre las intervenciones de Estados Unidos en Latinoamérica lo protejan. La mayor parte de la evidencia del juicio permanece bajo sello de confidencialidad, a pedido de los fiscales”, asegura AP.

“La gente que trabajaba conmigo del gobierno no es la misma de ahora. Eran otros tiempos”, reconoció Posada Carriles a la AP. “Yo hice lo que debí hacer en el momento. No tengo remordimiento”.

También reiteró abiertamente su deseo de matar al líder cubano Fidel Castro: “Si Castro entra por la puerta, lo mataría”, le dijo Posada a The Associated Press en la serie de entrevistas en español e inglés realizadas en la residencia en la que permanece en Miami desde que fue dejado en libertad en el 2007.

Según la agencia, al hablar sobre el juicio por mentiroso que se inició hoy en El Paso, Texas, el terrorista aseguró que ”si yo voy a la cárcel, yo me termino la vida en la cárcel. O sea, se acabó todo”.

Es muy probable que el caso abierto en Texas sea la última oportunidad, aunque sea indirecta, de enjuiciar a Posada por las explosiones o cualquier otro acto terrorista, dice el despacho. Los fiscales estadounidenses han presentado documentos detallados que vinculan a Posada con las bombas, incluyendo reportes de Cuba.

Posada dijo que entró a Estados Unidos por la frontera con México. Los fiscales sostienen que realmente llegó a Miami en el bote de un benefactor usando un pasaporte falso. Según la AP, Posada no refutó la versión de los fiscales en la entrevista que le hiciera la agencia, destacando que por años entró en Estados Unidos usando identidades ficticias cuando trabajaba para la CIA y otras organizaciones.

Posada Carriles se refugió en Miami en 1961. Participó en la fallida invasión de Playa Girón, respaldada por Estados Unidos. Luego entró en el ejército, y poco después de graduarse de oficial en formación de campo se convirtió en un informante de la CIA, con la que mantuvo contacto incluso luego de mudarse a Venezuela a finales de los años 60 para sumarse a la dirigencia de la agencia de inteligencia del país sudamericano.

Documentos secretos de los años 60, hechos públicos en el 2009, muestran que los agentes de la CIA encargados de lidiar con Posada lo consideraban moderado y calculador en ese entonces.

Pero la agencia ha dicho que cortó sus lazos con el anticastrista en la época en la que fue vinculado a la explosión de un avión cubano en 1976. Sus abogados, sin embargo, aseguran que Posada siguió vinculado a la CIA durante 25 años, período en que, entre otros hechos terroristas, participó en la voladura de la nave de Cubana frente a las costas de Barbados, que costó la vida a 73 persona.

En 1997, organizó y financió, junto con la Fundación Cubana Americana con sede en Miami, la cadena de explosiones con bombas en centros turísticos de La Habana, que costó la vida al turista italiano Fabio di Celmo.

sábado, 8 de enero de 2011

Indescriptible Caravana de Verde Olivo


Quienes acudieron a recibir la Caravana de la Libertad aquel 8 de enero de 1959, jamás podrán olvidar el extraordinario júbilo popular existente una vez conquistada la victoria del Ejército Rebelde, contra la sanguinaria dictadura de Fulgencio Batista.

La Caravana de los barbudos con Fidel Castro al frente entraba a La Habana. Risas, saludos, gritos de ¡Viva! barbas, fusiles y melenas, brazaletes… cientos de banderas cubanas y del Movimiento 26 de Julio ondeaban con la brisa invernal de ese día de victoria.

Hubo lágrimas de emoción y evocación por quienes no pudieron ver el triunfo del Ejército Rebelde. Sonaban las sirenas de los barcos anclados en el puerto, replicabanlas campanas de las iglesias, el ruido las bocinas de los autos inundaban la ciudad y, junto a los silbatos de las fábricas, fueron disparadas 21 salvas por la Marina de Guerra. En los parques y balcones agitadas manos de hombres, mujeres, ancianos, niños, de todo un pueblo de verde olivo.

Palomas como emblema de la paz, volaban augurando otro porvenir para la Patria y acompañaban el recibimiento de la columna guerrillera. Simbólicamente, una de ellas se posó en el hombro de Fidel cuando hablaba al pueblo: “Una de las ansias mayores de la nación, consecuencia de los horrores padecidos, por la represión y por la guerra, era el ansia de paz, de paz con libertad, de paz con justicia, y de paz con derechos,” expresó el Comandante en Jefe en esa ocasión.

En otro momento de la alocución de Fidel en la Ciudad Escolar Libertad, antes cuartel Columbia, el líder de la Revolución planteó su gran confianza en las masas, cuando dijo: “Si a mí me preguntaran qué tropa prefiero mandar, yo diría: prefiero mandar al pueblo, porque el pueblo es invencible.

“ Y el pueblo fue quien ganó esta guerra - prosiguió el Comandante- , porque nosotros no teníamos tanques, nosotros no teníamos aviones, nosotros no teníamos cañones, nosotros no teníamos academias militares, nosotros no teníamos campos de reclutamiento y de entrenamiento (…) ” “El pueblo, el pueblo ganó la guerra. Esta guerra no la ganó nadie más que el pueblo.”

Durante estos años de Revolución, estas históricas palabras han devenido en símbolo y se han hecho realidad. El pueblo cubano sigue demostrando al mundo su capacidad de resistir y vencer. Y hoy lo hacemos con la misma unidad, entereza y confianza en el futuro de aquel 8 de enero de 1959, analizando y discutiendo el Proyecto de Lineamientos de la Política Económica y Social, que será definitivamente aprobado por el VI Congreso de nuestro Partido.

“¿Voy bien, Camilo? - Vas bien, Fidel “


El 8 de enero de 1959, el Comandante en Jefe Fidel Castro, al frente de su columna guerrillera “José Martí”, penetra por la puerta principal del campamento de Columbia, sede del Estado Mayor General del Ejército recién derrotado.

Allí, el máximo líder de la Revolución Cubana, encuentra a una tropa amilanada, mermada, pues sus generales fugitivos de la justicia, en su mayoría escaparon hacia los Estados Unidos, donde encontraron asilo junto a sus encubridores, personajes políticos corrompidos de la tiranía batistiana.

Ni un solo insulto contra el rendido, ni una sola frase que pueda lesionar la dignidad de aquellos soldados y oficiales que le escuchan, aparecieron en su discurso a la nación. La entereza de Fidel Castro, desde los días en que fuera juzgado por los sucesos del cuartel Moncada, le dio prestigio para distinguir entre los uniformados que sirvieron a una causa injusta y los que vivían con las manos manchadas de sangre.

En un momento de su discurso, el Comandante expresa: “Creo que es momento decisivo de nuestra historia: la tiranía ha sido derrocada. La alegría es inmensa. Y sin embargo, queda mucho por hacer todavía. No nos engañemos creyendo que en lo adelante todo será fácil, quizás en lo adelante, todo sea más difícil” decir la verdad es deber de todo revolucionario”.

“Lo primero es advertir al pueblo, porque hablándole al pueblo podemos ahorrar sangre, porque aquí, antes de tirar un tiro, hay que llamar mil veces al pueblo y hablarle para que, sin tiros, resuelva los problemas”. Enfatizó Fidel para resaltar el papel fundamental del pueblo en la victoria contra la dictadura de Fulgencio Batista.

“Porque la opinión pública tiene una fuerza y una influencia extraordinaria (…) En la época de la dictadura la opinión pública no es nada, pero en la época de la libertad la opinión pública lo es todo, y los fusiles se tienen que doblegar y arrodillar ante la opinión pública”. Y al terminar esta frase, Fidel vuelve su rostro hacia Camilo Cienfuegos y le pregunta con una sonrisa plena de confianza: “¿Voy bien, Camilo? -Vas bien, Fidel, le respondió el Héroe de Yaguajay.

Así, quedó sellada la expresión que enalteció para la Historia de Cuba la entrañable amistad entre el Héroe de Yaguajay y Fidel Castro. La pregunta “¿Voy bien, Camilo?, era la interrogante hecha al brillante estratega guerrillero, al hombre que merecía la total confianza de Fidel.

viernes, 7 de enero de 2011

Nuevas revelaciones sobre el terrorista Luis Posada Carriles en la Televisión Cubana


De acuerdo con el sitio Razones de Cuba, la Televisión Cubana presentará un reportaje especial de aproximadamente 40 minutos que aporta nuevas revelaciones sobre las acciones terroristas de Luis Posada Carriles, autor intelectual de la voladura de un avión civil cubano y de la cadena de explosiones en centros turísticos cubanos en 1997.

Luis Posada Carriles no solo reclutó y contrató al salvadoreño Francisco Chávez Abarca, un encargado de ventas del taller Moldtrok, de San Salvador, para cometer atentados en La Habana en 1997, sino que participó personalmente en la preparación del material explosivo que se usó en las acciones terroristas, afirma la nota firmada por Jean-Guy Allard.

Las pruebas las aportó Chávez Abarca en el curso de su reciente juicio en La Habana.

En el proceso judicial de dos días que tuvo lugar en la Sala de los Delitos contra la Seguridad del Estado del Tribunal Provincial Popular de Ciudad de La Habana, Chávez Abarca reconoció plenamente su culpabilidad al describir las circunstancias de su reclutamiento y de las operaciones que Posada le encargó.

En un momento del interrogatorio de más de 200 preguntas que le hizo la Fiscalía, el acusado cuenta como viajó a Cuba con explosivos escondidos “debajo de la plantilla” de sus zapatos.

“¿Y quién le compró estos zapatos?”, le preguntan. “Posada”, contesta el salvadoreño. En otro fragmento de su testimonio, Chávez Abarca cuenta como Posada intervino para esconder con sus propias manos el C-4 en un televisor que transportaría Raúl Cruz León. Este mismo C-4 que, en el hotel Copacabana, del reparto Miramar, provocó la muerte del joven turista italiano Fabio Di Celmo, el 4 de febrero de 1997.

Lea el reportaje completo en Razones de Cuba.

jueves, 6 de enero de 2011

TV cubana presentará nuevas evidencias de terrorismo de Luis Posada Carriles


La Televisión Cubana transmitirá próximamente momentos del juicio seguido contra Francisco Chávez Abarca, quien se declaró culpable de los cargos por terrorismo y aseguró que fue Luis Posada Carriles quien lo reclutó en El Salvador para llevar a cabo una cadena de atentados con bombas en la Isla en 1997, que costó la vida al turista italiano Fabio di Celmo.

En un spot divulgado anoche que anuncia el programa especial, se ven momentos del juicio celebrado en la Sala de los Delitos contra la Seguridad del Estado del Tribunal Provincial Popular de Ciudad de La Habana, el martes 21 de diciembre de 2010, que impuso la sanción de 30 años de privación de libertad al salvadoreño.

“Yo me declaro culpable de estos actos que hice… a mí se me acercó Posada Carriles, un terrorista internacional, de la manera más inesperada, en mi trabajo. Yo trabaja en los Talleres Moldtrok, yo era encargado de ventas del servicio del taller, que es un taller de obra y banco. Y me lo presentó mi jefe”, afirma Chávez Abarca.

Abarca reconoció haber reclutado a varios ciudadanos centroamericanos para los atentados de 1997, en los que murió el joven turista italiano. Entre ellos, mencionó a su compatriota Ernesto Cruz León condenado a muerte por ser uno de los ejecutores de los atentados.

Otro acusado por la misma causa, Otto René Rodríguez Llerena, fue reclutado por Luis Posada Carriles para poner las bombas. El Tribunal Supremo de Cuba les conmutó a Cruz León y Rodríguez Llerena la pena capital por 30 años de cárcel, en sendas vistas de apelación el 3 y el 6 de diciembre.

Como se conoce, Chávez Abarca fue detenido el 1 de julio de 2010 en el aeropuerto de Caracas cuando pretendía ingresar a esa nación utilizando una identidad falsa con el propósito de realizar acciones violentas.

El 7 de julio de 2010 fue trasladado a nuestro país en acatamiento a la orden de circulación realizada por Cuba a la Interpol, y sometido a proceso investigativo y de instrucciones, por constituir uno de los eslabones principales de la red terrorista estructurada en Centroamérica por la Fundación Nacional Cubanoamericana (FNCA) y Luis Posada Carriles.