jueves, 19 de abril de 2012

Con Girón, el destino de los pueblos de América sería diferente


Hoy en toda Cuba se celabra el aniversario 51 de la Victoria de Girón sobre el Imperialismo yanqui, hecho histórico marca un punto importante en el inventario de hostilidad y embates que, desde el Triunfo de la Revolución promueve el gobierno de los Estados Unidos contra la Isla.

Era alrededor de las 5 y 30 de la tarde del 19 de abril de 1961, cuando fuerzas del Ejército Rebelde y de las Milicias Nacionales Revolucionarias toman Playa Girón, último punto del territorio nacional ocupado por los mercenarios invasores.

Lo cierto es que la batalla se convirtió en la primera derrota militar norteamericana en América Latina y el Caribe. El enemigo imperialista había sufrido una aplastante derrota. La Revolución Cubana salía victoriosa aunque al precio de un elevado saldo de vidas valiosas que se enfrentaron a los invasores.

La descalabro del imperialismo yanqui en suelo cubano, trascendió las fronteras nacionales y se convirtió en la victoria de los pueblos americanos. En menos de 72 horas, el ejército que organizó durante meses el gobierno de los Estados Unidos, caía ante los aguerridos combatientes de esta pequeña Isla.

Con la Victoria de Girón nació realmente nuestro Partido, sentenció Fidel Castro, guía del combate con las armas y las ideas. ( … ) A partir de aquella fecha, el socialismo quedó para siempre cimentado con la sangre de nuestros obreros, campesinos y estudiantes; y a partir de aquella fecha, el destino de los pueblos de América sería diferente.

miércoles, 18 de abril de 2012

Mensaje de René González al pueblo de Cuba (+Video)


El luchador antiterrorista René González, uno de los Cinco Héroes condenados en Estados Unidos, reiteró su disposición a seguir la larga batalla por la justicia en un mensaje en que agradece al pueblo de Cuba su solidaridad.

Mensaje de René González al pueblo de Cuba

14 de abril de 2012

“Año 53 de la Revolución”

Mensaje a mi pueblo:

Queridos compatriotas:

De regreso al mundo del absurdo tras una muy breve visita a la patria que ha suscitado en algunos las más diversas elucubraciones -muchas de un nivel de insania que sólo los detractores de nuestra sociedad pueden ejercitar- es tiempo de saldar una deuda con nuestro pueblo a través de estas palabras.

No van dirigidas a quienes esperaban criticarnos anticipando que mi estancia en Cuba se convirtiera en un acto político y ahora lo hacen porque resultó en un ejemplo de discreción; ni a los que auguraban que no regresaría y ahora se buscan las más disímiles racionalizaciones porque lo hice. Se trata del elemental deber ante un pueblo que recibió como suyo el alivio que significó este paréntesis, muchos de cuyos hijos en el mejor espíritu solidario y generoso esperaban seguir mi visita. Sólo a estos últimos las debo.

Como bien se informó la solicitud de mi viaje a Cuba tuvo un carácter humanitario en el marco de la letra y el espíritu de la figura jurídica de libertad supervisada. No se trató ni de un favor ni de una demanda política, sino de una situación prevista por las leyes y cuya solución fue tramitada en el más estricto apego a las mismas.

En el mismo ánimo de respeto a la legalidad que nos ha guiado desde el principio de este proceso era imprescindible que no convirtiéramos mi estancia en la patria en algo que no se ajustara a la naturaleza de tal solicitud. En ello iba nuestra palabra y se ponía en juego el espacio moral que durante estos años hemos conquistado, los Cinco, en esta historia.

De lo anterior se desprende la poca exposición que se dio a la visita, y que puede haber parecido sorprendente para algunos. Estamos seguros de que esta explicación será comprendida por todos los que nos quieren, y que veían en mi estancia la posibilidad de algunas demostraciones públicas de regocijo y alegría.

Las limitaciones que impuso la naturaleza de mi viaje hicieron esto imposible, más allá de lo que se pudo propiciar espontáneamente en algunos lugares en que mi presencia era ineludible por razones de obligado agradecimiento o pasadas vivencias; añadidas las restricciones de tiempo dadas por el encuentro con mi familia y el compartir con mi hermano enfermo; motivo directo de mi viaje.

De mis breves andares por nuestras calles y del contacto espontáneo con parte de nuestro pueblo me traigo recuerdos imborrables, que me sirven de inspiración y me dan fuerzas. De cubanos de todas las procedencias recibí en estos días un cariño fluido, sincero, respetuoso de la condición de mi visita y de la discreción que requería, expresado en todas las maneras posibles.

Sé que a través de cada uno de esos compatriotas me estaba llegando el afecto de los millones que hubieran querido estar al tanto de nuestra estancia. A todos -tanto los que me privilegiaron con su contacto como los que no- les quiero expresar mi profundo agradecimiento ya sea por sus muestras de generoso respeto como por sus expresiones de solidaridad y buenos deseos para con mi hermano.

De regreso al mundo del absurdo me dispongo a seguir en esta larga batalla porque se nos haga justicia. Era imprescindible que mi conducta en Cuba fuera de extrema moderación. Era impensable que no regresara. Me traigo en el corazón las intensas vivencias de estos hermosos catorce días junto a mi pueblo, con el que algún día celebraremos el regreso de los cinco.

Por lo pronto a todos, en nombre de mi familia y en el propio, llegue nuestro más profundo agradecimiento.

Y en nombre de los cinco, les reitero que no les fallaremos y seremos siempre dignos de ustedes.

Un fuerte abrazo.

René González Sehwerert

lunes, 16 de abril de 2012

16 de abril: Cuando Cuba se vistió de verde olivo para siempre


El 16 de abril todos los cubanos se visten de verde olivo o llevan los colores de la Patria en el corazón. La fecha marca un hito en nuestra historia: Se conmemora el aniversario 51 de la proclamación pública del Carácter Socialista de la Revolución por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, en las propias narices del Imperio.

Al mediodía de ese día, en el sepelio a los caídos en los bombardeos de los aeropuertos militares de Ciudad Libertad, San Antonio de los Baños y el Antonio Maceo de Santiago de Cuba, a lo largo de la calle 23 del Vedado, La Habana, Fidel Castro hizo pública una declaración histórica: la del carácter socialista de la Revolución Cubana.

Una ola humana siguió el cortejo. Desde los balcones, las banderas cubanas, los rostros serios y las flores lanzadas al paso de los siete coches fúnebres impregnaban un aire solemne a la silenciosa marcha. Y allí, ante la masa enardecida, el Comandante en jefe afirmó: "Porque lo que no pueden perdonarnos los imperialistas, es que estemos aquí, lo que no pueden perdonarnos los imperialistas es la dignidad, la entereza, el valor, la firmeza ideológica, el espíritu de sacrificio y el espíritu revolucionario del pueblo de Cuba”.

"Eso es lo que no pueden perdonarnos, que estemos ahí en sus narices, ¡y que hayamos hecho una Revolución Socialista, en las propias narices de los Estados Unidos!" El genio previsor y político de Fidel Castro proclamaba el carácter socialista de la Revolución Cubana y emplazaba a la unidad de todo el pueblo para protegerla hasta la última gota de sangre.

En ese momento estaba claro que la autonomía, la soberanía y el derecho a conquistar su propio destino, era inseparables. Reconocía Fidel Castro que únicamente la liberación social sería capaz, en el contexto de Cuba, de garantizar la emancipación nacional y eso lo podía ser la obra de una Revolución "de los humildes, con los humildes y para los humildes”

Aquel anuncio se convirtió en una fuerza política sorprendente que conmovió de pasión combativa a todo el pueblo. Las armas levantadas en las manos milicianas, fue una escena inolvidable. Allí nace la convicción ineludible de soberanía que hoy nos salva, acrecienta y une frente a cada nueva agresión enemiga.

Países de la ALBA no participarán en Cumbres de las Américas sin Cuba

Evo Morales: “No habrá otra Cumbre sin Cuba” (+ Video)


Evo Morales suele comenzar sus días muy temprano; por lo general, a las 5:00 a. m., aunque dos veces ha iniciado su reunión semanal con el gabinete a las 4:30. Cuando llega para su entrevista con El Tiempo, de Colombia, a las 6:00, hace rato que su jornada había comenzado.

El presidente de Bolivia elogió el papel de su homólogo colombiano, Juan Manuel Santos; reiteró sus críticas a la posición de EEUU en la Cumbre, así como su convicción de que la que concluyó ayer debe ser la última sin Cuba.

-¿Por qué dice que estas cumbres nos están desintegrando?

No solamente tenemos un país ausente: Cuba. Ni dos, Ecuador, que con justa razón protesta por la ausencia de Cuba. La presidenta de Brasil, algunos del Caribe, otros de Suramérica, no solo los gobiernos del Alba, ya dijimos: no habrá una próxima cumbre sin Cuba. Por tanto, estamos en proceso de desintegración por culpa de un gobierno: EE. UU. Si todos los países de América Latina y el Caribe piden presencia de Cuba, ¿cómo es posible que EE. UU. se oponga? Si todos los países apoyan a Argentina para que inicie un proceso de negociación con el Reino Unido, ¿por qué no la respalda EE. UU.? La verdad es que los latinoamericanos tenemos un mal socio. No es como ayer reafirmó Obama, cuando dijo que quiere relaciones de respeto mutuo; no hay respeto a todos los latinoamericanos.

-Aunque se habla de una posición unitaria de los países del Alba, usted fue el único en asistir a la Cumbre. ¿Lo dejaron solo?

No. No vengo a representar al Alba. Somos parte, pero ahí hay una total libertad y los países pueden participar o no. No porque seamos del Alba tenemos que salir unánimemente con ir o no ir.

-¿Cómo percibe usted el papel de Colombia en esta cumbre?

Yo veo que el presidente Santos y su gobierno están como en un sándwich. Están con los países de Latinoamérica y el Caribe, pero también con EE. UU. Claro, cualquier país anfitrión haría lo mismo: tratar de juntarnos, de buscar cierto equilibrio. Me gustó bastante su intervención. Santos me impresionó, yo no esperaba tanto de él sobre el tema Cuba. Pero si el anfitrión tiene esta posición y, al menos desde afuera, se ve que Colombia y EE. UU. son socios, a eso no responde Obama. Hay mucho cinismo, y no respaldar a un socio debe ser un sufrimiento profundo para Santos. Por eso, cuando Martinelli pidió que la próxima cumbre sea en Panamá, Santos dijo: “No saben en qué se meten”.

-¿Qué opinión tiene sobre la despenalización de la droga, usted que por años ha luchado por la legalización de la hoja de coca?

Por legislación interna, ya está reconocida. Pero la convención única de estupefacientes de la ONU determinó penalizarla. Esas convenciones no han sido acordes con la vivencia de los países andinos. No defendemos la cocaína ni la legalización del consumo.

(Fragmentos de la entrevista concedida al diario El Tiempo, de Colombia)