Fotos: Tony Pupo
domingo, 21 de octubre de 2012
Elecciones en Cuba: Un proceso del Pueblo
Cuando los cubanos estemos nuevamente
frente a las urnas, quienes estamos acostumbrados a este ejercicio y otros que
lo hacen por vez primera al arribar a 16 años, quizás no
entiendan por qué Cuba se ha convertido en blanco de acusaciones en torno a su
sistema político y las elecciones, verdadero ejercicio de democracia.
Tampoco pueden comprender el porqué de tan alta asistencia popular en el
proceso, sin que se le retribuya a cambio dinero alguno. Me pregunto ¿quienes
obligan a los vecinos en el barrio a participar en las asambleas y a proponer
directamente a los candidatos?, ¿quienes a elegir a quienes deseen por su
propia voluntad?
Los vecinos en el barrio propusieron a sus representantes
en las Asambleas de base en cada circunscripción, y los propusieron porque conocen de su
quehacer cotidiano, su espíritu de sacrificio y moral revolucionaria. En ninguno de los casos despuntaron entre los nominados la tenencia de dinero, ni de propiedades
particulares, sino el mérito, las virtudes, la dignidad y la capacidad para
representar a su pueblo en un proceso de total transparencia.
Cada cubano mayor de 16 años de edad, tiene derecho a ejercer el sufragio, a
proponer y nominar, a ser propuesto, a ser nominado. Para ello no tiene
necesariamente que militar en las filas de
la Unión de Jóvenes Comunistas ni en las del
Partido, tampoco tiene que tener un título universitario, solo tiene que ser,
sencillamente un ciudadano cubano.
El voto que ofrecerán hoy los más de ocho millones de cubanos por su
candidato, vale. Por lo tanto, la
decisión que tomemos con la cruz que marquemos en la boleta, es muestra de que hacer mejor nuestro sistema social y económico, es también
hacer mejor nuestro sistema político, nuestra democracia y, por ende, toda la obra de nuestro Socialismo.
Esta es la oportunidad para que todos los cubanos escalemos un paso más en el pleno
ejercicio del derecho ciudadano. Por lo tanto, marquemos hoy con una X a nuestro candidato con la mayor responsabilidad, como quien está decidiendo el presente y futuro del
barrio, del municipio, de la provincia y de Cuba. Demostremos una vez más que las elecciones en Cuba es un proceso del Pueblo.
sábado, 20 de octubre de 2012
El 20 de octubre de 1868 nació la Patria
Cuba está de fiesta nacional. Vive la fecha en que recordamos el momento en
que los bayameses el 20 de octubre de 1868, escucharon por primera vez
la letra del enérgico canto donde se jura que "morir por la Patria
es vivir", canto con el que quedó simbólicamente sellada la articulación entre justicia,
libertad e identidad en el destino de la nación cubana: nuestro Himno Nacional.
Pliegos de la época reseñan que centenares de bayameses enardecidos, reunidos en la Plaza, hombres, mujeres, niños y ancianos, corearon la letra de lo que ha quedado plasmado como el grito de independencia y libertad, a la vez que devino bandera de lucha permanente de nuestro pueblo. Ese día en Bayamo, nació la Patria y la Nacionalidad Cubana.
La trascendencia histórica, política y social de la marcha entonada aquel día de octubre, devino una verdadera demostración de amor a la patria. Pero además, evidenciaba las ansias de libertad, la decisión de combate y expresión genuina de arte y cultura caladas de una inmaculada cubana.
La obra de la inspiración del patriota cubano Perucho Figueredo, se componía como reafirmación de nuestra independencia y soberanía. El Himno Nacional, canto pleno a la insurrección libertadora y la abolición de la esclavitud, constituye una sentida manifestación artística de la conciencia cubana; de la sangre y sacrificio de un pueblo que nunca dejó de luchar por su libertad e independencia.
Pliegos de la época reseñan que centenares de bayameses enardecidos, reunidos en la Plaza, hombres, mujeres, niños y ancianos, corearon la letra de lo que ha quedado plasmado como el grito de independencia y libertad, a la vez que devino bandera de lucha permanente de nuestro pueblo. Ese día en Bayamo, nació la Patria y la Nacionalidad Cubana.
La trascendencia histórica, política y social de la marcha entonada aquel día de octubre, devino una verdadera demostración de amor a la patria. Pero además, evidenciaba las ansias de libertad, la decisión de combate y expresión genuina de arte y cultura caladas de una inmaculada cubana.
La obra de la inspiración del patriota cubano Perucho Figueredo, se componía como reafirmación de nuestra independencia y soberanía. El Himno Nacional, canto pleno a la insurrección libertadora y la abolición de la esclavitud, constituye una sentida manifestación artística de la conciencia cubana; de la sangre y sacrificio de un pueblo que nunca dejó de luchar por su libertad e independencia.
viernes, 19 de octubre de 2012
La primera vez que voté
Ya no son aquellos pioneros de
la primaria y secundaria que custodiaban las urnas durante las elecciones y
jugaban cuando regresaban de la escuela. Hoy sus caritas han
cambiado, Alicia, Elena, Alejandro Manuel, Rosa Lina, están entre los 15 mil 112 jóvenes guantanameros que eligirán a los posibles candidatos a ocupar escaños en las Asambleas Municipales del Poder Popular este 21 de octubre.
Cuando los veo, pienso
en la felicidad e inquietudes que tienen por lo novedoso, las
mismas que tuve cuando estudiaba el décimo grado en la Escuela Vocacional José Maceo Grajales de Guantánamo y ejercí por primera
vez mi derecho al sufragio como ciudadana cubana. Qué orgullo tan
grande!!!
En aquel momento, teníamos el desafío de elegir a mis propias compañeros, ellos eran los candidatos a delegados.
Hoy los jóvenes guantanameros eligirán a hombres, mujeres, blancos, negros,
jóvenes, con formación profesional, trabajadores del
campo, profesores, estudiantes…, pero con las cualidades personales que
les permiten ganarse la confianza y el reconocimiento de cada elector
de sus circunscripciones.
Este 21 de octubre, es la
oportunidad para que muestren la transparencia, el
protagonismo, la conciencia y el compromiso con los destinos del Pueblo
para con la Patria. Estoy segura que ese día regresarán los recuerdos de la primera vez que voté y con el ejercicio de Alicia, Elena, Alejandro Manuel, Rosa Lina y otros jóvenes al sufragio, se demostrará que en estas elecciones, se impone la transparencia de un proceso de virtudes, méritos y capacidades.
Qué República era aquella!!!!: Un alcalde muerto en funciones
Por Pablo Soroa Fernández
En épocas de elecciones, como las
que este 21 de octubre se celebrarán para escoger a los delegados a las
Asambleas Municipales del Poder Popular, suelen escucharse provenientes del
exterior, diferentes variedades de aullidos.
La mayoría de ellos emitidos en el
registro más alto desde la cloaca de Miami, por beneficiarios, testigos o
protagonistas de los fueros y desafueros cometidos en la etapa anterior a 1959
en Cuba, cuando los pobres debían vender su voto para vivir, y hasta los
muertos “se las ingeniaban” para abandonar el sepulcro y acudir a los colegios
a depositar su boleta por algún poderoso.
La lejana región oriental de
Guantánamo distaba de ser la excepción de aquel deplorable estado de cosas y el
expediente que desempolvamos hoy constituye un mentís a quienes difaman el
actual sistema democrático imperante en la Isla, y elogian el de la Cuba seudo republicana.
A esos rumiantes les molesta que
hoy el pueblo nomine y escoja a sus candidatos, y controle su
actuar una vez elegidos; les molesta que se proscriban el
soborno, la intimidación, la publicidad y otras irregularidades inseparables
del proceso electoral capitalista.
Veamos lo que ocurrió en 1924,
durante la celebración de la votación para la alcaldía de Guantánamo, disputada
por Manuel Salas Álvarez, del llamado Partido Popular Cubano -aspirante a
reelegirse en el cargo- y el liberal Miguel Vilá Vicit, otro politiquero de
envergadura.
Aun cuando la posesión del puesto e
innegables simpatías entre la población le dispensaban ventajas, Manolo fue
superado por una exigua cantidad de votos, resultado con el que mostró
total desacuerdo.
En algunos colegios de la localidad de
Filipinas, otrora centro poblacional del actual municipio de Niceto Pérez, los
afines al candidato oficialista impugnaron igualmente los cómputos finales y
reclamaron un recuento, para lo cual procedieron al traslado de las urnas hasta
la capital del término municipal, “escoltadas” por la temida y corrupta Guardia
Rural.
Durante la larga travesía (unos 40 kilómetros), con
compañía tan poco confiable, los derrotados recurrieron al recurso más habitual
entonces: la sustitución del recipiente con las boletas originales, por otro ad
hoc, pletórico de planillas apócrifas y afines al perdedor.
Protestada con furia por los partidarios
de Milá Vicit, la chapucera alteración desembocó en gran trifulca que terminó
con el asesinato del alcalde en funciones. Por su población, la ciudad constituía la
octava de la “República”, de ahí la importancia política y financiera de la
anhelada plaza.
Comicios fraudulentos como el descrito son los
que anhelan resucitar aquellos residentes en países donde imperan elecciones
caracterizadas por el abstencionismo y la ilegalidad como únicos “méritos“.
Ignoran que de esas enseñanzas, los cubanos ya estamos de regreso.
Tanta experiencia acumulada y
sufrida, a manos de los politiqueros de entonces, por las generaciones que nos
precedieron antes de 1959, constituyen un estímulo para participar con
energía renovada, a estos venideros comicios del pueblo, en el cual
intervendrán masivamente los guantanameros.
La región cubana más oriental se
apresta, al igual que el resto de Cuba, a intervenir en una etapa vital
de un proceso democrático sin precedentes, el cual, por supuesto, suscita el
odio y el rencor de los enemigos de las prerrogativas y realidades que hoy
disfrutamos.
Al imperio y a sus acólitos de la mafia
miamense y de ciertos países de la Unión Europea da urticaria que rija sus destinos
un pueblo que fue sometido desde el 27 de octubre de 1492, hasta el 28 de
diciembre de 1898, por los conquistadores y colonizadores españoles.
Desde ese último año, como si la
ignominia acumulada con antelación fuera insuficiente, sobrevino hasta 1902 la
oportunista ocupación norteamericana, germen, entre otros males, de las farsas
electorales de la falsa República, bendecidas y estimuladas desde la vecina
nación, y vigentes hasta el primero de enero de1959, fecha en la cual,
parodiando la popular tonada de Carlos Puebla, llegó la Revolución y mandó a
parar.
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