jueves, 16 de enero de 2014
domingo, 12 de enero de 2014
Plaza Mariana Grajales de Guantánamo: majestuoso conjunto monumental ( Fotos )
En la provincia de Guantánamo se erige la Plaza de la Revolución Mariana Grajales, única con nombre de mujer en Cuba y uno de los monumentos escultóricos más llamativos de la isla, fundado el 26 de julio de 1985.
Visitar este lugar propicia un acercamiento a la historia de lucha del pueblo guantanamero desde la Guerra de Independencia en 1868 hasta el triunfo de la Revolución liberadora, el 1 de enero de 1959.Un recorrido por sus exteriores a través de imágenes dice de este hermoso conjunto monumental obra del arquitecto Rómulo Fernández, los escultores José Villa Soberón, Enrique Angulo, Angel Trenard y el pintor Ernesto García Peña, reconocidos creadores, cuya hoja rebasa los límites nacionales.
viernes, 10 de enero de 2014
Julio Antonio Mella: acción y amor
dos tiros de revólver 38 penetraban el cuerpo del joven mientras caminaba por las calles de México junto a su inseparable compañera Tina Modotti. Los asesinos enviados por el dictador Gerardo Machado le habían disparado por la espalda. Con solo 26 años de edad, decía adiós a la vida Julio Antonio Mella.
La activa
mujer divisó el olor a pólvora, en tanto, el joven se soltaba de su brazo y
corriendo, cruzaba hacia la acera opuesta, pero se desplomó al suelo. Tina lo
alcanzó y arrodillada junto a él, escuchó: ''Magriñat tiene que ver en esto...
«Muero por la Revolución»,
y con aquella frase, reafirmó su
decisión de darlo todo por la obra que había comenzado..
Se perdía una de las
figuras más avanzadas en el pensamiento político latinoamericano de inicios del
siglo XX y líder comprometido con la defensa de los ideales más puros del
pueblo cubano. Había caído asesinado el íntegro revolucionario, paradigma para los jóvenes
cubanos, el abanderado de la lucha contra nuestro principal enemigo y por la
revolución social.
La Universidad de La Habana y sus aulas, fueron sus primeros campos de batalla. Y si bien desde ese escenario emprendió la vida política, no fue este sitio el único terreno donde dejó su huella como organizador y guía. Importantes responsabilidades vincularían definitivamente al joven quehacer revolucionario y justo es en ese espacio estudiantil donde inició su lucha política, cuando en el año 1922 estalló la reforma universitaria en Cuba.
Las ideas de Mella, trascendieron los marcos del recinto universitario y entonces se vincula a la Liga Antiimperialista de las Américas, importante instrumento de lucha en ese momento histórico y del que se convierte en fundador en 1925. Con el objetivo de impartir temas políticos y académicos a trabajadores, funda además la Universidad popular José Martí y junto a Carlos Baliño, el Partido Comunista de Cuba, organización política que aunaba a seguidores del pensamiento marxista leninista y que Gerardo Machado cuando asumió el poder ilegalizó junto a la FEU.
La Universidad de La Habana y sus aulas, fueron sus primeros campos de batalla. Y si bien desde ese escenario emprendió la vida política, no fue este sitio el único terreno donde dejó su huella como organizador y guía. Importantes responsabilidades vincularían definitivamente al joven quehacer revolucionario y justo es en ese espacio estudiantil donde inició su lucha política, cuando en el año 1922 estalló la reforma universitaria en Cuba.
Las ideas de Mella, trascendieron los marcos del recinto universitario y entonces se vincula a la Liga Antiimperialista de las Américas, importante instrumento de lucha en ese momento histórico y del que se convierte en fundador en 1925. Con el objetivo de impartir temas políticos y académicos a trabajadores, funda además la Universidad popular José Martí y junto a Carlos Baliño, el Partido Comunista de Cuba, organización política que aunaba a seguidores del pensamiento marxista leninista y que Gerardo Machado cuando asumió el poder ilegalizó junto a la FEU.
En la pluma también tuvo Mella una forma de defender a Cuba y de manifestar sus ideas. En
una ocasión dijo: "La hora es de lucha, de lucha ardorosa; quien
no tome las armas y se lance al combate pretextando pequeños desprecios,
puede calificarse de traidor o cobarde. Mañana se podrá discutir, hoy
solo es honrado luchar.
Debido a su incesante crítica a los males sociales engendrados por
Machado y la corrupción administrativa de su gobierno, fue
expulsado de la
Universidad de La Habana. Por ello, buscó refugio en México, y
desde allí, persistió en su actividad política, para convertirse en
miembro del Comité Ejecutivo de la
Liga de las Américas y del Partido Comunista de ese país.
En Cuba nadie hizo tanto en tan poco tiempo, dijo en una ocasión nuestro Fidel Castro Ruz, líder de la Revolución Cubana. Y es
que Julio Antonio Mella, comunista cubano, fue un combatiente
incansable, paradigma de quienes lucharon a su lado por una sociedad
mejor, y también de las generaciones que le sucedieron.
Y esta es
la razón por la que el legado político del impetuoso hombre a quien no pudieron
silenciar su ejemplo en las aulas universitarias, en talleres, fábricas,
perdura en generaciones de cubanos que, años más tarde llevaron a cabo la gesta
que llevó a Cuba a la plena soberanía.
Exhibe Guantánamo la tasa de mortalidad infantil más baja de la historia
La provincia de Guantánamo exhibe la tasa de mortalidad infantil más baja de la historia
miércoles, 8 de enero de 2014
Fidel: prefiero mandar al pueblo, porque el pueblo es invencible
Hay días que por la trascencia de los hechos, jamás suelen olvidarse. Y eso sucede con el 8 de enero de 1959, con quienes acudieron
a recibir la Caravana de la Libertad en La Habana. El júbilo popular era extraordinario, el
Ejército Rebelde conquistaba una gran victoria contra la sanguinaria dictadura de Fulgencio Batista.
La Caravana de los barbudos con Fidel Castro al frente, entraba a La Habana. Risas, saludos, gritos de ¡Viva! barbas, fusiles y melenas, brazaletes… cientos de banderas cubanas y del Movimiento 26 de Julio ondeaban con la brisa invernal de ese día de Victoria.
Había lágrimas de emoción y evocación por quienes no pudieron ver el triunfo del Ejército Rebelde. También anunciaba su presencia el sonar de las sirenas de los barcos anclados en el puerto y replicaban las campanas de las iglesias. El ruido las bocinas de los autos inundaban la ciudad y junto a los silbatos de las fábricas, fueron disparadas 21 salvas por la Marina de Guerra.
En los parques y balcones hombres, mujeres, ancianos, niños, de todo un pueblo de verde olivo agitaban las manos. Cual símbolo de la Paz, las palomas volaban augurando otro porvenir para la Patria y acompañaban el recibimiento de la columna guerrillera. Simbólicamente, una de ellas se posó en el hombro de Fidel cuando hablaba al pueblo: “Una de las ansias mayores de la nación, consecuencia de los horrores padecidos, por la represión y por la guerra, era el ansia de paz, de paz con libertad, de paz con justicia, y de paz con derechos”…
En otro momento de la alocución del líder de la Revolución Cubana en la Ciudad Escolar Libertad, antes cuartel Columbia, expresó su gran confianza en las masas, y dijo: “Si a mí me preguntaran qué tropa prefiero mandar, yo diría: prefiero mandar al pueblo, porque el pueblo es invencible.
“ Y el pueblo fue quien ganó esta guerra - prosiguió el Comandante- , porque nosotros no teníamos tanques, nosotros no teníamos aviones, nosotros no teníamos cañones, nosotros no teníamos academias militares, nosotros no teníamos campos de reclutamiento y de entrenamiento (…) ” “El pueblo, el pueblo ganó la guerra. Esta guerra no la ganó nadie más que el pueblo.”
A más de medio siglo de Revolución, estas históricas palabras han devenido en símbolo. El pueblo cubano sigue demostrando al mundo su capacidad de resistir y vencer con la misma unidad, entereza y confianza en el futuro de aquel 8 de enero de 1959.
La Caravana de los barbudos con Fidel Castro al frente, entraba a La Habana. Risas, saludos, gritos de ¡Viva! barbas, fusiles y melenas, brazaletes… cientos de banderas cubanas y del Movimiento 26 de Julio ondeaban con la brisa invernal de ese día de Victoria.
Había lágrimas de emoción y evocación por quienes no pudieron ver el triunfo del Ejército Rebelde. También anunciaba su presencia el sonar de las sirenas de los barcos anclados en el puerto y replicaban las campanas de las iglesias. El ruido las bocinas de los autos inundaban la ciudad y junto a los silbatos de las fábricas, fueron disparadas 21 salvas por la Marina de Guerra.
En los parques y balcones hombres, mujeres, ancianos, niños, de todo un pueblo de verde olivo agitaban las manos. Cual símbolo de la Paz, las palomas volaban augurando otro porvenir para la Patria y acompañaban el recibimiento de la columna guerrillera. Simbólicamente, una de ellas se posó en el hombro de Fidel cuando hablaba al pueblo: “Una de las ansias mayores de la nación, consecuencia de los horrores padecidos, por la represión y por la guerra, era el ansia de paz, de paz con libertad, de paz con justicia, y de paz con derechos”…
En otro momento de la alocución del líder de la Revolución Cubana en la Ciudad Escolar Libertad, antes cuartel Columbia, expresó su gran confianza en las masas, y dijo: “Si a mí me preguntaran qué tropa prefiero mandar, yo diría: prefiero mandar al pueblo, porque el pueblo es invencible.
“ Y el pueblo fue quien ganó esta guerra - prosiguió el Comandante- , porque nosotros no teníamos tanques, nosotros no teníamos aviones, nosotros no teníamos cañones, nosotros no teníamos academias militares, nosotros no teníamos campos de reclutamiento y de entrenamiento (…) ” “El pueblo, el pueblo ganó la guerra. Esta guerra no la ganó nadie más que el pueblo.”
A más de medio siglo de Revolución, estas históricas palabras han devenido en símbolo. El pueblo cubano sigue demostrando al mundo su capacidad de resistir y vencer con la misma unidad, entereza y confianza en el futuro de aquel 8 de enero de 1959.
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