El mercado y su influencia en las personas es la mirada hacia la que apunta la muestra Eat Art 1.10 del
artista de la plástica Daniel Núñez Juárez, es uno de los más jóvenes exponentes del arte en Guantánamao.
Expuesta en
el Centro de Arte Palacio Salcines de la ciudad oriental cubana, la obra
agrupa 16 instalaciones elaboradas a partir de los cartones o también
llamados popularmente “filins” de huevos y se caracteriza por ejercitar la experimentación y las técnicas del diseño para discursar sobre temas sociales.
martes, 9 de febrero de 2016
viernes, 5 de febrero de 2016
Acometen proceso inversionistas en fábrica de conserva en Guantánamo
El olor a nuevo circula por toda la Fábrica de Conservas y Vegetales Guaso, donde ejecutan un riguroso proceso inversionista, anhelado por su colectivo laboral desde hace más de 35 años. Las buenas nuevas llegan al laboratorio de análisis, con la mejora del equipamiento y el confort…
jueves, 4 de febrero de 2016
En Guantánamo, estrategias contra la desertificación y la sequía
En la provincia de Guantánamo, existen zonas muy secas y erosionadas por la acción del
clima y del hombre. Sin embargo, allí existen ejemplos de cómo
transformar terrenos degradados en tierras productivas a partir del
reordenamiento en el uso del suelo y de buenas prácticas agrícolas.
Todo ello es parte de una estrategia contra la desertificación y la
sequía.
miércoles, 3 de febrero de 2016
Fidel en Guantánamo: “el ejército de Cuba es el pueblo”
En el mismo lugar por donde nació la Villa de Guantánamo, el 3 de
febrero de 1959, la ciudad del Guaso, en alusión a uno de los ríos que
la cruzan, recibió al Comandante en Jefe Fidel Castro acompañado con su
tropa victoriosa. Llegaba al otrora aeropuerto de Los Caños, (hoy
Mariana Grajales) y allí, miles de guantanameros lo acogieron y
acompañaron durante todo el trayecto hasta el céntrico parque José Martí
donde se haría el recibimiento oficial.
El Movimiento 26 de julio en Guantánamo, había citado a varias mujeres quienes dirigidas por la combatiente Margot Hernández Montes de Oca, recibirían al Comandante Fidel Castro Ruz. Todo esta preparado para la ocasión. La bienvenida era en el Salón Árabe de la Sociedad Colonial Española, hoy Casa de Cultura Rubén López Sabariego. Dentro había ocho combatientes de la Revolución que sujetaban una bandera cubana gigante sobre la cual se despetalaron alrededor de 50 docenas de radiantes.
Afuera reinaba alegría. La población guantanamera abrazaba las calles de un lado a otro y no dejaba avanzar al jeep que ya se acercaba. Mientras, el auto siguió por Pedro Agustín Pérez, hasta llegar a la esquina de las arterias Los Maceo y Bernabé Varona, frente a la otrora Escuela Profesional de Comercio y en el entorno del parque 24 de Febrero.
La concentración era inmensa, centenares de hombres, mujeres, niños de toda la villa del Guaso, esperaban a su Comandante para reafirmar su apoyo irrestricto al proceso humanista y renovador que se gestaba en Cuba. El entusiasmo para recibirlo en Guantánamo era indescriptible, por primera vez entraba a esta ciudad, a la primera trinchera antiimperialista de Cuba. Por primera vez, Fidel Castro Ruz, el invicto Comandante en jefe, hablaba a los guantanameros y las guantanameras.
En aquella histórica jornada, el Comandante platicó ante este aguerrido pueblo sobre su inquietud por el territorio que ocupa ilegalmente la base naval norteamericana en este territorio y por lo que hacían los marines cuando llegaban a la ciudad y dijo: “(…) Considero estúpido, que estén persiguiendo en la base naval a los obreros cubanos (…) Les advertimos a las autoridades de la base que no cometan el error de estar tomando medidas agresivas, (…) y cuando los marinos vengan aquí, que vengan con orden; que se acabe el relajo ese de estar tocando en las casas decentes, porque no hay derecho a que estén por las calles (…)”.
De igual forma en otro momento de su intercambio con el pueblo se refirió a la difícil situación del desempleo, los bajos salarios de los obreros, la prostitución y la explotación de los campesinos que no eran propietarios de tierra, el líder revolucionario aseveró: “(…) se impone una serie de medidas revolucionarias, pero la primera de todas tiene que ser la Reforma Agraria, ¡la primera de todas tiene que ser y va a ser la Reforma Agraria! Después de la Reforma Agraria, irán todas las leyes revolucionarias que hagan falta (…)”.
“(…) No pararemos hasta que hayamos acabado con el último bohío (…). Todo irá parejo: la lucha contra la miseria, la lucha contra el desempleo, la lucha contra el latifundismo, la lucha por el desarrollo industrial, la lucha contra las enfermedades, la lucha contra el analfabetismo, la lucha por la cultura, la lucha por la democracia, el bienestar y la salud del pueblo”. Expuso Fidel Castro a los guantanameros, ante su preocupación por las condiciones de vida de los pobladores en general.
En otro momento de su discurso, Fidel acentuó en la importancia de la participación de todo el pueblo en la defensa de la Patria y llamó a generalizar el conocimiento del uso de las armas si fuera necesario: “(…) A la contrarrevolución no podemos dejarla que triunfe. Tenemos que atrincherarnos y pelear aquí hasta el último hombre y hasta la última bala; por lo tanto, la Revolución hay que hacerla (…) El ejército de Cuba es el pueblo, porque todo el mundo tiene que pelear. Entonces, aquí, en los sindicatos, en los clubs juveniles, en los institutos, en todas partes, hay que enseñarle a manejar las armas al pueblo (…) ” .
La presencia de Fidel Castro Ruz en Guantánamo, devino fiesta popular en los alrededores del otrora parque 24 de febrero. Y allí, los guantanameros, quienes aportaron valiosas vidas a la lucha insurreccional contra el tirano Fulgencio Batista, aseveraron al líder revolucionario, que estas tierras mantendrían invictas las banderas de lucha y de combate, heredadas hace más de cien años, encargo que a más de 50 años se mantiene más firme que nunca.
El Movimiento 26 de julio en Guantánamo, había citado a varias mujeres quienes dirigidas por la combatiente Margot Hernández Montes de Oca, recibirían al Comandante Fidel Castro Ruz. Todo esta preparado para la ocasión. La bienvenida era en el Salón Árabe de la Sociedad Colonial Española, hoy Casa de Cultura Rubén López Sabariego. Dentro había ocho combatientes de la Revolución que sujetaban una bandera cubana gigante sobre la cual se despetalaron alrededor de 50 docenas de radiantes.
Afuera reinaba alegría. La población guantanamera abrazaba las calles de un lado a otro y no dejaba avanzar al jeep que ya se acercaba. Mientras, el auto siguió por Pedro Agustín Pérez, hasta llegar a la esquina de las arterias Los Maceo y Bernabé Varona, frente a la otrora Escuela Profesional de Comercio y en el entorno del parque 24 de Febrero.
La concentración era inmensa, centenares de hombres, mujeres, niños de toda la villa del Guaso, esperaban a su Comandante para reafirmar su apoyo irrestricto al proceso humanista y renovador que se gestaba en Cuba. El entusiasmo para recibirlo en Guantánamo era indescriptible, por primera vez entraba a esta ciudad, a la primera trinchera antiimperialista de Cuba. Por primera vez, Fidel Castro Ruz, el invicto Comandante en jefe, hablaba a los guantanameros y las guantanameras.
En aquella histórica jornada, el Comandante platicó ante este aguerrido pueblo sobre su inquietud por el territorio que ocupa ilegalmente la base naval norteamericana en este territorio y por lo que hacían los marines cuando llegaban a la ciudad y dijo: “(…) Considero estúpido, que estén persiguiendo en la base naval a los obreros cubanos (…) Les advertimos a las autoridades de la base que no cometan el error de estar tomando medidas agresivas, (…) y cuando los marinos vengan aquí, que vengan con orden; que se acabe el relajo ese de estar tocando en las casas decentes, porque no hay derecho a que estén por las calles (…)”.
De igual forma en otro momento de su intercambio con el pueblo se refirió a la difícil situación del desempleo, los bajos salarios de los obreros, la prostitución y la explotación de los campesinos que no eran propietarios de tierra, el líder revolucionario aseveró: “(…) se impone una serie de medidas revolucionarias, pero la primera de todas tiene que ser la Reforma Agraria, ¡la primera de todas tiene que ser y va a ser la Reforma Agraria! Después de la Reforma Agraria, irán todas las leyes revolucionarias que hagan falta (…)”.
“(…) No pararemos hasta que hayamos acabado con el último bohío (…). Todo irá parejo: la lucha contra la miseria, la lucha contra el desempleo, la lucha contra el latifundismo, la lucha por el desarrollo industrial, la lucha contra las enfermedades, la lucha contra el analfabetismo, la lucha por la cultura, la lucha por la democracia, el bienestar y la salud del pueblo”. Expuso Fidel Castro a los guantanameros, ante su preocupación por las condiciones de vida de los pobladores en general.
En otro momento de su discurso, Fidel acentuó en la importancia de la participación de todo el pueblo en la defensa de la Patria y llamó a generalizar el conocimiento del uso de las armas si fuera necesario: “(…) A la contrarrevolución no podemos dejarla que triunfe. Tenemos que atrincherarnos y pelear aquí hasta el último hombre y hasta la última bala; por lo tanto, la Revolución hay que hacerla (…) El ejército de Cuba es el pueblo, porque todo el mundo tiene que pelear. Entonces, aquí, en los sindicatos, en los clubs juveniles, en los institutos, en todas partes, hay que enseñarle a manejar las armas al pueblo (…) ” .
La presencia de Fidel Castro Ruz en Guantánamo, devino fiesta popular en los alrededores del otrora parque 24 de febrero. Y allí, los guantanameros, quienes aportaron valiosas vidas a la lucha insurreccional contra el tirano Fulgencio Batista, aseveraron al líder revolucionario, que estas tierras mantendrían invictas las banderas de lucha y de combate, heredadas hace más de cien años, encargo que a más de 50 años se mantiene más firme que nunca.
jueves, 28 de enero de 2016
José Martí presente en el día de su natalicio y todos los días
El más universal de todos los cubanos, José Martí, vio la luz el 28 de enero de 1853, en La Habana. Este día, nacía una estrella, nacía quien desde niño conoció la esclavitud, un hombre que es hoy, símbolo de América toda que nos sigue iluminando con su ejemplo, porque jamás hubo quien reuniera Toda la gloria del mundo en un grano de maíz, como nuestro José Martí.
Espíritu y esencia a lo cubano, la figura del Maestro, del hombre que nació para poeta y al que la vida hizo político y soldado, dio a la guerra de liberación el humanismo que necesitaba para forjar una república con la máxima de “Con todos y para el bien de todos”.
Romántico por su inspiración y rebeldía, José Martí fue un orador de gran altura y uno los mejores prosistas de habla castellana de su época y el precursor del Modernismo en la poesía hispanoamericana. Como gran ensayista que fue, abordó e identificó en sus obras, todo lo nuevo que se revela en la ciencia y la cultura de su tiempo, para convertirse posteriormente en el organizador del Partido Revolucionario Cubano y de la última guerra de liberación de Cuba.
Fue el Maestro, protagonista de las hazañas libertarias de Nuestra América, la misma que nos enseñó a amar, la nuestra, la del vino de plátano, agrio pero nuestro; quien nos enseñó que Nuestra América había que construida desde las trincheras de ideas. Fue quien nos enseñó que la América que “es más grande porque es la nuestra y porque ha sido más infeliz”, quien nos enseñó que en Nuestra América “no hay odios de razas, porque no hay razas”.
Fue un amante fino y profundo de las letras, de lo bello, un hombre sensible y apasionado por la búsqueda del conocimiento humano. Periodista y revolucionario hasta la médula, fue además, un hombre de su tiempo, pero dotado de un gran espíritu humanista y de carácter antiimperialista, antianexionista, antirracista, antiesclavista y latinoamericanista, un hombre de todas las épocas.
José Martí ha pasado a la historia como el héroe nacional de Cuba. Sin dudas, “El hombre más puro de la raza”, como lo calificara la escritora chilena Gabriela Mistral, portaba una firme voluntad artística y era un ferviente enamorado de la palabra. Era un alma que se abría y se entregaba en cada uno sus textos. Martí es presente y futuro.
Y más allá del hacedor de mundo, del poeta y revolucionario que fue, hoy nuestro José Martí está presente en el día de su natalicio y todos los días, por que es un espejo para todos los cubanos todos que ven en él, al paradigma de revolucionario cabal, al escritor pleno que con su fina pluma y su permanente luz, iluminaría el continente americano.
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