Esas palabras mágicas…


En pocos años la sociedad ha pasado de vivir ajustada a normas de educación y buenos modales tal vez algo estrictos a hacerlo en el más absoluto desprecio a las reglas básicas de convivencia y respeto. Pero… ¿Es usted de las personas que les cuesta tanto cuesta dar los buenos días? ¿Y un pequeño gracias ante la amabilidad de otra persona? ¿Debemos resignarnos a que desaparezca la buena educación? Claro que no…

Las palabras mágicas Gracias, por favor, con permiso…son vocablos que deberían de permanecer en nuestra comunicación diaria, además, sabemos que la educación comienza en la cuna, sin embargo, es en la escuela donde mayor tiempo pasan nuestros hijos.

Por favor, es una de las tantas palabras del diccionario que mejora nuestra comunicación con nuestro prójimo. A quienes usan esta palabra, las cosas se le facilitan y les atienden con amor, porque ellas no ordenan, sino que tratan con respeto. Quiere decir que si todos usáramos esta frase de dos palabras pero de impacto trascendental en nuestra vida diaria, la vida sería más llevadera y más habitable.

Con las gracias, retribuimos a la vida todos los días en las mañanas y en las noches. Las gracias es una palabra que enaltece a la persona, hace que se sienta que le tratan con respeto. Las gracias tanto como otras palabras del diccionario deben ser utilizadas en nuestra vida diaria y formarse el hábito de usarlas, no es una mera obligación por quedar bien ante los otros.

El idioma español es rico en locuciones y frases para agradecer, que si no usamos en el momento preciso y correctamente, se correría el riesgo de que desaparezcan del Diccionario de la Lengua Española, cuando menos lo imaginemos. Por lo tanto, se impone utilizar las armas que nos legó la lengua de Cervantes.

Soy optimista cuando pienso en que estos ademanes están ahí, cerquita de nosotros, pero en ocasiones nos cuesta trabajo sacarlos a relucir. También es cierto que entre compañeros hay acomodo y nos adaptamos a no agradecer porque simplemente compartimos todos los días, sin embargo, esto no justifica dejar de ser corteses.

Recuerda simpiere que se saluda, se dice por favor, gracias, permiso, disculpe... Los buenos hábitos deben primar en las relaciones interpersonales, ellos perduran en la medida en que volvamos nuestras miradas hacia las buenas costumbres. Esas palabras mágicas, jamás deben de caer en saco roto y estos ademanes, amigos míos, sí valen la pena rescatar.