Frank País: en sus ojos, el joven hombre poseído por una causa

No se puede hablar de él sin pensar en el intrépido joven de hablar pausado y mirada serena. Sin pensar en el primer hijo del matrimonio de Francisco, y Doña Rosario, en quien ocupa hoy un lugar de honor entre los principales mártires de Cuba, en Frank País García, quien vio la luz el 7 de diciembre de 1934 en Santiago de Cuba Leer más

Tenía sólo cinco años cuando ayudaba a sus hermanos Agustín y Josué. Su padre había fallecido y entonces la madre asumió toda la responsabilidad de la familia con su apoyo. Ordenado, responsable, apacible, natural y callado, así era Frank.

Fue en la escuela Normal para Maestros donde comienza su liderazgo estudiantil. Era el año 1949. El golpe de estado del dictador Fulgencio Batista el 10 de marzo de 1952 comienza a combatir contra este tirano y esa es la razón principal para que ese mismo año fuera electo presidente de la Asociación de Alumnos con lo que se ganó la admiración de sus compañeros.

El también Jefe del frente de Acción y Sabotajes del Movimiento 26 de Julio, fue un eterno enamorado y un apasionado del buen verso y de la amistad como divisa suprema. Tocó piano en la Iglesia Bautista y nunca estuvo tan triste, como cuando supo la noticia del asesinato de su hermano Josué el 30 de junio, exactamente, un mes antes de Frank caer asesinado.

En apoyo al desembarco del yate Granma, Frank organiza el alzamiento armado en Santiago de Cuba y extiende su labor hasta la zona oriental específicamente en  el central Ermita, hoy Costa Rica en Guantánamo. Y por su alto sentido de responsabilidad, acomete a través de Celia Sánchez, acomete la tarea de enviar a los revolucionarios, municiones y recursos necesarios para sobrellevar la vida en las montañas.

¿Su nombre de guerra? David. Y fue al decir de Fidel, el más valioso, el más útil y el más extraordinario de nuestros combatientes. Por su parte, Ernesto Che Guevara, quien lo conociera en una de sus visitas a la Sierra, escribiría de él: “sus ojos mostraban enseguida al hombre poseído por una causa, con fé en la misma… Hoy se le llama ‘el inolvidable Frank País’; y para mí, que lo vi una sola vez, es así".