jueves, 14 de abril de 2011

Preludio de una invasión mercenaria a Cuba ( VER VIDEO)


El 15 de abril de 1961 se iniciaba una epopeya gloriosa para Cuba. El enemigo imperialista, forjaba desde los Estados Unidos, una agresión armada y preparaban acciones agresivas con el objetivo de hacer desaparecer la Revolución. Ese día, miles de hombres estaban congregados en sus respectivos puestos de combate.

La primera acción perpetrada en busca de destruir la defensa aérea del Ejército Rebelde, fue los bombardeos a los aeropuertos de San Antonio de los Baños y Ciudad Libertad en La Habana y el de Santiago de Cuba. Todo un teatro armado para hacer creer a la opinión pública internacional que en nuestro país tenía lugar una rebelión interna.

¿El saldo de la agresión? Siete fallecidos, entre ellos mujeres y niños que vivían en lugares cercanos a los puntos de bombardeo, decenas de heridos y viviendas destruidas como saldo de la cobarde acción organizada y financiada por Estados Unidos.

Pero la equivocación fue inmensa. La rápida respuesta del pueblo cercaron el intento del gobierno de los Estados Unidos y de inmediato, toda Cuba se puso en pie de lucha junto a su Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz. Pero…¿Por qué el resentimiento del gobierno de los Estados Unidos hacia la Revolución Cubana?

Con sus objetivos bien definidos, en 1961 se habían promulgado leyes que laceraban los intereses estadounidenses en la Isla y destruido la estructura económica que dejaron atrás los gobiernos de la seudorrepública. De hecho, los lacayos de la tiranía batistiana que habían huido hacia el vecino del Norte, demandaban el fracaso del Gobierno Revolucionario Cubano.

A media mañana del 15 de abril, se conocía el parte oficial firmado por el Comandante en Jefe Fidel Castro: "Nuestro país ha sido víctima de una criminal agresión imperialista.... Cada cubano debe ocupar el puesto que le corresponde en las unidades militares y en los centros de trabajo sin interrumpir la producción, ni la campaña de alfabetización, ni una sola obra revolucionaria. La Patria resistirá a pie firme y serenamente cualquier ataque enemigo, segura de la victoria."

Una vez realizado el pase de revista a los resultados de los ataques, se patentizó que la destrucción de los aviones cubanos en tierra había fracasado. En los bombardeos, el enemigo sufrió severas pérdidas. Algunos aviones no regresaron a las bases, otros regresaron averiados producto al fuego antiaéreo cubano, que demostró que no se podía violar ilegalmente el cielo patrio. Ese día, fue el preludio de aquella invasión mercenaria.

Girón: ¿Qué sucedió el 15 de abril de 1961?

Intento de invasión a la zona oriental de Cuba previo a la invasión de Bahía de Cochinos

Sabotaje a la tienda El Encanto

lunes, 11 de abril de 2011

El juicio de Posada: ¡Tamaño descaro!


Hace unos días una noticia recorre el mundo: El jurado de la Corte Federal de El Paso, Texas, absolvió el 8 de abril de todos los cargos a Luis Posada Carriles, quien a pesar de ser un terrorista confeso, no enfrentó todos los cargos que se le imputaron en el juicio migratorio en su contra.

Solo tres horas de deliberaciones bastaron para que el grupo adoptara la desvergonzada e injusta sentencia, que demuestra una vez más la certeza de quienes señalaron que el proceso era una farsa con la que cual “acicalar” la determinación de las autoridades norteamericanas de proteger al connotado terrorista.

¡Tamaño descaro!, decimos los cubanos dignos que esperamos por el enjuiciamiento de este asesino confeso, artífice de la voladura de un avión de cubana el 6 de octubre de 1976 donde perdieron la vida 73 civiles o por planificar la colocación de bombas en hoteles cubanos.

Este veredicto es sin dudas, una vergüenza y una mancha más sobre el sistema judicial de este país. Pero lo más paradójico es que, mientras se absuelve a Posada Carriles, el gobierno de Obama mantiene prisioneros a Cinco valerosos cubanos por impedir acciones terroristas justamente en los Estados Unidos. Realmente es una gran ironía.

El proceso en El Paso confirma la doble moral del imperio: Washington decide de forma arbitraria quién es terrorista, a partir de su conveniencia política. Y sobre esa base, son terroristas quienes no lo son, y el verdadero fanático solo es tibiamente molestado por mentir.

Me pregunto si el gobierno de los Estados Unidos puede liderar una guerra mundial contra el terrorismo, si no pueden ni siquiera condenar a Posada Carriles por mentiroso. Nada, amigos lectores, que este juicio, veredicto que dará que hablar por décadas, desde sus inicios dijo lo que iba a ser y ahora no hay adjetivo para calificarlo.