El juicio de Posada: ¡Tamaño descaro!


Hace unos días una noticia recorre el mundo: El jurado de la Corte Federal de El Paso, Texas, absolvió el 8 de abril de todos los cargos a Luis Posada Carriles, quien a pesar de ser un terrorista confeso, no enfrentó todos los cargos que se le imputaron en el juicio migratorio en su contra.

Solo tres horas de deliberaciones bastaron para que el grupo adoptara la desvergonzada e injusta sentencia, que demuestra una vez más la certeza de quienes señalaron que el proceso era una farsa con la que cual “acicalar” la determinación de las autoridades norteamericanas de proteger al connotado terrorista.

¡Tamaño descaro!, decimos los cubanos dignos que esperamos por el enjuiciamiento de este asesino confeso, artífice de la voladura de un avión de cubana el 6 de octubre de 1976 donde perdieron la vida 73 civiles o por planificar la colocación de bombas en hoteles cubanos.

Este veredicto es sin dudas, una vergüenza y una mancha más sobre el sistema judicial de este país. Pero lo más paradójico es que, mientras se absuelve a Posada Carriles, el gobierno de Obama mantiene prisioneros a Cinco valerosos cubanos por impedir acciones terroristas justamente en los Estados Unidos. Realmente es una gran ironía.

El proceso en El Paso confirma la doble moral del imperio: Washington decide de forma arbitraria quién es terrorista, a partir de su conveniencia política. Y sobre esa base, son terroristas quienes no lo son, y el verdadero fanático solo es tibiamente molestado por mentir.

Me pregunto si el gobierno de los Estados Unidos puede liderar una guerra mundial contra el terrorismo, si no pueden ni siquiera condenar a Posada Carriles por mentiroso. Nada, amigos lectores, que este juicio, veredicto que dará que hablar por décadas, desde sus inicios dijo lo que iba a ser y ahora no hay adjetivo para calificarlo.