Madre, fiel compañera y combatiente: Vilma


Hoy hubieses cumplido ochenta y un años, sin embargo, no has dejado de nacer, de vivir. Tu ejemplo dice Presente en cada mirada de mujer trabajadora, de joven estudiante , de niñas de círculos infantiles, de la abuelita que teje a pesar de su escasa visión y en las maestras, científicas y obreras que salen a las calles llenas de sueños por conquistar.

La heroína del llano y de la Sierra, de la clandestinidad, la artífice de la emancipación de las mujeres cubanas, Vilma Espín Guillois, había nacido en Santiago de Cuba el 7 de abril de 1930. Ya no está físicamente entre nosotros, pero tiene en esta su pedazo de tierra, un cálido abrigo, ese que sólo ofrecen los hogares a quienes regresan para siempre y por siempre.

Su ardiente deseo por la superación, la simpatía, el intenso amor a la justicia y la modestia que la caracterizaba, se forjaron en ella desde muy temprano, por tal motivo, luchó siempre por glorificar el papel de la familia como célula principal de la sociedad.

Ninguna problemática a cualquier forma de discriminación le fue ajena a la guerrillera de la clandestinidad y la Sierra, de ahí que por su protagonismo nacieran instituciones como las Casas para los niños sin amparo familiar, las de Orientación a la Mujer y la Familia, el Centro Nacional de Educación Sexual, los círculos infantiles…

Razones sobran para recordar hoy en su aniversario 81 a quien devino guía y ejemplo para todas las generaciones de cubanas y el mundo, nuestra Vilma, mujer rebelde, insurrecta desde la niñez, educadora, guía, madre, fiel compañera y combatiente.