martes, 30 de enero de 2007

Recordar es volver a vivir

Mis compañeros de la adolescencia, los de hace 20 años, pidieron nos encontráramos. No niego recibí tremendo alegrón, muchos recuerdos viajaron por mi mente: los amplios y brillosos pasillos de la secundaria y del preuniversitario donde estudiamos los seis cursos, el olor a tierra mojada de los campos que rodeaban el centro escolar, las primeras ilusiones amorosas, las fiestas de 15, las alborotadas risas en los dormitorios a la hora del descanso donde además, compartimos los buenos y malos momentos.

Ante la incertidumbre del reencuentro, albergué algunas dudas, no sabía en realidad a quienes encontraría en la cita. Fue en el céntrico parque Martí, lugar donde hace casi 20 años nos reuníamos para juntos ir a alguna “descarguita”. Para sorpresa mía, no pude pronosticar la alegría sentida al ver los rostros, todavía alegres, de mis condiscípulos.

Allí estaban los que pudieron ser avisados pues de boca en boca regamos la pólvora del encuentro. Verlos sonreír, escuchar sus anécdotas, era vernos en el espejo que caracteriza a la juventud cubana aguerrida, independientemente de las situaciones que en el campo de lo económico y social, cambió el rumbo nuestro allá por los años 90. Sin embargo, el encuentro fue como examinarnos por dentro.

Los que allí estábamos, habíamos encontrado nuestro propio camino después de 20 años, en su mayoría gozamos la dicha de la maternidad o la paternidad, del amor, el desamor, y hasta la desdicha de haber perdido a un ser querido, fue entonces cuando nos percatamos que el pasado y la nostalgia formaba parte de un presente imposible de deshacer.

En la cita supe que Fernando es ingeniero, labora en la EPCOMA del municipio de Caimanera, y lo acompaña la alegría y el deseo de servir a los demás, características que lo acompañó desde la adolescencia. Arianne, licenciada en inglés, ahora labora en el Tele punto de ETECSA, e Irán en La Sucursal, ambos compañeros en la vida, iniciaron sus amores en los bancos de la escuela… ¡Cuántos recuerdos!

Supimos también que Morvelis mantiene la dulzura de siempre, es laboratorista y tiene dos hijos, Odalis es una excelente técnica en farmacia, en tanto Mireyita es Licenciada en Farmacia y labora en Homeopatía y Terapia floral, a ella todavía la acompaña la seriedad ante la toma de decisiones.

María Rosa me sorprendió, ella, mulata alegre, sigue con el mismo espíritu que la caracterizó siempre, es ama de casa y junto a su esposo cuidan de la educación de sus hijos. Razón tenían mis compañeros cuando hablaban de Felipe, él, al igual que en sus años mozos, mantiene un buen sentido del humor para compartir con sus colegas de la Empresa de Farmacias y Ópticas, donde labora actualmente.

¿Y Jadilly?, la morita que recordamos con su largo pelo rizado, y a quien Pedro Luis y Leonel mortificaban sin cesar, entre sus niñas correteando a su alrededor, mantiene la alegría en su rostro y atiende extranjería en la Facultad de Medicina, mientras Bernardo es inversionista de Educación Municipal.

En la cita hablamos de los seis años juntos en la escuela, de la universidad, la familia, de Francisco, ese buen amigo enfermero que ya no está con nosotros y de Angel, Adrián, Alexis Bernardo, Vivian, Jesús Pacheco, Digna, José…., de ellos, unos no asistieron por que viven fuera de la provincia, o colaboran en tierras venezolanas y africanas. En fin, los que allí nos encontramos, nos hemos hecho hombres y mujeres de buenos sentimientos, independientemente de los avatares de la vida.

Doy gracias a Irán y a Felipe la idea de este encuentro, mirarnos nuevamente me hizo recordar la letra de aquella canción “que 20 años no es nada…”, sólo que ahora 20 años son lustros llenos de esperanzas y cosas por contar. Invito a otros grupos a que se encuentren nuevamente con su pasado, les garantizo es una experiencia inolvidable.

¿Cuánto cambié?, no sé, algunos dijeron que había madurado y ahora tomo las cosas con más seriedad, otros, que me acompaña la misma tranquilidad de siempre. Nada, ojalá se repita el encuentro, es la oportunidad que tenemos para saber qué hicimos con el tiempo que pasó, porque recordar es volver a vivir.

martes, 16 de enero de 2007

El palacio de mi ciudad

Corría el año 1919 y Guantánamo, tierra entre ríos, sólo contaba con 14 mil 762 habitantes. Para entonces se materializa la idea de erigir en pleno corazón de la ciudad lo que hoy constituye el palacio Salcines, majestuosa edificación al estilo ecléctico, en la que su autor, el ingeniero civil e hidráulico José Lecticio Salcines Morlotte, recrea su buen gusto por la arquitectura y escultura cubanas.

El inmueble fue concebido como vivienda, y constaba de tres niveles: el primero constituía una planta libre, en la que se asentaba un local para el estudio profesional de Salcines, mientras el segundo y el tercero contenían los objetos personales de los moradores.

El sistema constructivo de la edificación, en su conjunto, está basado en columnas y vigas de hormigón armado, con puertas donde sobresalen líneas curvas y excelsas esculturas, que logran extrema independencia planimétrica. Pertenece al eclecticismo mayor, en suma, el edificio marcó un hito en las construcciones que Salcines diseñó en la ciudad.

La arquitectura de esta construcción, marcó un despegue en la incipiente urbe, caracterizada por sus calles rectas y bajas construcciones coloniales, razones que sitúa a este edificio dentro de un nuevo estilo, lujoso, con predominio de imágenes de alto y bajorrelieve en las esquinas y la presencia de persianas francesas.

El espacio interior del palacio Salcines está bien definido: los salones se conectan entre sí por un área poseedora de vitrales característicos de la época, así se lograría la necesaria iluminación del inmueble. En las paredes aún prevalecen las cenefas y pinturas murales, realizadas por el catalán Buenaventura Morando y realizadas en varios estilos, además de las cenefas consideradas por especialistas del Arte como una de las más sobresalientes de la región oriental.

En la parte alta del Palacio está situada la impresionante cúpula, pieza diseñada al estilo neoclásico y constituye el elemento de mayor significación formal en el edificio, funciona como un mirador. Sobre ella se erige La Fama, pieza esculpida por el italiano Américo Chini y que desde el año 1995 devino Símbolo de la ciudad, razón por la cual su réplica se entrega cada año a personalidades distinguidas de la provincia y el país.

La Fama representa la figura femenina de una deidad, elemento mitológico que a través de una corneta anuncia las buenas y malas noticias, y está situada justamente frente al sitio por donde primero sale el Sol, en esta la provincia más oriental de Cuba.

viernes, 15 de diciembre de 2006

Escúchenlo, por favor

Ser padre de un adolescente es un reto que a diario se enfrenta, a partir del momento en que comienza una nueva etapa de la vida en la que cambios y transformaciones se dan la mano para ofrecer otra persona diferente.

La adolescencia es la etapa comprendida entre los 10 y 15 años, aproximadamente, en que el niño dejó de serlo para convertirse en alguien que aún no ha encontrado su sitio, necesita que lo atiendan, lo comprendan, acepten en el medio en que se desenvuelve y, sobre todo, lo escuchen, para superar con creces este cambio y que este no se convierta en un período de "crisis".

Desde el punto de vista biológico y físico, en el adolescente hay un desarrollo de estos aspectos que dejó atrás al niño que fue hasta ayer. Asimismo, en la autoconciencia aparecen nuevas interrogantes: ¿quién soy?, ¿cómo he cambiado tanto?, ¿cómo me visto?, que poco a poco él mismo se responderá, a medida que acepte la realidad que desafía.

Es que ya "ellos" y "ellas" no se comportan como niños, porque no lo son, pero tampoco pueden hacerlo como adultos. Se visten de otra manera, los varones quieren ponerse aretes, cambiar de amistades, en fin, ser diferentes y hay que aceptarlos así, porque tienen necesidad de que se les ayude y entienda.

La relación afectiva con su grupo ocupa un lugar primordial en el adolescente, de manera que la familia pasa a un segundo plano, y no por falta de cariño, sino porque su relación con el mismo determina e influye en sus hábitos de vestir, forma de hablar, gustos, preferencias y hasta en el nuevo comportamiento que exhiben en ese momento.

En tal sentido es importante que la familia atraiga a los miembros del grupo que se reúnen con sus hijos, principalmente para la realización de las actividades docentes, y les organice actividades culturales y recreativas que propicien las relaciones interpersonales y afectivas, como vía para contribuir a la formación de la personalidad de cada uno de ellos.

La escuela al campo es un medio idóneo para que el adolescente pueda superar esta etapa, porque además de vincular el estudio con el trabajo comparte los buenos y malos momentos con sus compañeros, se siente libre e independiente, y aunque "se dé cabezazos", toma decisiones propias.

Para los adolescentes son absurdas y fatales las prohibiciones, los gritos, las incomprensiones, el autoritarismo, métodos que conducen, en muchos casos, a una actitud conformista o a una rebeldía que entorpece el desarrollo armónico de la personalidad.

Lo mejor es escucharlos y respetar sus criterios, sobre cada una de las nuevas expectativas que les depara esta nueva etapa de sus vidas, y antes de decir que "no", si es necesario, pensar bien qué responderles, para darles una explicación que tenga los elementos necesarios para su convencimiento, lo que les permitirá comprender el porqué deben de respetar las normas y principios de la familia, máxima responsable de prepararlos para la vida.

lunes, 11 de diciembre de 2006

Playitas de Cajobabo: rincón venerado de la historia

Recorrer el sitio histórico Playitas de Cajobabo, es sentir la presencia de nuestro José Martí. Y es que dialogar con las aguas del mar, presenciar enormes rocas y farallones que le perdonaron la vida cuando un 11 de abril de 1895, pasadas las diez de la noche, desembarcó por aquella zona es muestra de cuánto necesitamos beber de la sabia histórica.

Para cualquier cubano es un privilegio caminar por la playa, subir lomas... más si lo haces en compañía del historiador guantanamero Pedro Rodríguez Abad, quien narró con pasión, a esta periodista los detalles de aquella travesía nocturna, con el mar embravecido, y en la que después de dejar el barco que los transportaba, los improvisados marineros vieron partirse el timón del bote.

El historiador relató además que el tiempo, después de aquel desembarco, se tornaba pesado, el mar se veía negro como la noche y las olas se elevaban furiosas chocando contra los farallones. Junto a la costa, las luces entonces nuestro Martí dijo que había que ceñirse los revólveres. No tenían la certeza de quienes estaban allí. Luego supieron que eran pescadores, y les dieron la mano.

Gómez besa la arena al desembarcar. Marcos del Rosario, uno de los tripulantes de aquel bote junto a Martí y Gómez, recorrió el lugar años más tarde, el 23 de abril de 1922, e identificó el sitio específico en el que se levantaría un monumento en 1947.

Hasta el Monumento en homenaje al desembarco por Playitas de Cajobabo llegan hoy las nuevas generaciones para beber de las fuentes de la historia. Y resulta curioso que todavía en aquel silencio, solo roto por el sonido de las olas del mar, aún sentimos la presencia del hombre sincero de donde crece la palma.

martes, 14 de noviembre de 2006

Cuando Baco le ajusta las cuentas

Ella podrá tener cualquier edad; ser una colegiala, una joven madre, una profesional admirable, una esposa ejemplar o una digna abuela. Puede llevar por nombre Rosa, Ana María, Elena…o ser simplemente de esas mujeres que han perdido a su familia, debido a la impotencia para controlar la bebida.

Conocido como “Síndrome de dependencia del alcohol” el alcoholismo se caracteriza en el hombre o la mujer por la necesidad compulsiva de beber; la pérdida del control de su consumo; la dependencia física (vómitos, sudor, temblores, ansiedad) y la necesidad de aumentar la cantidad ingerida para sentirse hastiado, enajenado, endrogado.

Las mujeres beben desde tiempos inmemoriales, pero en las últimas décadas ha aumentado el número de bebedoras, algunas dicen: “ que han cambiado los tiempos”, sin embargo, al igual que su familia no enfrenta su realidad ni las consecuencias de su enfermedad, unas por vergüenza, otras por que aunque se deciden de manera tardía, acudir al médico, en muchos de los casos, no se puede precisar un diagnóstico certero de la enfermedad debido a la asociación de ésta con otras patologías.

En la mujer alcohólica, se señalan antecedentes de trastornos psicopatológicos diversos: el consumo excesivo a partir de un evento importante, la tendencia al consumo de otras drogas, al abuso de psicofármacos, el establecimiento de relaciones de pareja con alcohólicos. Dicho proceso de alcoholización es extremadamente rápido lo cual trae consigo la aparición temprana de complicaciones neuropsiquiátricas, hepatopatias, psicosis, pérdida de la memoria y demencia alcohólica, además de la repercusión en las responsabilidades laborales, lo cual genera estrés, decepciones, amistades negativas, soledad e incluso la baja autoestima..

Son muchas las causas por las que las mujeres se convierten en alcohólicas. Apuntan los problemas laborales, conyugales, los maltratos, la soledad…, y esto trae consigo que ellas busquen en la bebida una salida para olvidar sus problemas, es cuando se deprimen con facilidad, y entonces son descubiertas cuando ya su estado físico y mental están completamente deteriorados.

Estas son entre otras, las razones por las cuales en la mayoría de los casos, las enfermas, presionadas por los propios hijos, acuden a consultas en busca de tratamiento, en tanto algunos esposos temen al ridículo delante de sus amigos por tener una esposa enferma. Entonces beben a escondidas y ocultan su estado, es notorio que mientras un borracho constituye el centro de risas entre amigos, una mujer encuentra no encuentra más que el desprecio, piropos nada agradables y un comportamiento que, equivocadamente, lleva implícito una insinuación sexual.

Investigadores de la enfermedad, admiten que “para pasarse de copas”, nada importa si es un problema de “ellas o de ellos”, porque tanto hombres como mujeres son enfermos nada exentos de similar patología. Para las bebedoras, es difícil aceptar su condición de alcohólicas, y esto trae consigo que muchas se distancien de las instituciones médicas y sociales. Más deben imponerse, saltar por encima de los prejuicios y acercarse a los Centros Comunitarios de Salud Mental y Casas de Orientación de la Mujer y la Familia para recibir las orientaciones pertinentes en cuanto al tratamiento médico que deben de asimilar.

Las etiquetas de las botellas no prohiben a las mujeres ingerir bebidas alcohólicas. Por ello, es preocupante cómo en las últimas décadas ha aumentado el número de bebedoras, además de convertirse en diana de prejuicios sociales que no suelen jamás rozar a los hombres. Nada, amigo lector, que al final del trayecto, no importa si el mal de ellas es el de beber oculto o en público, para que Baco le ajuste las cuentas si ellas se pasan de copas.