Joya ecológica de la humanidad


El parque Nacional Alejandro de Humbolt, constituye el núcleo principal de la reserva de la biosfera Cuchillas del Toa (ocupa más de la mitad de su área total), la mayor y más valiosa de las cuatro existentes en nuestro país. Este ecosistema, por su belleza natural, bien es meritorio compararse, a la vista del visitante, con un escultural conjunto de postales exclusivas de montañas, mesetas, llanuras, bahías, ríos caudalosos, y arrecifes.

Tanto por su abundancia como por su diversidad y endemismo, en los predios de Humboldt se localizan las más amplias y ricas especies de la fauna cubana. Vale destacar entre las más raras y valiosas el carpintero real, casi extinto y considerado el ave de los bosques vírgenes de Cuba, el gavilán caguarero, el almiquí, mamífero insectívoro de hábitos nocturnos, la jutía andarás, roedor exclusivo de la región oriental, además de una docena de especies de anfibios y de una rana, reconocida como la más pequeña del mundo (de unos 10 a 11 milímetros en etapa adulta).

La riqueza natural del Parque, explica la labor de preservación garantizada por el estado cubano, y el apoyo de organizaciones no gubernamentales, lo cual ha permitido vencer muchas tareas impostergables como la plantación de más de 60 hectáreas con especies de árboles en peligro de extinción, como el incienso, el zapotillo, el azulejo y el ácana.

Ideal para el turismo de naturaleza, esta joya ecológica de la humanidad lleva, con justicia, el nombre del ilustre científico alemán Alejandro de Humbolt (1769-1859), quien por sus aportes al conocimiento de la naturaleza cubana, es considerado el segundo descubridor de la isla.