¿Mis amigos? Donde se guardan a las personas especiales


Amigos, estaré unos días sin publicar en mi blog. Deben imaginar el trabajo que cuesta, de hecho, mi página personal se ha convertido en el espacio oportuno para compartir con ustedes, blogueros o no, pero quienes representan una gran familia para mí.

Y traigo el tema a colación, porque como seres humanos necesitamos de los vínculos que nos unan con nuestra especie, y para ello, es un imperativo compartir sentimientos, emociones, trabajo…, hasta la vida.

La amistad, involucra el reconocimiento o familiaridad con la personalidad de otro. Esto se evidencia en la medida en que compartamos lo que les gusta y lo que les disgusta, además de los intereses, actividades, y pasiones, como la de escribir.

Más allá de todo esto lo que significa este noble sentimiento y el de hacer algo diferente sin esperar nada a cambio, me involucra el deseo de ver a mis amigos felices con lo que hacen, y sobre todo, verlos crecer, desarrollarse, y tener los éxitos que se propone en la vida.

La amistad es imprescindible para el hombre. Hablo de la que aparece en ocasiones para ser pañuelo de consuelo ante una pena, o simplemente para ser consejeras de nuestras propias amigas, aunque tengamos tantos problemas como los demás. Pero lo más importante es que estamos ahí, a su lado y tomadas de la mano junto al respeto, la simpatía, el cariño, el compañerismo y sobretodo, junto a la tolerancia respecto a la afinidad de pensamientos…

Tengo la suerte de tener muchas amistades y me jacto de decirlo. Mis amigos son muy importantes para mí. A todos los adoro. Tenerlos me colman de alegría, esa que me tanta hace falta cuando estoy deprimida por algún problema o situación determinada.

Unos residen tan cercanos de mi que con solo una llamada me alegran el alma, otros, están lejos, pero con solo un clic, pueden hasta robarme una sonrisa. A todos, amigos míos, los llevo conmigo donde se guardan a las personas especiales: en el corazón.