jueves, 9 de diciembre de 2010

Orlando Bosh: Los años que he vivido... con mi conciencia intranquila


Este 9 de diciembre a las 7 y 30 pm, se presentará en el Koubet Center de Miami el libro “Los años que he vivido”, del terrorista confeso Orlando Bosh, el otro cerebro pensante, junto a Posada Carriles, del monstruoso sabotaje al vuelo 455 de Cubana de Aviación, que despegara de Barbados hacia La Habana el 6 de octubre de 1976 y donde perdieron la vida las 73 personas a bordo.

El colaborador de Posada Carriles, quien no ha renunciado al terrorismo, todo lo cntrario, apoya las acciones violentas contra Cuba en un esfuerzo por derrocar a su gobierno, esta noche hará gala de “escritor” y se presentará para un público general con garantía de brindis y estacionamiento gratis.¡Tamaño acontecimiento para tan destacada personalidad del terroristo en el mundo!

Imagino el público que tendrá dicho preámbulo. En el Koubet Center estará lo más selecto de la sociedad miamense, no faltarán las botellas descorchadas, el brindis, el lujo… todo un acontecimiento sin precedente en la historia. ¿Es que esta “reconocida personalidad” lo amerita?, me pregunto.

Si fuera la editora del libro, sugeriría a su autor, titularlo: Los años que he vivido... con mi conciencia intranquila…,para hacer referencia a tamaña monstruosidad y al dolor que aún residen a flor de piel, en las familias de los jóvenes pasajeros: verdaderamente un infierno indescriptible.

Orlando Bosh, quien anda tranquilamente por las calles de Miami, hoy goza de la protección de las autoridades norteamericanas y del homenaje de ciertos sectores de la comunidad de Miami que lo glorifican como un héroe y les conceden perdones presidenciales en medio de la llamada "guerra contra el terrorismo" de Washington.

Durante las últimas cuatro décadas, en Cuba se han sucedido numerosos actos de sabotaje contra objetivos cubanos y Orlando Bosh, no escapa de estos. Esta noche el mentado mercenario, cuyo sangriento historial incluye no solo la voladura en pleno vuelo del avión de cubana, sino más de 50 acciones violentas en los Estados Unidos y otros países de América y Europa, se abre al público miamense para validar su dotes de terrorista y “escritor". !Que se levante el telón!

lunes, 6 de diciembre de 2010

Tribunal cubano modifica sanción de pena de muerte por 30 años contra terrorista Otto René Rodríguez


La Sala contra los Delitos de la Seguridad del Estado del Tribunal Supremo Popular decidió este lunes 6 de diciembre modificar la sanción de pena muerte por la de 30 años, a Otto René Rodríguez Llerena por el delito de terrorismo de carácter continuado.

Rodríguez Llerena, ciudadano salvadoreño, colocó el 3 de agosto de 1997 un artefacto explosivo debajo de una butaca en el hall del hotel habanero Meliá Cohiba, y la programó para que explotara a las siete y cuarto de la mañana del día siguiente.

Aunque esta bomba no provocó víctimas, sí ocasionó daños en el hotel valorados en 6.500 dólares.
Por el cumplimiento de esta misión, el mercenario salvadoreño recibió 1.000 dólares que, según dijo en el juicio que se le siguió en La Habana, le entregó Posada Carriles.

Diez meses después de colocar la bomba en el hotel Cohiba, Rodríguez Llerena viajó nuevamente a La Habana, a donde llegó el 10 de junio de 1998, a cumplir una nueva misión encomendada por Posada Carriles: introducir en Cuba 1 519 gramos de explosivos C 4, dos detonadores y dos relojes para activar los explosivos. En esta ocasión fue detectado por agentes aduaneros y detenido.

Rodríguez Llerena confesó en la vista que esos explosivos tenía que entregarlos al ciudadano cubano Juan Francisco Fernández Gómez (agente Félix de la Seguridad del Estado cubana), pues, según dijo, “Ignacio Medina (Posada Carriles) me pidió que cumpliera otra misión terrorista para él y, al negarme, me ofreció 200 dólares y los gastos del viaje para traer y entregar los explosivos a Juan Francisco, cosa que acepté”.

El pasado viernes el Tribunal Supremo acordó sustituir la sanción original de pena de muerte que se le impuso a otro terrorista salvadoreño, René Cruz León, por la de 30 años de privación de libertad.

Comienza vista de apelación de pena de muerte para terrorista salvadoreño Otto René Rodríguez


La vista del recurso de apelación de pena de muerte seguida contra el acusado Otto René Rodríguez Llerena por el delito de terrorismo de carácter continuado se inició este lunes 6 de diciembre en la Sala contra los Delitos de la Seguridad del Estado del Tribunal Supremo Popular.

Rodríguez Llerena, ciudadano salvadoreño, colocó el 3 de agosto de 1997 un artefacto explosivo debajo de una butaca en el hall del hotel habanero Meliá Cohiba, y la programó para que explotara a las siete y cuarto de la mañana del día siguiente.Aunque esta bomba no provocó víctimas, sí ocasionó daños en el hotel valorados en 6.500 dólares.

Por el cumplimiento de esta misión, el mercenario salvadoreño recibió 1.000 dólares que, según dijo en el juicio que se le siguió en La Habana, le entregó Posada Carriles.

Acusado Otto René Rodríguez Llerena

Diez meses después de colocar la bomba en el hotel Cohiba, Rodríguez Llerena viajó nuevamente a La Habana, a donde llegó el 10 de junio de 1998, a cumplir una nueva misión encomendada por Posada Carriles: introducir en Cuba 1 519 gramos de explosivos C 4, dos detonadores y dos relojes para activar los explosivos. En esta ocasión fue detectado por agentes aduaneros y detenido.

Rodríguez Llerena confesó en la vista que esos explosivos tenía que entregarlos al ciudadano cubano Juan Francisco Fernández Gómez (agente Félix de la Seguridad del Estado cubana), pues, según dijo, “Ignacio Medina (Posada Carriles) me pidió que cumpliera otra misión terrorista para él y, al negarme, me ofreció 200 dólares y los gastos del viaje para traer y entregar los explosivos a Juan Francisco, cosa que acepté”.

El pasado viernes el Tribunal Supremo acordó sustituir la sanción original de pena de muerte que se le impuso a otro terrorista salvadoreño, René Cruz León, por la de 30 años de privación de libertad.

El Palacio Salcines: Entre las siete maravillas de la arquitectura en Guantánamo


Para quienes visitan la más oriental de las provincias cubanas, Guantánamo, resulta interesante conocer la historia que encierran las paredes del Palacio Salcines, ratificado recientemente como la construcción más emblemática de la ciudad oriental al ser seleccionada entre las siete maravillas de la arquitectura en la oriental provincia cubana.

Edificado hacia el año 1919, el inmueble, se erige en un lateral de la arteria de Pedro Agustín Pérez esquina a Prado, céntrica esquina de la ciudad de Guantánamo. Fue proyectado y asesorado por el connotado arquitecto guantanamero José Lecticio Salcines y Morlote, una vez graduado en 1913 en la Universidad de La Habana como Arquitecto e Ingeniero Civil y Eléctrico, de quien toma su nombre y al que se le conoce como el Arquitecto de las esquinas.

La decoración de la casa fue realizada por el barcelonés Buenaventura Morando, que recreó el salón principal con grandes murales y cenefas particulares para cada espacio, donde se manifiesta el eclecticismo con mucha fuerza y se insertan además elementos que por su diseño rememora el art-nouveau catalán.

El edificio acrecienta su significación por el valor estético de las cenefas y pinturas murales del interior, espacio caracterizado como tal por su significación pictórica. En las paredes, sobresalen la maestría y gustos de anónimos pintores populares de origen catalán radicados en la ciudad por esa época, además de adornos decorativos de las fachadas y cornisas, salidas de las manos del artista José Ma. Cantalapiedra.

Todas las paredes exteriores del palacio Salcines, están terminadas con un repello fino color terracota, mientras los interiores se terminaron con masilla y yeso. La estructura de la edificación es de hormigón armado combinados con los aportes constructivos de los catalanes en la esbeltez de los muros alicatados, bóvedas catalanas en la escalera, y cubierta de viguetas y bovedillas de ladrillos.

Cierra la obra arquitectónica en su parte superior, la cúpula, dotada con linternas frontales selladas, devenida excelente mirador sobre el cual se alza la Fama, figura mitológica que representa una diva alegórica, hija de la esperanza y mensajera de Zeus, quien con el toque de su corneta, anuncia las buenas y malas noticias.

Esculpida por el italiano Américo Chini , la escultura ocupa un lugar relevante por su altura y visibilidad desde distintos puntos de la ciudad, y fue escogida como símbolo de la ciudad desde hace más de una década tanto por la historia que encierra su esbelta figura como por la significación que posee.

El palacio Salcines, es una de las construcciones más notables y significativas del casco histórico de la ciudad. Sin dudas, una de las siete maravillas de la arquitectura en Guantánamo.

domingo, 5 de diciembre de 2010

Terrorista presenta libro de memorias en Miami


Los años que he vivido, el libro del terrorista Orlando Bosch se presentará el próximo jueves, 9 de diciembre, a las 7:30 pm, Koubek Center, de Miami, con celebración y brindis incluido.

La nota promocional asegura que “a las 8 de la noche comenzará la ‘actividad’ (el brindis). A las 9 el autor firmará ejemplares. El público en general está invitado. Estacionamiento gratis”.

Orlando Bosch, convicto por terrorismo y uno de los autores de la voladura de un avión civil cubano frente a las costas de Barbados que costó la vida a 73 personas, goza de la protección de las autoridades norteamericanas y del homenaje de ciertos sectores de la comunidad de Miami, que lo glorifican como un héroe.

El 12 de octubre del 2010, el Instituto de Estudios Cubanos y Cubano-Americanos (ICCAS) de la Universidad de Miami, le rindió honores a Bosch y lo presentó como un “modelo para la comunidad”, lo cual generó una reacción airada de académicos y graduados de ese centro docente.

La carta enviada por los académicos a la Presidenta de la Universidad de Miami, Donna Shalala, recuerda que:

Orlando Bosch ha sido arrestado, enjuiciado y sentenciado por innumerables actos terroristas en Venezuela, Estados Unidos y otros países. En 1968, fue condenado a 10 años de privación de libertad por el atentado a un buque polaco que se encontraba anclado en uno de los muelles de Miami.

Posteriormente, cumplió diez años de cárcel en Venezuela por el derribo de un avión cubano el 6 de octubre de 1976, sabotaje en el que perdieron la vida las 73 personas a bordo. El Fiscal General de Estados Unidos Dick Thornburgh lo calificó como “terrorista sin arrepentimiento” ["unrepentant terrorist"], y el Fiscal General Asociado Joe D. Whitley se refirió a él como una “amenaza a la Seguridad Nacional” ["a threat to National Security"] (Exclusion Proceeding for Orlando Busch Ávila; ver documentación adjunta). Ambos Fiscales se desempeñaron en sus funciones durante la administración de George H. W. Bush.

Documentos de la CIA y del FBI recientemente desclasificados reportan que en 1979 Bosch comentó sobre la voladura del avión de Cubana: “Hay momentos en que no se puede evitar hacer daño a gente inocente”. Un cable del FBI con fecha del 14 de octubre de 1976 refleja las palabras de Luis Posada Carriles - “compañero de lucha” de Bosch-, quien dijo que “Orlando sabía todos los detalles” del avión derribado.

El avión de CUBANA fue derribado el 6 de octubre de 1976.