viernes, 20 de julio de 2012

Excelentes pinturas que embellecen la plaza Mariana Grajales ( Fotos)


La Plaza de la Revolución Mariana Grajales Coello de Guantánamo se engalana, se pone linda para sus visitantes. Para ello, nuevos murales pictóricos de artistas guantanameros se instalarán en sus salones como parte de la reanimación que se realiza en la instalación por ser sede, por tercera ocasión, del acto nacional por el 26 de Julio.

En este trabajo participan seis artistas de la plástica guantanameros Alberto Ortiz Matos y Raúl Estrada Aguilar, Leonardo Miranda y Carlos Rafael González Barbán, y Guillermo Orlando Piedra Labañino y Ernesto Cuesta Esteris. Ellos son los creadores de los murales hechos en acrílicos sobre tela que se colocarán en los salones de reuniones, conciertos y protocolo, para sustituir obras originales realizadas por el pintor Ernesto García Peña, desde su inauguración el 26 de julio de 1985.

La arquitectura de la plaza Mariana Grajales, se traduce en cien años de lucha narrados por las seis gigantescas columnas desde las mambisas cargas al machete hasta las acciones rebeldes protagonizadas por los guerrilleros en la montaña. Y en el centro, la madre de los cubanos, Mariana, enlaza en un arco todo el proceso de lucha, como símbolo de la unidad del pueblo.

Hoy excelentes pinturas embellecen la plaza Mariana Grajales, quien es desde su inauguración en 1985, testigo fiel de desfiles, tribunas, eventos teóricos y científicos, encuentros, graduaciones, ofrendas florales y visitas de personalidades y hasta hoy abre sus brazos a guantanameros, cubanos y extranjeros que la visitan.






jueves, 19 de julio de 2012

Desde el Faro de Maisí: Un pedazo de Cuba, que aunque pequeña, es inmensa ( Fotos)


Cuando lo vi desde lo lejos me resultó extraordinario, imponente, pero ahí estaba para darnos la bienvenida a su territorio. Habíamos llegado a la Punta de Maisí. Entonces levanté la vista y lo tenía frente a mí, como un gigante. ¿Vas a subir? me preguntó uno de los compañeros que me acompañaron. ¿ Y crees que voy a venir hasta aquí y no voy a subir al faro?. ¡Esto no me lo pierdo yo, sino subo… qué voy a contar después? Le dije.

Ahí se nos presentaba solito el Faro de Maisí, majestuoso. Ese fue el adjetivo con el describí aquella torre de 37 metros de altura, situada en la punta de la hembra, a 2,5 millas, a 343° de la Punta de Maisí, extremo oriental de Cuba y a los 20° 14,8 latitud Norte y 74° 08,6 longitud Oeste, que alumbra el Paso de los Vientos desde hace casi un siglo y medio.

Mi visita a este extraordinario lugar era un sueño de hace más de 25 años cuando Deysi Livia Matos, hoy colega de la emisora radial La Voz del Sol y antes, mi compañera de estudios en la universidad, me invitaba a pasar unos días en su casa de Maisí, de la Punta, como decía.

¿Qué hay que subir sin zapatos?, pregunté al torrero. Sí, eso tiene su historia, explicó. Fue idea del presidente Raúl Castro Ruz, cuando visitó el Faro en 1994 y el torrero, quien le sirvió de guía, se quitó los zapatos. Al ser interpelado por Raúl sobre esta decisión, le dijo: “Es para proteger la pintura de los escalones”. A partir de este momento se decidió que todo el que visitara el faro debía de hacerlo como yo lo hice: descalza.

Subir sus más de 160 rojos escalones en forma de espiral y llegar a lo alto de aquella torre, es impresionante. Desde aquí, las cosas se ven tan pequeñitas, pero tan inmensas a la vez, desde aquí vemos el tamaño de Cuba. Estoy a 37 metros de altura y frente a mí, tengo el imponente e intenso mar azul que se confunde con el cielo y veo en miniatura a los pobladores de la zona. Tengo un pedazo de mi Cuba, que aunque pequeña, es inmensa.

La vista desde el Faro es preciosa. Llegar hasta la misma naricita del caimán que semeja nuestra pequeña isla, es conocer un sitio sorprendente donde la naturaleza se exhibe tal cual, en su plena desnudez. Es llegar hasta donde son palpables los avances de la Revolución, en la edificación de obras para el bienestar y desarrollo sociocultural de los pobladores de este municipio de Guantánamo, provincia que este año es sede del acto nacional por el 26 de Julio.

Conocí el Faro de Maisí y les digo, amigos lectores que es una linda experiencia, inolvidable, sorprendente… Lo subí y disfruté su estancia desde allí donde nos sentimos grandes. Y sí, regresaría nuevamente si tuviera la oportunidad de transitar por la polvorienta carretera que nos lleva al extraordinario lugar por donde comienza Cuba.















Ramón López Peña: El primer mártir de la Brigada de la Frontera


El 19 de julio de 1964 se abría otro capítulo de la historia de las agresiones desde la ilegal base naval de los Estados Unidos ubicada en Guantánamo. Ese día, disparos procedentes del enclave militar, quitaron la vida al joven soldado guardafronteras Ramón López Peña, mientras cumplía con su deber, en la posta 44 de la Brigada de la Frontera.

Ya las amenazas de los marines yanquis hacia los cubanos que custodiaban las costas cubanas, se hacían más latentes. Aquella tarde, como en otras ocasiones, los soldados estaban molestos por la actitud ecuánime que mostraban nuestros combatientes del otro lado de la cerca.

A las 5:37, desde la posta norteamericana los marines yanquis ofendían verbalmente y en tono amenazador a los guardafronteras, rastrillaban sus armas y apuntaban hacia las postas cubanas. Eran las 7:07 de la noche cuando la soldadesca imperial disparaba una ráfaga contra los miembros de la Brigada de la Frontera.

Ante los sorpresivos disparos y el intento de refugiarse en la trinchera, Ramón López Peña es herido de gravedad, su cuerpo había sido baleado, caminaba tambaleándose, se derrumba. “Marines, hijos de puta, me han matado”. Fueron sus últimas palabras.

El odio de los violentos soldados norteamericanos contra la Revolución Cubana cobraba una nueva víctima. Nuevamente se enlutaba la familia cubana. A partir de ese momento, Ramón se convertía en el primer mártir de esa unidad de las FAR, ejemplar entre ejemplares y punta de vanguardia del sistema defensivo cubano: La Brigada de la Frontera, Orden Antonio Maceo.

Una vez más los gloriosos combatientes de la frontera demostraban que había que ser muy hombres y muy firmes como revolucionarios para soportar con calma, aunque con indignación, ese crimen horrendo que engrosaría la extensa lista de ignominias del imperialismo norteamericano contra Cuba.

Más de 50 mil pobladores enunciaron durante el sepelio de Ramón López Peña el rechazo ante el brutal crimen del imperio norteamericano. En la ceremonia fúnebre, el General de Ejército entregaba a Andrés, padre de Ramón, el carnet que lo reconocía como el primer militante de la Unión de Jóvenes Comunistas en las FAR, en tanto expresaba en su acalorado discurso: “!Que viva la paz, pero con los fusiles, cañones y tanques bien engrasados”!

domingo, 15 de julio de 2012

Cuba: Donde cada minuto le corresponde los niñas y niñas


Cada tercer domingo de julio se celebra en Cuba el Día de los niños, momento oportuno para reflexionar, en lo que significa la fecha para quienes tienen la alegría de saberse el tesoro más valioso y vivir en un país que garantiza a los pequeños los derechos más elementales desde su nacimiento.

El pensamiento y la voluntad del gobierno cubano respecto los niños y niñas desde la etapa perinatal, es constante. Y es que a allos no sólo se les garantiza la salud y la alimentación, sino además educación, seguridad, felicidad y sobre todo, a ocupar el lugar que les corresponde en una sociedad equitativa y equilibrada.

Los niños cubanos viven un mundo donde existe la belleza y la ternura, donde navegan en el descanso de los sueños y donde se procrean con el privilegio de tejer fantasías, para jugar, estudiar y crecer alejados de las penas y el dolor sufridos por otros niños en otras latitudes.

Participar libremente en la vida cultural, recibir antes y después del nacimiento todos los cuidados, estar protegidos desde edades tempranas de más de trece enfermedades peligrosas, expresar sus opiniones en foros, congresos y en sus organizaciones, son otros de los privilegios que gozan los niños cubanos, a comparación con los niños de los de otros países del mundo.

En los países más pobres, más de 300 millones de niños son explotados laboralmente, situación que exige garantizar que los productos procedentes del Tercer Mundo sean elaborados en unas condiciones dignas de trabajo, salario y edad.

El contraste de la actitud de Cuba para con los niños es palpable. Muy lejos están los pequeños cubanos de la explotación laboral, la prostitución, mendicidad, el tráfico de personas u otros actos de violencia muy comunes en otras sociedades donde impera la economía de mercado.

En Cuba cada minuto le corresponde los niñas y niñas. Por tal razón, la mayor felicidad nuestra, es otorgar la alegría y la satisfacción en cuerpos sanos y almas puras de estos seres, para abrazar su inocencia y lograr que muestren en sus rostros la sonrisa que produce ser al decir de José Martí: “ El tesoro más valioso”.