martes, 5 de marzo de 2013

Chavez ha fallecido: Los grandes muertos son inmortales


Los Cinco tienen que regresar de inmediato a Cuba


Aunque los grandes medios de comunicación en Estados Unidos y Europa mantienen silencio sobre la causa de los antiterroristas cubanos, todos los días cinco de cada mes, se suman miles de personas en el  mundo, para convocar a una jornada a nivel mundial por la excarcelación de los Héroes cubanos prisioneros en los EE.UU.

Por eso es menester que cada día cinco, se envíe un fax, un correo electrónico, se haga una llamada, se envíe un telegrama, para reclamarle una vez más al presidente Barack Obama que devuelva a su país a Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Antonio Guerrero, Fernando González y René González (obligado, después de su excarcelación en 2011, a cumplir tres años de libertad vigalada en Estados Unidos).


También es importante socializar los mensajes en las redes sociales de internet, fundamentalmente en Facebook y Twitter, para romper el muro del silencio impuesto por los grandes medios en el caso de los antiterroristas.

Cientos de personalidades en el mundo se han expresado a favor de los antiterroristas cubanos, especialmente 10 Premios Nobel. Para ello, han surgido, disímiles iniciativas como la que realizan la Federación Democrática Internacional de Mujeres, reunida en Almada, Portugal  y otros grupos de solidaridad internacional con la causa que se movilizan para dar a conocer la verdad sobre el caso y exigir libertad inmediata.

No podemos cansarnos, nos corresponde a nosotros, personas de buena voluntad exigir al presidente Obama que, haciendo uso de las facultades que le confiere la Constitución de su país, como abogado, padre, hijo, esposo, Premio Nobel de la Paz, que ponga fin a esta injusticia, pues el próximo 12 de septiembre,  se cumplirán 15 años desde que fueron arrestados en la ciudad de Miami durante un operativo del Buró Federal de Investigaciones..


Este sería un noble gesto humanitario del Presidente del Imperio y tendría el agradecimiento de miles de personas de buena voluntad que en todo el mundo, acompañan a nuestro pueblo en la batalla por la liberación de los antiterroristas cubanos.

Todo lo que se haga es poco para que la verdad sobre los Cinco salga adelante. La batalla por el regreso de los Cinco tiene que ser todos los días, por lo tanto, hay que hacer de cada día cinco, una jornada de libertad y justicia. La gente honesta del mundo, tiene que levantar las voces por la injusticia cometida contra los Cinco Héroes de la República de Cuba. Los Cinco tienen que regresar de inmediato a Cuba.

Gerardo, Ramón, Antonio, Fernando, y René, son Cinco profesionales cubanos, que sufren la lejanía de sus seres queridos y de su patria natal, víctimas de confinamientos, vejámenes y atropellos. Sobre ellos pesan largas condenas, absurdamente acusados de espías que ponían en peligro la seguridad de Estados Unidos y de conspiradores despiadados que provocaron la muerte de seres humanos.

Juan Gualberto Gómez: El patriota, el periodista, el cubano

El batey del ingenio Vellocino, en el poblado de Sabanilla del Encomendador, en la provincia de Matanzas, vio nacer libre al mulato Juan Gualberto Gómez, el 12 de julio de 1854, cuando sus padres Fermín Gómez y Serafina Ferrer, compraron en 25 pesos el vientre aún grávido, razón esta por la cual los primeros años de su niñez quedaron marcados para siempre por el despreciable agravio de la esclavitud.

A los diez años, ya leía y escribía con soltura y era tan precoz, que sus padres hicieron un gran sacrificio y decidieron enviarlo a La Habana para estudiar en el colegio Nuestra Señora de los Desamparados, liderado por un distinguido maestro negro seguidor de las ideas pedagógicas de José de la Luz y Caballero.

Era apenas un adolescente cuando en La Habana le sorprende el estallido independentista de La Demajagua, el 10 de octubre de 1868, allá se convirtió en testigo involuntario de la feroz represión desatada por el Cuerpo de Voluntarios contra los asistentes a una de las funciones teatrales y esto lo marcó para siempre, sólo tenía 15 años y conoció el horror de la sociedad---.

Temeroso por sus ideales independentistas, sus padres lo envían a París a aprender el oficio de carruajero, oficio que no le imposibilitó apreciar lo que ocurría a su alrededor, y aunque no tuvo mucho tiempo en ese tipo de actividad, comprendió que si en el orden natural todos los hombres son iguales, era menester que lo fuera en lo social y en lo político.

De regreso a Cuba, el joven separatista convicto e hijo de esclavos, inició sus actividades públicas en el ámbito legal como colaborador en el periódico La Discusión, aquí, dentro de las labores como periodista, ocurre un acontecimiento importante en la vida del excelso patriota: conocer a José Martí y Pérez en el lugar donde éste laboraba como abogado.

Entre Martí y Juan Gualberto existió una íntima relación conceptiva en lo relacionado a los métodos y procedimientos para alcanzar la independencia total de Cuba, sobre todo en la valiosa colaboración prestada para cumplir las bases expuestas al constituirse el Partido Revolucionario Cubano y en su resuelto enfrentamiento a las distintas alternativas políticas de ese periodo.

La intransigencia ante el deber patrio, existía como denominador común entre Martí y Juan Gualberto y esto se evidencia en que mientras el primero desde el destierro realizó una intensa labor por eliminar las diferencias, el segundo desde su palenque periodístico en tierra cubana, había propagado las ideas defensoras de la libertad por medio del separatismo.

La madrugada del 5 de marzo de 1933 dejó de existir este insigne patriota, rodeado del cariño de sus seres más queridos y de los verdaderos amigos. Su vida es un ejemplo en el que vemos al hombre que hizo del dolor de Cuba su propio dolor. Se perdía el hombre que como dijera Martí tenía el tesón del periodista y la energía del organizador.