Del 1ro al 4 de agosto, fundadores del Movimiento de la Nueva Trova,
investigadores, jóvenes escritores y reconocidos intérpretes de la
canción cubana, se encontrarán en Guantánamo, a propósito de la 41 edición de la Jornada de la Canción Política.
El evento cultural más antiguo de la Asociación Hermanos Saíz,
organización que agrupa a la joven vanguardia artística de la canción,
estará dedicado en esta oportunidad al trigésimo aniversario del
Comité de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, al 50 de la caída
en combate del Che y sus compañeros y al 150 del natalicio del destacado
músico y compositor cubano Sindo Garay.
Prestigiará la
Jornada... Aleida Guevara March, hija del Che y el investigador,
periodista y musicógrafo Lino Betancourt, quienes disertarán en torno a
la trascendencia de la vida y obra del Guerrillero Heroico y del
ilustre trovador santiaguero, respectivamente.
Ambas
personalidades, compartirán escenarios con los cantautores Polito
Ibañez, Pepe Ordaz, Eduardo Sosa, Silvio Alejandro Rodríguez y los
proyectos Caña Santa, de Santa Clara y La Trovuntivitis. El público
guantanamero disfrutará también, de medio centenar de artistas e
intelectuales cubanos, entre ellos, Annalie López, Yaíma Orozco, Roly
Berrío, Nelson Valdés y Annia Garcés.
La bolerista guantanamera
Paula Villalón y los trovadores Noel Nicot, Josué Oliva y Mario Zamora,
junto a los DJs y otros exponentes de las artes visuales,
investigadores y escritores, acompañarán a los juglares que, desde todas
las provincias del país, se suman a esta 41 Jornada.
Por estos
días habrá conciertos dedicado a la trova tradicional en áreas y plazas
públicas del municipio cabecera. También se realizarán intercambios
teóricos, recitales de poesía, muestras de audiovisuales y de artistas
de la Plástica, presentaciones de libros en sitios culturales e
históricos, comunidades, escuelas y en el Hospital Pediátrico Pedro
Agustín Pérez.
Similar a otras ediciones, la Jornada de la Canción
política, extiende sus opciones a las unidades de la Brigada de la
Frontera y al municipio de Caimanera, primera trinchera antimperialista
de Cuba y espacio limítrofe con la base naval norteamericana.
Como
colofón del encuentro, se reeditará la Trova más larga a partir de
las 10 de la noche del día 4 de agosto. En esta iniciativa, fundada
desde el año 2014, participarán los músicos invitados, quienes junto al
cantautor guantanamero Yoyi Barret, buscarán superar el record del
pasado año, cuando la trova se abrió por siete horas ininterrumpidas.
Durante
la Jornada, tiene especial importancia la peregrinación popular hasta
el Monumento de la calle Aguilera, lugar donde el 4 de agosto de 1957,
cayeron los jóvenes revolucionarios Jesús Martín, Fabio Rosell, Enrique
Rodríguez, Gustavo Fraga y Abelardo Cuza y los conciertos vísperas de la
fecha, con los que se le rinde tributo a los miembros del Movimiento 26
de Julio.
La Jornada de la Canción Política celebra su edición
número 41. Y este es el motivo para que cada año se convierta un momento
de reflexión y encargo de las nuevas generaciones con la obra que
erigimos en aras de recordar, a través del arte y la canción
inteligente, a los mártires de Guantánamo.
Hoy Santiago de Cuba atesora sus restos. Esa misma ciudad donde nació
y a la que dio su vida por una causa justa. Frank País García era su
nombre y solo tenía 23 años cuando fue ametrallado en el Callejón del
Muro, en la Ciudad héroe, junto a su compañero de lucha Raúl Pujols.
En homenaje a su memoria y la del resto de los héroes caídos en
defensa de la Patria, incluido René Ramos Latour, Daniel, asesinado un
año después en igual fecha y quien tras la muerte de Frank lo
sustituyera como Jefe de Acción y Sabotaje del M-26-7, un Consejo de
Ministros simbólico acordó declarar el 30 de Julio “ Día de los mártires
de la Revolución Cubana».
Amante de la música y la poesía, Frank País García, el jefe de Acción
y Sabotaje del Movimiento 26 de Julio en la clandestinidad, se
refugiaba en estas manifestaciones del arte para intentar aliviar el
dolor punzante por la pérdida de un amigo, o de un hermano. Fue un
hombre que ante cualquier circunstancia actuó sereno con la
responsabilidad que exigía el cargo que poseía, fue el revolucionario
más buscado de Santiago de Cuba.
Muchas opiniones versan sobre Frank, quien además organizó el Alzamiento del 30 de Noviembre en la Ciudad Héroe.
Fidel Castro Ruz, al enterarse de su muerte escribe una carta a Celia
Sánchez, donde lo calificó como “el más valioso, el más útil, el más
extraordinario de nuestros combatientes", y en la propia misiva
enfatizó: "… No sospecha siquiera el pueblo de Cuba quien era Frank
País, lo que había en él de grande y prometedor".
David fue uno entre tantos seudónimos clandestinos que tenía y que
trascendió más allá de asesinato por los cuerpos represivos. De este
joven maestro con rostro de adolescente, Ernesto Che Guevara expresó:
“Sus ojos mostraban enseguida al hombre poseído por una causa, con fe en
la misma y además, que ese hombre era un ser superior. Hoy se llama, el
inolvidable Frank País; para mí que lo vi una sola vez, es así”.
“Era uno de estos hombres que se imponen en la primera entrevista,
dijo, su semblante era más o menos parecido a lo que muestran las fotos
actuales, pero tenía unos ojos de una profundidad extraordinaria […]
mostraban enseguida al hombre poseído por una causa, con fe en la misma y
además, que ese hombre es un ser superior”.
Bibliografía de la
época testifica que Nilda Ferrer, amiga y compañera de lucha de Frank,
dice: Hay un momento en que Frank mira a América con una dulzura, una
expresión. Era tranquilidad, confianza, felicidad, paz. Todo estaba
resumido ahí”. Mientras, su novia América Domitro, en el momento de su
muerte expresó refiriéndose a sus asesinos: “A Frank lo mataron
ustedes, pero aun después de muerto ustedes le tienen miedo, cobardes”.
“Sí sé que para él las palabras disciplina, organización, civismo,
libertad tenían un valor sagrado, conjugándose en su mente y en su
acción, guardando un magnífico equilibrio… en él hicieron síntesis todas
las virtudes revolucionarias.” Así dijo Armando Hart Dávalos, en torno
a la personalidad de Frank País.
Los héroes no escogen el momento de entregar la vida por la Patria.
Por eso hoy 30 de julio, Día de los mártires, recordamos a hombres como
Frank País García, líder eterno de la lucha clandestina y a otros que
con su ejemplo, llevarán en lo alto las antorchas de la historia.
El pensamiento martiano ha trascendido los límites del tiempo y hoy
constituyen fuente inagotable de valores patrióticos, de justicia y de
dignidad humana. Y esta es la base fundamental que sustenta la Batalla
de Ideas que libra el pueblo cubano en su afán por defender las
conquistas de la Revolución.
Por tal razón, Fidel Castro Ruz tras los sucesos del 26 de julio de
1953 expresaría: “Parecía que el Apóstol iba a morir en el año de su
centenario, que su memoria se extinguiría para siempre, ¡tanta era la
afrenta! Pero vive, no ha muerto, su pueblo es rebelde, su pueblo es
digno, su pueblo su fiel a su recuerdo...¡Cuba, qué sería de ti si
hubieras dejado morir a tu Apóstol!
La presencia decisiva del Héroe Nacional en los combatientes
moncadistas era una realidad tangible. Tan grande fue el sentido ético
de José Martí que bajo esa hermosa frase de "Patria es Humanidad", nos
legó una divisa realmente solidaria y justiciera. Sin dudas él, dotado
de una inteligencia soberana, siempre usó ese don para hacer de los
pueblos de América independientes y libres.
El intento de tomar los cuarteles resultó fallida y costó mucha
sangre a decenas de cubanos humildes, asesinados por orden de la
dictadura batistiana, sin embargo, la acción constituyó el comienzo de
la lucha armada, que concluyó posteriormente, con el triunfo de las
armas del pueblo el 1ro de enero de 1959.
La presión popular había impuesto a la tiranía Batistiana la amnistía
los jóvenes de la Generación del Centenario, encabezado por el joven
abogado Fidel Castro. En medio de la persecución constante y las
limitaciones materiales, se imponía el entrenamiento y el acopio de
recursos, además de la decisión de cumplir la máxima del líder
revolucionario cuando expresó: "En el 56 seremos libres o seremos
mártires."
José Martí y el Moncada son la armazón dialéctica del camino ético y
revolucionario de una nación y sus luchas por la libertad. El Moncada
mostró a Cuba el curso que seguiría la Generación del Centenario: la
estrategia de lucha armada, sus bases ideológicas, sus metas, su moral
revolucionaria y sus principios políticos.
El Moncada fue obra martiana llevada a cabo por la Generación del
Centenario aquel 26 de julio de 1953. Y no ha pasado a la historia como
un hecho aislado, sino como un enlace histórico, un vínculo de nuestro
pasado con el presente de dura lucha y con el futuro promisorio de
victoria. En el Moncada vivió el Apóstol, en el Moncada se eternizó su
memoria y se rescató para siempre la dignidad nacional.
Guantánamo
es la primera trinchera antiimperialista de Cuba en la lucha contra el
imperialismo que pretende dirigir el destino de los pueblos. Y es justo
en esta trinchera donde está la Brigada de la Frontera Orden Antonio
Maceo, unidad que guarda en su interior, hombres y mujeres dotados de
heroísmo, serenidad e inclaudicable firmeza.
Desde el triunfo de la Revolución Cubana, la base naval
estadounidense ubicada en el sudeste de Guantánamo, con sus más de 117
kilómetros cuadrados de área, ha sido eje de discordia entre Cuba y
Estados Unidos. De hecho, desde hace más de 60 años exigimos al imperio
su devolución, pues desde el punto de vista del derecho internacional es
una zona ocupada.
El 19 de julio de 1964 se abría otro capítulo en la historia de las
agresiones hacia Cuba desde el territorio ilegalmente ocupado. Ese día,
disparos procedentes del enclave cegaron la vida al soldado Ramón López
Peña, mientras cumplía su deber en la posta 44 de la Brigada de la
Frontera.
El horrendo crimen formaba parte de la extensa lista de infamias del
imperialismo norteamericano contra nuestro país. A partir de este
momento, el joven López Peña se convertía en el primer mártir de esa
unidad de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), vanguardia del
sistema defensivo cubano.
¿CÓMO FUE AQUEL 19 DE JULIO 1964?
En el libro A escasos metros del enemigo, de las
investigadoras Felipa Suárez y Pilar Quesada, uno de los compañeros de
Ramón, Genaro Rodríguez Cruz, testimonió que: “Desde que llegamos fuimos
objeto de continuas provocaciones: los marines tiraban piedras, hacían
gestos ofensivos y gritaban palabras obscenas.
”Como era domingo, desde temprano estaban emborrachándose. A nuestro
lado, el cabo Rolando, jefe de la escuadra, informaba por teléfono todo
cuanto iba sucediendo. Yo llevaba una cantimplora llena de café y,
jocosamente, porque tenía una sonrisa en el rostro, López Peña dijo:
'Vamos a tomar café que esta gente está jodiendo mucho, hoy va a haber
jodedera'.
”Unos minutos más tarde vimos a dos marines tirarse al suelo y
disparar hacia nosotros. Las dos primeras ráfagas hicieron un surco
delante de los pies de López Peña y del soldado Héctor Pupo. De
inmediato, el cabo Rolando nos manda a entrar a la trinchera. Vamos
entrando uno a uno, pero siguen los disparos y oigo a mi espalda a uno
de los compañeros de guardia que dice: 'Hirieron a uno' , me viro y
grito: '¿A quién? ' , y es el propio López Peña quien me responde: 'A
mí, yo estoy herido'.
”Venía tambaleándose hacia el sitio seguro de la trinchera cuando se
desploma y, ya en el suelo, dice: 'Marines, hijos de puta, me han
matado'. Fueron sus últimas palabras. Vimos la gravedad de sus heridas,
incluyendo la del proyectil que le atravesó el cuello, y lo acomodamos
en el piso, su máscara antigás se la pusimos de almohada. Poco después
llegó un sanitario corriendo a campo traviesa y un médico en una
ambulancia, pero ya era tarde. Allí mismo el médico reconoció el cuerpo y
certificó la muerte de Ramón de López Peña”, culminó Rodríguez Cruz.
Mario Pagés Pérez, otro de los compañeros de Ramón, atestiguó en A escasos metros del enemigo:
“Esa noche nadie durmió en el destacamento. Ellos eran muy unidos y
derramaron muchas lágrimas de dolor e indignación por el crimen. Hubo
que hablarles, explicarles que no podíamos actuar sin órdenes
superiores. Estaban que si se les decía: Vamos para allá... no sé qué
habría pasado”.
RAMÓN LÓPEZ PEÑA, EL JOVEN SOLDADO
Ramón López Peña era natural de Puerto Padre, Las Tunas, allí residía
con su familia. Había nacido en 1946 y desde temprana edad trabajaba en
el campo. Estudió solo hasta el sexto grado, debido a que la situación
económica familiar era tan difícil que no le permitió continuar sus
estudios. Era el mayor de los hermanos de esta humilde familia
carbonera.
A los 15 años Ramón se incorpora a las Milicias Nacionales
Revolucionarias y poco después ingresa en las FAR. Posteriormente, y
debido a su excelente proceder en la División 50, en Mangos de Baraguá,
es trasladado a la Brigada de la Frontera, en Guantánamo.
En la unidad, el joven soldado conservó una honorable actitud,
participaba en la preparación combativa y en la superación cultural. Era
íntegro. Solo había pasado 17 meses y ya era distinguido como ejemplar
durante el proceso de ingreso de los soldados a la Unión de Jóvenes
Comunistas en las FAR, que comenzó el 15 de julio, cuatro días antes del
vil crimen.
EL SEPELIO DEL MÁRTIR
El sepelio de Ramón López Peña estuvo encabezado por el ministro de
las FAR, fue una de las más grandes expresiones de duelo popular en
Guantánamo. Más de 50 000 ciudadanos expresaron su rechazo y furia ante
el atroz crimen que engrosaría la larga lista de ignominias del
imperialismo norteamericano contra Cuba.
Eunomia Peña, madre de Ramón y mujer de la estirpe de Mariana
Grajales, en el funeral, grabó en la agenda de una reportera de la
agencia Prensa Latina: “Yo como madre cubana que he perdido un hijo
asesinado por los yanquis pido a las demás madres que sigan la lucha,
que no desmayen, que ante un dolor como ese, el enemigo no vea muestra
de lágrimas, sino que ocupemos el lugar de nuestro hijo caído, y si es
necesario dar la vida por defender la Revolución, la daremos”.
El Ministro de las FAR Raúl Castro Ruz, en el cortejo fúnebre,
entregó a Andrés, padre de Ramón, el carné que reconocía a Ramón López
Peña como el primer militante de la Unión de Jóvenes Comunistas en las
FAR, mientras decretaba en su apasionado discurso: “¡Que viva la paz,
pero con los fusiles, cañones y tanques bien engrasados!”.
La conga del familión, de Pastor Ortiz Imbert, trabajador del hotel Guantánamo
y el cartel de George Pérez González, artista de la plástica y miembro de
la UNEAC, presidirán el Carnaval que del 10 al 13 de agosto de 2017, se
celebrará en este territorio oriental.
Presidido por el maestro y arreglista Conrado Monier Riveaux, el
jurado valoró unas 29 piezas muiscales y eligió entre ellas, La conga
del familión. Para dicho veredicto, la junta, integrada además por el
músico Adonis Fernández Mulen y el escritor José Ramón Sánchez, valoró
la calidad, frescura y la alegría conque se refleja la identidad del
guantanamero.
Para seleccionar el cartel del Carnaval
Guantánamo 2017, se presentaron 15 obras de 6 autores diferentes. El
jurado, integrado por el artista de la plástica Oscar Nelson Álvarez en
calidad de presidente e integrado además, por Leonardo Borruel Ramírez,
métodologo del Consejo provincial de Casas de Cultura, falló por la obra
de Pérez González, quien además, llevo al certamen 4 propuestas.
La
pancarta seleccionada para presidir las fiestas populares, exhibe la
alegría, la policromía y varios elementos identitarios de las fiestas
populares. Ello, fusionado al acertado uso de la tipografía, entregan
una obra donde se impone La Fama, símbolo de la ciudad de Guantánamo, situada en la cúspide del Palacio Salcines, joya de la arquitectura del oriental territorio.
La
convocatoria para el Cartel y la música para estas fiestas populares,
fue promovida por la Comisión Carnaval Guantánamo 2017, la Dirección
municipal de Cultura y el Consejo provincial de las Artes Plásticas en
el territorio oriental.