Fidel, ya no tenemos tu presencia física, sin embargo, te recordamos por siempre y esto sucede porque tu imperecedero ejemplo nos prepara para desafiar las realidades que se presenten en cualquier momento. Por eso y más, se te admira, Comandante, y se te admira porque dejaste de ser de ti mismo para ser de tu pueblo y ese, es un mérito que no podrán quitarte jamás.
La primera vez que te vi quedé impresionada ante tu imponente figura, entonces hasta hoy, guardé tu estampa de guerrero. Ibas montado en aquel ómnibus paseando entre los niños y jóvenes cubanos y de otros países del mundo. Por esos días asistí como delegada al XI festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes que se celebraba en Cuba en el verano de 1978. Fue en la entonces Ciudad de Pioneros José Martí en La Habana.
Ha pasado el tiempo y ya no te pienso como niña ante tu estatura de gigante verde olivo, sino como artífice de la Revolución Cubana y estadista brillante. Con tu ejemplo, iluminas el rostro de todos los hombres de Cuba, Latinoamérica y del mundo, por esta razón no dejarás de ser nuestro eterno guerrero Comandante de las ideas.
Hoy te veo como lo que eres, el eterno soldado de las ideas, como el indiscutible líder de la Revolución Cubana, como el acérrimo luchador por la liberación de los pobres del mundo. Hoy te veo como el político rebasó tiempo y espacio para convertirse en referente mundial y por eso hoy nuestro compromiso se multiplica.
Hay tristeza, una tristeza que es imposible de describir, sin embargo, tenemos que recordar a Fidel como el hombre que no solo trazó el camino de su pueblo, sino también lo iluminó con inteligencia y empeño. Por eso, Fidel hay que seguir investigando, de manera que se revele toda su grandeza y sabiduría. Esa es una forma de mantenerlo vivo, de hacer que siempre nos acompañe.
Ahora nos queda tu ejemplo y tu voz como bastión indestructible que nos prepara para desafiar las realidades que se nos presenten. Hoy sigues y seguirás siendo el guía, el inspirador, el motor impulsor de cada proyecto, el hombre del Moncada, del Gran¬ma, de la Sierra, el líder indiscutible… nuestro eterno Comandante. Por eso ante tu pérdida física tenemos que seguir pa’ alante, y demostrarle al mundo quiénes somos los cubanos.
Murió Fidel: dos palabras
que bastaron para dar la noticia. Ha pasado las horas y aún no se asimila, el
dolor sigue ahí, latente. Duele porque la noticia fue drástica, tan
estridente que ha dejado una huella que permanecerá en la memoria histórica de
la Humanidad, donde vivirá por siempre el Comandante guerrero Fidel Castro Ruz.
La muerte de nuestro
Fidel, es una pérdida irreparable, de esas de las que no podemos
recuperarnos en toda la vida, sin embargo, vive y vivirá por siempre en
nuestros corazones, en cada pionero, en cada revolucionario, en las alegrías de
nuestro pueblo, que no lo dejara morir jamás porque para marchar hacia el lugar
donde los grandes permanecen por siempre: La inmortalidad.
Llora Cuba. Llora
Latinoamérica toda. Lloran los hombres y mujeres del mundo. Ha muerto el
gigante, sin embargo, es imposible que mueran sus ideas, su ejemplo, su
coraje, su pensamiento latinoamericanista e integrador, su solidaridad con los
desposeídos, su amor por la humanidad toda.
La muerte no es verdad
cuando se ha cumplido bien la obra de la vida y eso has hecho tú, Fidel. Y lo
seguirás haciendo porque aún después de muertos, somos útiles, tu ejemplo
perdurará por siempre en el pueblo que fundaste, imperecedero joven rebelde de
la Sierra Maestra y el tenaz luchador por la liberación de los pobres del
mundo.
Con orgullo recordamos al
gigante de verde olivo, al artífice de la Revolución Cubana, al estadista
brillante, al portador de una imponente personalidad y una sabiduría que
perdurará en todos los hombres de Cuba, Latinoamérica y del mundo. Fidel, se te
quiere y admira en Cuba y más allá de las aguas que bañan este verde
archipiélago.
Se te quiere porque estás
en todas partes: en el aire, en el agua, en el fuego, en el amor. Estás a punta
de pluma avisando al soldado donde poner la mira, diseñando un parque de
diversiones para los niños o inaugurando una escuela casi pegada al mar, pero
ahí, junto a tu pueblo.
Y es que nadie como tú has sido capaz de cargar con tantos sueños y ponerlos al
alcance de la mano. Nadie como tú, has sabido conducir los destinos de un
pueblo que tiene la osadía de defender su propio destino, fuiste tú quien nos
enseñó a ser audaces, única manera de ser libres.
Con tu ejemplo, iluminas el rostro de todos los cubanos, para acrecentar la
valía de un hombre como tú, despojado de linaje alguno. Hoy nos queda tu voz,
tu ejemplo, tu presencia infinita que, cual bastión inquebrantable, nos prepara
para desafiar las realidades, Fidel.
Hasta siempre mi
comandante, el Fidel del Moncada, del Granma, de la Sierra, de Playa Girón, el
mentor de la Batalla de Ideas, el guía de millones de pobres de todo el mundo.
Cuba vivirá por siempre orgullosa de haber tenido entre sus hijos al hombre más
grande de la historical de estos tempos. Gracias por darnos esa
oportunidad.
Irónica que es la vida. Se
nos va nuestro comandante Fidel Castro justo el día en que hace 60 años,
navegará eternamente en el Granma para hacer aquel viaje hacia la historia. La
personalidad de quien que no escatimó esfuerzos ni desvelos para llevar
adelante esta bella y heroica utopía hasta la realidad que somos, nos ha dejado
un gran vacio en nuestros corazones. Gracias por dedicarnos la vida entera y
mostrarnos el camino a seguir.
Resultado de la violencia, las hermanas Patria, Minerva y María Teresa
Mirabal, llamadas "mariposas inolvidables", fueron asesinadas un 25 de
noviembre de 1960 en República Dominicana por orden del dictador Rafael
Leónidas Trujillo. Hoy, estas activistas luchadoras dominicanas,
conocidas como las "mariposas inolvidables", han pasado a la historia
como el máximo exponente de la crisis de violencia contra la mujer en
América Latina.
Y no fue hasta el año de 1981, en el marco del Primer Encuentro
Feminista Latinoamericano y del Caribe efectuado en Bogotá, Colombia,
cuando se decidió marcar el día 25 de noviembre como el Día
Internacional de No Violencia contra las Mujeres, en conmemoración del
lamentable asesinato.
Años después, en 1993, la Asamblea General
de las Naciones Unidas aprobó la Declaración de la Eliminación de la
Violencia contra la Mujer. Por tal motivo desde el 17 de diciembre de
1999, la resolución 54/134, la Asamblea General declaró esta fecha como
el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.
A
partir de esa fecha que la ONU insta a los gobiernos, las
organizaciones internacionales y las organizaciones no gubernamentales a
organizar actividades dirigidas a sensibilizar a la opinión pública
respecto al problema de la violencia contra la mujer.
El principal
objetivo de esta jornada que dará inicio a 16 días de activismo, hasta
el 10 de diciembre, es concienciar a la población de uno de los grandes y
graves problemas a los que se enfrentan miles de mujeres y niñas cada
día. Por ello, la iniciativa mundial Pinta el mundo de naranja: Pon fin a la violencia contra las mujeres y las niñas constituye una oportunidad para el compromiso global con el enfrentamiento al fenómeno.
La
violencia contra las mujeres es y debe siempre considerarse un problema
complejo, debido al gran número de mujeres que padecen o han padecido
la violencia y además por las secuelas serias y profundas que conlleva,
como pueden ser el padecimiento de trastornos emocionales, problemas de
salud mental y mala salud reproductiva. Por lo tanto, requiere atenderse
desde diversas áreas como: educación, cultura, salud, justicia, entre
otras.
Cuba se inserta en este contexto de lucha a favor de la
Mujer desde el Primero de enero de 1959, cuando comenzó un trabajo de
prevención y atención a la violencia intrafamiliar. Para ello, se ha
establecido un trabajo con la Federación de Mujeres Cubanas y otras
entidades con la finalidad de capacitar y divulgar materiales
informativos para enfrentar este fenómeno.
Unode los beneficios de los que goza la mujer cubana es la licencia de
Maternidad gratificada hasta un año renovada desde el año 2003. Otros lo son el derecho a ejercer
el voto, de elegir y ser elegidas como posibles Candidatas a delegadas a
las Asambleas del Gobierno a instancias municipales, provinciales y
nacionales.
La
voluntad política a favor del desarrollo pleno de la mujer hace que los
rasgos de violencia que aún persisten en algunos hogares cubanos, no se
igualan en tamaño a los de otros países del mundo, donde se revelan
actos de agresión física, violaciones, crímenes, venta y tráfico de
niñas, pornografía infantil...
La lucha por alcanzar la igualdad y
eliminar decididamente la violencia contra las mujeres en el mundo no
puede cesar. La violencia contra la mujer es violencia contra la
sociedad, es una grave violación de los derechos humanos, una pandemia
que debemos detener y solo puede eliminarse mediante la voluntad
política y las acciones a desarrollarse en los diversos sectores de la
humanidad.
He estado fuera de mi provincia en múltiples ocasiones y cuando digo que soy guantanamera, algunas personas se mantienen incrédulas. Es que a ojos vistas, no soy esa mulata jacarandosa que caracteriza a la mayoría de las mujeres de mi tierra. Tampoco escapo del cantadito del oriental y hasta eso me enorgullece.
Vivo en una tierra de gente que viste de nobleza y de atenciones para quienes nos visitan, de humildad, de sabiduría. Una provincia de hombres y mujeres que narran hasta las historias más tristes con la alegría que caracteriza al guantanamero. La gente de aquí, es capaz de quitarse lo suyo para brindártelo, su comida, su casa, su cama si es preciso y todo eso porque somos geniales, esa es la palabra.
Guantánamo es todo naturaleza y gustosa viste el color de los campos de Cuba en toda su magnitud. Una tierra que carga consigo la valentía de sus hijos y la belleza inigualable de sus rectilíneas calles, de sus ríos, de sus tradiciones. Una tierra de gente que no se deja arrebatar lo suyo y que se levanta ante las adversidades.
Vivo en una provincia que construye su futuro, un futuro de gente soñadora, luchadoras incansables y madre de grandes personalidades históricas y culturales que nos han dejado una huella indeleble. Guantánamo es una tierra de personas que tienen un corazón grande para amar desde el caminar por sus calles, hasta las tertulias que a diario protagoniza el céntrico parque José Martí.
Estoy orgullosa de vivir en Guantánamo y donde quiera lo digo, sin que me quede nada por dentro: Soy guantanamera. Porto la dureza y la inocencia de las nuestras guajiras, la bondad de la gente de mi tierra, la naturaleza de los jóvenes, y también, la sorprendente experiencia de quienes hace años, peinan canas.
Sentirnos guantanameros, nos hace levantarnos cada día ante los reveses. Es aseverar que el apellido solidaridad se nos hizo grande tras el paso de Mattehw y el hecho de agradecer a nuestros hermanos de Cuba y de fuera de nuestras fronteras, por el incondicional apoyo. Y eso es una causa más que inmensa para vivir como viejos enamorados de nuestras calles, de las esquinas, de nuestros parques y de esos pequeños rincones que son tan nuestros.
El amor de los guantanameros hacia su tierra, es un amor que va más allá del aburrimiento que emana vivir en una provincia del interior del país. Un amor que va más allá de valorar a la gente trabajadora, humilde y sencilla, que no se avergüenza cuando dice que adora bailar a ritmo de un Changuí.
Un amor que va más allá del verde que se aprecia desde lo alto del faro Concha en la Punta de Maisí, sitio que fuera abatido por el huracán Mattehw hace más de un mes, pero que es, sin dudas, la naricita del caimán que semeja nuestra pequeña isla y un sorprendente lugar donde la naturaleza se exhibe tal cual, en su plena desnudez. El lugar que nos regala ese pedazo de Cuba, que aunque pequeña, es inmensa.
Los guantanameros sabemos levantarnos ante los problemas y darles solución. Lo hacemos poco a poco con la alegría que nos caracteriza, sin dejar a un lado el dolor de lo perdido, pero nos levantamos las ganas de volver a exhibir más allá de La Farola esa belleza sin par que es nuestra Baracoa, la primera villa fundada en Cuba hace ya 505 años.