El clarín del 24 de febrero de 1895, tan alto como hace 117 años


El 24 de febrero de 1895, el pueblo de Cuba se levanta en armas contra la opresión colonial española para conquistar la ansiada. Era la continuación del proceso revolucionario iniciado por Carlos Manuel de Céspedes, Ignacio Agramonte, Máximo Gómez, Antonio Maceo y quienes en La Demajagua rompieron las cadenas que apresaban a Cuba por cuatro largos siglos.

Para llegar a esa jornada histórica, nuestro José Martí libró con éxito la batalla por la unificación de los patriotas y demostró la organizacón alcanzada por los cubanos que pusieron en marcha nuevamente al Ejército Libertador para enfrentar al sistema colonial español.

El 24 de febrero de 1895, el fervor revolucionario estremeció a la Isla. En varias regiones del país como Baire y Manzanillo, el mambisado respondió con el grito de ¡Libertad o Muerte!, y la estrategia concebida por los líderes de la Revolución

Los guantanameros tenían entonces condiciones diferentes a las de 1868, el patriotismo había calado profundamente en la población y respondió positivamente a la orden de alzamiento en la finca La Confianza, encabezado por Pedro Agustín Pérez y secundado por los patriotas Silverio del Prado, Prudencio Martínez, Emilio Giró Odio, Luciano Peguero y muchos más. Ese día 24, Enrique Tudela, al frente de un grupo de mambises, ataca y toma el fuerte de Hatibonico.

La orden de alzamiento emitida por José Martí a través de Juan Gualberto Gómez, tuvo un respaldo impresionante en Guantánamo, donde se produjeron simultáneamente levantamientos armados en Tiguabos, Baitiquirí, Santa Cecilia, Morrillo Chico, El Yarey y San Andrés del Vínculo. Esto demuestró la capacidad organizativa de Pedro Agustín Pérez.

Así, los guantanameros contribuyeron a la gesta que demostró la ardiente pujanza de los patriotas por la libertad e independencia de Cuba. Sin dudas, el clarín de aquel 24 de febrero de 1895, aun se siente tan alto como hace 117 años.