Bloqueo a Cuba... ¿seguirá la misma piedra en el zapato?




El 17 de diciembre de 2014 cuando en declaración simultánea, los presidentes de Estados Unidos, Barack Obama y de Cuba, Raúl Castro Ruz, anunciaron el inicio del proceso de restablecimiento de las relaciones diplomáticas tras más de 50 años, alunas personas pensaron que al bloqueo que la nación norteña impone a Cuba, le  quedaba poco.

En aquel momento, el mandatario estadounidense calificó de obsoleta y retrógrada la política de Washington hacia la Isla Caribeña y admitió el fracaso de las sanciones unilaterales vigentes por más de medio siglo. Sin embargo,  el bloqueo sigue intacto e impactando en las condiciones de vida de la población cubana.

A casi dos años de aquella declaración, el canciller Bruno Rodríguez Parrilla en el informe titulado Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba , aseveró que " no hay sector en Cuba que no sufra las consecuencias del bloqueo, no hay familia cubana que no sufra con el bloqueo”.

En la presentación de este año, dicho informe se expone " en casi seis décadas los daños acumulados ascienden a 753 mil 688 millones de dólares, calculados al valor del oro, tomando en cuenta su depreciación. Esto equivaldría, a precios corrientes, a no menos de 125 mil 873 millones de dólares.

En esta ocasión se incluyeron varios párrafos donde se expresa la aprobación por dicho proceso y la visita a la Isla del presidente de Estados Unidos, Barack Obama a Cuba. También se reconoce la reiterada voluntad del mandatario  de trabajar por la eliminación del bloqueo y severó  los efectos negativos de esa política en el pueblo cubano, como parte de su vigencia.

El bloqueo, efectivamente, constituye un crimen internacional de genocidio, conforme a la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio aprobada por la Asamblea General de la ONU el 9 de diciembre de 1948, porque es “un acto perpetrado con la intención de destruir total o parcialmente a un grupo nacional”.

Es, además, una violación del derecho internacional que prohíbe a todo Estado el uso de sanciones económicas, políticas o cualquier otro tipo de medidas para forzar a otro Estado con el propósito de obtener subordinación al ejercicio de los derechos soberanos, sobre todo a la libre autodeterminación.

Por la aplicación de esta cruel política, Cuba  sigue sin poder exportar e importar libremente productos y servicios hacia o desde los Estados Unidos. Tampoco  puede utilizar el dólar norteamericano en sus transacciones financieras internacionales o aún no ha podido tener cuentas en esa moneda en bancos de terceros países, ni se le permite tener acceso a créditos de bancos en Estados Unidos, de sus filiales en terceros países y de instituciones internacionales.

El bloqueo impuesto por EE.UU. a Cuba no solo afecta al país caribeño, sino también a los propios norteamericanos. Por ejemplo: "En EE.UU. hay 70 mil pacientes con úlcera del pie diabético que pudieran utilizar el medicamento (cubano) Heberprot P, pero Cuba no puede exportar este medicamento a EE.UU.; Cuba tampoco puede  recibir libremente turistas de EE.UU. porque hay una prohibición. 

Obama en menos de cien días puede, entre otras cosas...

Al presidente de EEUU Barack Obama le queda menos de cien días frente al Gobierno, sin embargo, aun tiene aún prerrogativas ejecutivas que no ha utilizado. Por ejemplo, entre otras, podría autorizar el comercio bilateral entre ambas naciones, además de las inversiones empresariales norteamericanas en todos los sectores de la economía de la Isla.

También podría delegar en el uso del dólar estadounidense en las transacciones internacionales de Cuba, consentir que estas transacciones se realicen a través del sistema bancario de EE.UU, y posibilitar a entidades cubanas (bancos, empresas, etc.) abrir cuentas corresponsales en bancos de EE.UU.

Está en sus manos, además,  instruir a los representantes de EE.UU. en las instituciones financieras internacionales que no obstaculicen el otorgamiento de créditos u otras facilidades financieras a Cuba, revertir la política de persecución financiera contra Cuba, autorizar que aviones y embarcaciones cubanas transporten viajeros, carga y correo postal entre los dos países.

Otras de esas dispensas son el autorizar las exportaciones directas a Cuba de productos estadounidenses, permitir que Cuba importe desde terceros países productos que contengan más de un 10 % de componentes norteamericanos, autorizar las importaciones en EE.UU. de servicios cubanos o productos que constituyen rubros exportables de la economía cubana y autorizar a las compañías norteamericanas realizar inversiones en Cuba.

A este listado se suma eliminar el límite al valor de los productos cubanos que pueden ser importados por los viajeros estadounidenses que visitan Cuba, para uso personal o como regalos, autorizar a ciudadanos de EE.UU. a recibir tratamientos médicos en Cuba y permitir la concesión de créditos, préstamos y financiamientos en general a Cuba, para la adquisición de productos en el mercado de EE.UU. (con excepción de los agrícolas, que están prohibidos por ley).

Donde Barack Obama u otro presidente  no puede meter sus manos...

Solo existen cuatro aspectos en que el Presidente Barack  Obama, o el próximo presidente o presidenta de EEUU, no pueden tocar sin la autorización del Poder legislativo, pues requieren la acción congresional para su eliminación o modificación por estar regulados en leyes estadounidenses.

El primero es la prohibición a subsidiarias de Estados Unidos en terceros países a comerciar bienes con Cuba, recogida en la Ley para la Democracia Cubana de 1992 (más conocida como Ley Torricelli). El segundo es la imposibilidad de realizar transacciones con propiedades norteamericanas que fueron nacionalizadas por nuestro país, lo cual está prohibido por la Ley Helms-Burton. 

En tercer lugar, impedir a los ciudadanos estadounidenses de viajar a Cuba con fines turísticos (Ley de Reforma de las Sanciones Comerciales y Ampliación de las Exportaciones del 2000). Y en cuarto lugar, está la  Ley que prohibió los viajes con fines turísticos a Cuba.  Esas son las cosas que Obama no pu­diera hacer, u otro Presidente, porque están prohibidas por la ley.

El bloqueo a Cuba, es el más prolongado y cruel que haya conocido la historia de la humanidad y uno de los temas más discutidos para lograr el restablecimiento definitivo de las relaciones diplomáticas entre ambos países. Por lo tanto, esperemos que el próximo presidente o presidenta del gobierno de los Estados Unidos, no arrastre la misma piedra en el zapato que los anteriores y haga uso de sus facultades para obtener las dispensas y ponga fin a esta absurda  política.