miércoles, 1 de septiembre de 2010

Los ancianos: Verdaderas memorias vivientes


Dicen que los ancianos y los niños se complementan entre sí, que entre ellos existe una alianza inquebrantable, y es cierto. Hoy Gabriela, una nena de cuatro añitos hija de una amiga muy querida, andaba con su madre por los pasillos del telecentro y me dijo: “Ya se fue Loly para Baltoni, tía, vamos a ver cuándo viene, es que tú sabes que juego con ella”. La miré a los ojos y me dije: ellas, las dos generaciones más lejanas: la niñez y la ancianidad, van tomadas de la mano.

Sin embargo, esto no sucede entre la juventud y la vejez, entre ellas hay una diferencia abismal, y esto se evidencia hasta la manera de enfrentarse ante alguna situación. Lo que anteriormente se consideraba un escándalo entre ambas etapas de la vida, hoy se concibe como algo completamente natural.

En el hogar, el propio ajetreo de la vida hace que los más jóvenes no tengan tiempo ni mucho menos paciencia para escuchar los consejos de quienes peinan canas. Es que infelizmente, piensan que se la saben todas, por ello, en muchas ocasiones, los abuelos necesitan salir en busca de quienes los atienda y los escuche.

Es cierto que en las edades avanzadas estas personitas y las comparo con los niños por su delicadeza, tienden a olvidar las cosas y si no ejercitan la memoria, acaban olvidándolo todo y eso no debe permitirse. Gracias a ellos hoy conocemos de nuestros antepasados, quién no ha escuchado de su abuela o abuelo la frase: “Caminas igual que tu tía fulanita” o “tienes los ojos como los de tu bisabuelo” … nada, que los ancianos guardan un arsenal de sabiduría solo comparada con las grandes enciclopedias.

Los miembros de la tercera edad poseen una importancia apreciable, están dotados de una extrema experiencia adquirida durante años y están ansiosas de ofrecerlas a los más jóvenes. Son seres muy sensibles, por ello, en su proceso natural de envejecimiento, demandan de una desmedida paciencia.

Con amor y comprensión podemos ayudar a que los abuelos y abuelas sean más felices. Nada mejor que escucharlos, tolerarlos, atender sus pedidos, alimentarnos de sus experiencias y ofrecerles el cuidado y el apoyo que necesitan para desprenderse de la soledad que acompaña a los ancianos, verdaderas memorias vivientes.

sábado, 28 de agosto de 2010

Para agradecer; simplemente una sonrisa


Para alegrar el alma de un amigo, amiga o algún compañero, bastan sólo los pequeños gestos. Sí, amigo lector, esos que sin percatarnos, penetran en nuestros corazones y provocan un gozo extraordinario. Sin embargo… ¿has pensado en las veces que hemos podido hacer feliz a alguien con un detalle, una palabra, una sonrisa y no ha sucedido así?

Esto ocurre frecuentemente, en ocasiones tratamos de buscar la frase linda para satisfacer a un amigo, una compañera de trabajo, a la pareja…, y muchas veces nos equivocamos, porque lo valedero radica en la persona, en lo que ella siente y pueda o no aportar a las relaciones sociales.

Sonreír es muy saludable, es un acto de gran valor, de sinceridad, una muestra de agradecimiento sincero en sus relaciones personales. Por ello, cuando ofrecemos nuestra sonrisa, cedemos también los motivos que tenemos para sonreír y para dar a los que te aman la certeza de que eres feliz.

A muchas personas se les ilumina su rostro cuando delinean en sus labios una sonrisa. Por ello, no diga "gracias" así, como quien lanza papeles a un cesto, sino agradece y sonríe, verás que tu imagen cambiará a los ojos de las personas que te rodean y quieres.

No hacen falta tantos halagos, ni sendas palabras para ser agradables, sino compartir esas pequeñas cosas que no te cuestan casi nada, entre ellas, la sonrisa que siempre llevas contigo y la alegría de vivir cada día para tí y para los demás.

lunes, 23 de agosto de 2010

Mujer y federada: Fortaleza y valor en tu piel


Cuando una ciudadana cubana sonríe(+ fotos)

Aman, ríen, sufren, trabajan y escriben hermosas páginas de historias de vidas. Beatriz, Martha, Mabel, Andrea, Yoanna, son los nombres que la identifican. Unas en el anominato, otras a la luz pública, pero todas edifican y combaten con todo el amor que define a la mujer cubana, perteneciente a la organización que este 23 de agosto cumple 50 años y concentra a todas las féminas del país.

Su estatura de gigante y la fuerza que guardan en su pecho rebelde, la define toda. La mujer, sinónimo de ternura, delicadeza y amor sin límites, formó parte del primer escalón de los éxitos y conquistas sociales inmersas en el cumplimiento de su responsabilidad para con la Revolución Cubana.

Doctoras, profesoras, milicianas, constructoras, educadoras, periodistas, soldados de la brigada de la frontera, diputadas, cederistas, combatientes, federadas todas y artesanas de la Revolución, son mujeres que llevan dentro de sí, la energía que sostiene, impulsa y ensancha el corazón de todo ser humano.

Sin la presencia de la mujer, dueña de la felicidad aun en los momentos más difíciles de su vida, la obra infinita de la Revolución no habría sido posible, no ha habido logro científico, cultural y deportivo, aporte a la defensa de la Patria donde no conste la apasionada y patriótica mujer cubana, por que estás en el aire, en el humo, en el canto… con los emociones a flor de piel, donde más te necesitan.

Mujer que te levantas cada mañana como flor silvestre, eres cual paloma y leona: delicada y fiera a la vez. Con tu presencia, haces de la vida cotidiana, una constante Revolución. Solo vale un gesto o una sonrisa tuya para que te miren y aparezcan con las manos extendidas, la palabra precisa y el consuelo vital que renueva.

Eres indetenible, valiente, enérgica, suave. Cuánta fuerza y valor en tu piel. Ejemplo de Mariana, Haydée, Melba, Celia, Vilma Espín, has dejado una huella inquebrantable para anegar todos los espacios y transformarte en ama de casa, madre, esposa, trabajadora y amiga, haciendo Revolución.

viernes, 20 de agosto de 2010

Zoológico de Piedras: Asombro y belleza en un ambiente natural

Entre las lomas de Boquerón de Yateras, en la provincia de Guantánamo, existe un lugar de obligada visita: El Zoológico de Piedras, situado en un espacio natural surgido de las sagaces manos del escultor Ángel Iñigo Blanco y cuya labor comparte con el hijo del mismo nombre.

A fuerza de sudor y empeño, el mentado campesino yaterano, asombró a toda Cuba cuando sacó a la palestra pública su obra artística, concebida a golpe de cincel, hacha, barreta y martillo. Claro, jamás se había visto en parte alguna, un zoológico con casi todas las especies de animales hechas de piedras.

A diferencia de los demás Zoológicos que existen en Cuba y el mundo donde se exhiben los animales en un ambiente completamente natural, en el de Piedras de Guantánamo, los protagonistas no emiten sonidos propios. Allí, entre las montañas guantanameras, devenidas praderas africanas, sólo se escucha sobre la piedra, el golpe del buril, resultado de la rica imaginación de sus realizadores.

Elefantes, serpientes, ratas, gallinas ponedoras, pavorreales, perros de caza, aves de corral, lagartijas, rinocerontes, canguros, leones, monos…, son algunas de las alrededor de 450 piezas logradas gracias al ingenio y la voluntad de estos dos Ángeles de la piedra.

Más de dos kilómetros y más de 200 escalones aguardan a los transeúntes que vienen en busca de esta maravilla natural, orgullo de los guantanameros. Y por si fuera poco, allá, en lo alto de la montaña, es sorprendente encontrar la armonía entre estos animales que cuidan con celo el entorno donde viven y se desarrollan. Verdadero asombro y belleza en un ambiente rico y natural.

sábado, 14 de agosto de 2010

Baracoa es mar, paisaje y exhuberante belleza natural

Más allá de La Farola, del sol, ríos y playas, se erige Nuestra Señora de la Asunción de Baracoa, primera villa fundada el 15 de Agosto de 1511 por Diego Velázquez, donde fija su residencia y la convierte en la capital política y eclesiástica de Cuba muy demandada por los visitantes de la Isla.

La historia de Baracoa, primera capital y obispado de la mayor de las Antillas, comienza con la llegada de Cristóbal Colón, el 27 de noviembre de 1492, quien, admirado por su natural belleza, escribe en su Diario: la más hermosa cosa del mundo [...] Andando por ella fue cosa maravillosa ver las arboledas y frescuras, y el agua clarísima [...] que dice que le pareció que no quisiera salir de allí.

De aquel suceso histórico, existe la Cruz de la Parra colocada por el Almirante, única que existe de las 29 colocadas por Cristóbal Colón durante su viaje por América y que se encuentra en la iglesia parroquial de Baracoa, primera capital de la Isla Grande, está situada al noroeste de la provincia de Guantánamo, entre las bahías de Baracoa y Miel.

Su nombre, de origen Arauco, significa existencia del mar. El acceso por tierra se realiza a través del serpenteante viaducto La Farola, una de las siete maravillas de la ingeniería civil cubana. Entre sus atractivos está El Yunque, Monumento Nacional de la Naturaleza y Símbolo de esta Ciudad.

Macizos montañosos dotados de una vigorosa vegetación de bosques vírgenes, pletóricos de flora y fauna endémicas, ríos cristalinos y playas rodeadas de uva caleta, almendros y cocoteros; hacen de Baracoa, la Ciudad Paisaje, una ciudad peculiar con relación a otros destinos naturalistas del país.

El centro histórico constituye Monumento Nacional. En la ciudad, aún se atesoran las evidencias del sólido sistema de fortalezas coloniales que la defendían del asedio de piratas y corsarios; entre ellas, los fuertes Matachín, sede del Museo Municipal; La Punta y Seboruco, los torreones de Joa y Caguase, y el Castillo de la villa, devenido en confortable hotel.

Resulta sorprendente el exotismo paisajístico de Baracoa, complementado con 82 kilómetros de costas con 14 de playas, los tibaracones, barras acumulativas de arena en la desembocadura de los ríos, entre ellos el Toa - más caudaloso de la Isla - , el Yumurí, que dio origen a uno de los cañones fluviales más hermosos del planeta y el Miel, en cuyas corrientes se entreteje la leyenda de que: " Quien se baña en sus aguas se queda por siempre en esa mágica ciudad".

Llega a sus 499 añosy aún la ciudad de Baracoa mantiene su trazado urbano original y la arquitectura de madera sello peculiar de la primera villa, además de la belleza inigualable que descubriera Colón: la dulzura y sencillez de sus pobladores y la rara hermosura de una urbe entre montañas, ríos y una exuberante vegetación.