26 de julio: Día singular para los cubanos

Parecía que nuestro José Martí iba a morir en el año del centenario de su nacimiento, el 28 de enero en 1853. Pero no. El 26 de julio de 1953, los jóvenes de la Generación del Centenario se lanzaron al ataque de la segunda fortaleza del país dando ejemplo de patriotismo y resolución revolucionaria.

El objetivo no pudo lograrse; sin embargo, la acción constituyó el comienzo de la lucha armada, que concluyó con el triunfo de las armas del pueblo. Los que cayeron no están, como dijo Fidel, ni olvidados ni muertos; viven permanentemente entre nosotros, alentándonos y exigiéndonos con su ejemplo.

La intentona de tomar los cuarteles resultó fallida y costó mucha sangre a decenas de cubanos humildes, asesinados a sangre fría por orden de la dictadura batistiana. Pero el aviso estremeció de un extremo a otro al país y diseminó la idea de la Revolución necesaria para continuar la lucha armada que se iniciara en 1868 y emprendieran los patriotas cubanos contra el colonialismo español.

La presión popular había impuesto a la tiranía Batistiana la amnistía los jóvenes de la Generación del Centenario, encabezado por Fidel Castro. En medio de la persecución constante y las limitaciones materiales, se imponía el entrenamiento y el acopio de recursos, además de la decisión de cumplir la máxima del líder revolucionario cuando expresó: "En el 56 seremos libres o seremos mártires."

El asalto a los Cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes y luego el juicio contra Fidel Castro marcaron un hito en el devenir histórico de Cuba. Una sala del hospital santiaguero Saturnino Lora, devenida sala de justicia, fue el escenario para que el principal acusado de la causa 37 de 1953, el abogado Fidel Castro Ruz, pronunciaba su valiosa defensa, conocida a la postre como La Historia me Absolverá.

En el mentado alegato, durante el juicio por los sucesos del cuartel Moncada, el 26 de Julio de 1953, el máximo líder de la Revolución cubana, Fidel Castro Ruz, definió los objetivos de la épica acción: “...apoderarnos por sorpresa del control de las armas, llamar al pueblo... defender los grandes intereses de la nación y no los mezquinos intereses de un grupito... ir unidos en busca del único ideal hermoso y digno de ofrendarle la vida, que es la grandeza y felicidad de la Patria”.

Con la victoria del Primero de Enero de 1959 se crearon las premisas para el cumplimiento de este Programa. Se comenzaría la tarea de transformar la Cuba de entonces y eliminar los problemas del campesino sin tierra, la falta de industrialización, la carencia de viviendas y empleos, la pobreza del sistema de educación y la deficiente atención a la salud del pueblo, la que concretaba el Programa del Moncada. Se cerraba entonces un capítulo de dominación capitalista para abrir uno significativo para la nación cubana.

Sierra de Canasta: otra página de rebeldía guantanamera

Junto a los preparativos realizados por la Generación del Centenario con la dirección del joven abogado Fidel Castro Ruz, para el asalto al los cuarteles Moncada, en Santiago de Cuba y Carlos Manuel de Céspedes en Bayamo, el 26 de julio de 1953, en Guantánamo, un pequeño grupo de jóvenes liderados por el lugareño Miguel Bertrán Bertrán lo siguieron hacia Sierra Canasta, recinto conocido como Retiro de Camarones.

El grupo, se disponía para arrojarse contra la jefatura del Escuadrón 16 de la Guardia Rural del territorio oriental, ocupar los pertrechos y alzarse en el macizo montañoso Sagua Baracoa. Aunque dispuestos a entregar sus vidas para cambiar el régimen de explotación imperante en Cuba, estos valerosos revolucionarios, carecían de un programa de lucha, sin embargo, mantenían estrechos vínculos con dirigentes estudiantiles de la talla de Serafín Soto Caballero y con luchadores ferroviarios como Julio Camacho Aguilera.

Una vez asaltados los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, Bertrán y su grupo y al percatarse de las disposiciones adoptadas por la guardia rural en el territorio, consideran que han sido sorprendidos y rápidamente resuelven alzarse en la Sierra Canasta, lugar conocido como Retiro de Camarones.

El 27 de julio de 1953, a través de la radio Bertrán conoce lo que realmente había ocurrido y decide sumarse al grupo de los sobrevivientes del asalto al Moncada en las estribaciones de la Gran Piedra, para ello, baja a la ciudad con la finalidad de reforzar a la veintena de alzados que estaban reunidos con él.

En medio de esas actividades, Bertrán fue detenido por la policía batistiana y Julio Camacho Aguilera sirve de puente al comunicarlo al soldado Ángel Luís Barrera Ricardo, quien más tarde se incorporaría al Movimiento 26 de julio y era amigo personal de Bertrán, le comunica la noticia a sus familiares.

Con el jefe del grupo detenido, sus incondicionales compañeros esconden las armas y retornan a su vida normal, debido a que las autoridades desconocían de sus actividades, así se frustraba el intento de apoyar a los combatientes del Moncada. Luego la inmensa mayoría de ellos, se incorpora al Ejército Rebelde y contribuyen de esta manera a la derrota de la dictadura de Fulgencio Batista.

El alzamiento en Sierra de Canasta, más que un mito, es una realidad histórica que nos llena de sano orgullo como cubanos. Demostró que en Guantánamo hubo temprana comprensión en reconocer la vía de la lucha armada como única solución posible, en las condiciones históricas concretas de Cuba, para el logro de los objetivos de liberación nacional y social que demandaba el país.

De palomas y leonas: Melba y Haydee

A lo largo de la historia, las mujeres han desempeñado un importante rol en las diversas tareas y son varios los ejemplos de esta aseveración. Hablamos de Mariana Grajales, Ana Betancourt, Vilma Espín, Celia Sánchez y Melba Hernández del Rey y Haydee Santamaría Cuadrado, las dos únicas mujeres que participaron en el ataque al cuartel Moncada, el 26 de julio de 1953, acción con la que comenzaba la última y definitiva etapa de la liberación de Cuba.

Las dos, estaban dotadas de una gran ternura, eran revolucionarias hasta la médula y estaban convencidas de las ideas del abogado Fidel Castro de transformar la situación económica, política y social de Cuba. Y juntas, vivieron los sucesos de las acciones previas al ataque del cuartel Moncada, segundo bastión militar del dictador Fulgencio Batista, en Santiago de Cuba.

Tenían la misión de de ocupar el hospital Saturnino Lora, junto a otros compañeros, tranquilizar a los ingresados y curar a los heridos. Desde aquella trinchera también se luchó por la libertad.
Detenidas en Santiago y condenadas a siete meses de cárcel, fueron posteriormente trasladadas a la Cárcel de Mujeres de Guanajay, en la actual provincia de La Habana y desde allí, continuaron realizando actividades para unas ves liberadas, incorporarse nuevamente a la lucha.

Haydee y Melba indicaron al resto de sus coterráneas el camino a seguir junto a todo nuestro pueblo y demostraron el infinito amor con que enfrentaron las diversas tareas orientadas por Fidel Castro, tras el triunfo revolucionario de enero de 1959.

A cerca de Haydée, expresó Melba: No voy a hablar de Yeyé..., a mí no me gusta hablar de Yeyé... Ella era excepcional, muy inteligente, muy virtuosa. Yeyé fue generosa, muy avanzada en el pensamiento político, tenía una gran inteligencia, una elevada calidad humana...

Justamente así, son Melba Hernández y Haydee Santamaría: mujeres sencillas. Delicadas como palomas, pero a la vez, fieras cuales leonas con sus cachorros. Son mujeres que guardan en sí la gloria de todos los tiempos.

La Edad de Oro entró a Cuba por Guantánamo

La Edad de Oro, revista mensual dedicada al recreo y la ilustración de los niños, se empezó a divulgar en Nueva York en julio de 1889. Fue una publicación literaria escrita con el ingenio, exquisitez y surgida del talento creador y la pluma dorada de uno de los hombres más visionarios y prolíferos de América: José Martí.

La revista permite apreciar el ingenio de aquel gran publicista que también escribió para los más pequeños. Cuentos, versos y artículos instructivos, como "Tres Héroes", donde Martí presenta a los niños tres de los grandes patriotas de nuestra América: Bolívar, San Martín e Hidalgo; "Las Ruinas indias", donde describe con estilo inigualable las ciudades desaparecidas de la América indígena; aparecen en esta publicación para ser comprendida por los niños de América.

Entrega, amor y vehemencia en el afán de comunicarse con la gente menor y afianzar el sentimiento de pertenencia a su tierra, puso nuestro Martí en esta imperecedera obra literaria. De esta memorable revista, convertida en texto de referencia solo se publicaron cuatro números.
En el primer número explica el propósito e interés que los animan a escribir para los niños de América: “para eso se publica la Edad de Oro: para que los niños americanos sepan cómo se vivía antes, y se vive hoy en América, y en las demás tierras, y cómo se hacen tantas cosas…”. Y con palabras así de sinceras, el Hombre de la Edad de oro, rompe con los cánones literarios de la época.

El segundo número constituye lo que para él significaría la publicación, y expresa: “La Edad de oro no quiere morir, por que nadie debe morir mientras sirva para algo, y la vida es como todas las cosas, que no debe deshacerlas sino el que puede volverla a hacer (…).Los niños debían juntarse una vez por semana, para ver a quién podían hacerle algún bien, todos juntos…y todos en coro, cogidos de la, mano, les daremos gracias con el corazón (…).

(…) Las cosas buenas se deben hacer sin llamar al universo para que lo vea a uno pasar. Así expresa José Martí en el tercer número de la mentada publicación, y agrega: Se es bueno por que sí, y por que allá adentro se siente un gusto cuando se ha hecho un bien, o se ha hecho algo útil a los demás. Eso es mejor que ser príncipe: ser útil. Los niños debían echarse a llorar cuando ha pasado el día sin que aprendan algo nuevo, sin que sirvan de algo (…).

En octubre de 1889, se editó el número final. Cuánta tristeza y amargura causó la terminación de este noble proyecto al hombre de la Edad de Oro, amigo fiel y sincero de los niños de nuestra América. En el mismo señala: “Se ha de conocer las fuerzas del mundo para ponerlas a trabajar (…) El hombre ha de aprender a defenderse y a inventar, viviendo al aire libre(…) La vida de tocador no es para hombres (…). Y en el citado mes escribe una carta a su amigo Manuel Mercado donde expresa que por primera vez, a pesar de lo penoso y azarosa vida, abandona lo que con tanto amor emprende.

PERO… ¿CÓMO, DÓNDE Y CUÁNDO LLEGA LA EDAD DE ORO A GUANTÁNAMO?

Casualmente, en el año en que se publicó la revista para los niños de América, en la villa de Guantánamo se fundó La Sociedad La Luz, catalogada en ese momentos en el país como el más importante edificio local y primera institución defensora de la cultura cubana, además, constituía un centro conspirativo contra la metrópolis española, donde se forjaron las ideas independentistas enarboladas en la gesta del noventa y cinco.

Alrededor de 1885, cuando establece su residencia en la villa Guantánamo el afamado patriota Amador Esteva y Mestre, natural de Santiago de Cuba. Este hombre fue uno de los miembros fundadores de la Sociedad. Conoció a José Martí en New York y habían entablado lazos de amistad alrededor de 1880 en los Estados Unidos, donde establecieron una fuerte amistad.

El Maestro urgido de enviar la revista a Cuba y conocedor además de la calidad humana y el patriotismo de Amador Esteva, le escribe una carta fechada el 27 de julio de 1889 para ultimar los detalles en torno a su tan querida revista, donde le explica: "Esta misma, valgan verdades, no se la escribiría, de puro abochornado, si no le hubiese ofrecido al editor de La Edad de Oro, buscarle, por medio de Usted, un buen agente en Guantánamo. Usted debe haber recibido la circular, porque ya se la mandé y ahora recibirá el primer número. Dígame si he salido airoso, y si he dado con la manera de hablar con la gente menor".

De esta manera y sin demora alguna, comenzaron a llegar a la villa de Guantánamo los paquetes con los ejemplares de la revista remitidos por su insuperable autor. Se asomaba una nueva misión que consistía además en enviar a los editores las remesas correspondientes y coordinar desde Cuba, todo lo concerniente a suscripciones, correspondencias y clubes de lectores, en torno a la publicación martiana."

LA SOCIEDAD LA LUZ

Una confrontación entre criollos y peninsulares motivada por el ardor político del momento aceleró el surgimiento en Guantánamo de la Sociedad La Luz. Proyecto al que se sumaron acaudalados independentistas cubanos y catalanes de ideas liberales. Juntos procuraron muebles, cubiertos y materiales encargados a famosos creadores de Francia y Estados Unidos.

La inauguración de la Sociedad La Luz también constituyó una muestra del fervor patriótico en la región. Hasta la Sociedad La Luz de Guantánamo, ubicada en las actuales calles Calixto García y Emilio Giró, convertida entonces en un centro de conspiración contra la metrópolis española, llegaron a nombre de Amador Esteva los paquetes con La Edad de Oro. Así, desde este territorio oriental se distribuyeron a varios lugares del país.


Hasta el momento, se desconoce la existencia de otro punto en Cuba que haya asumido de igual forma a la noble tarea, por lo tanto, el hecho ennoblece con creces la tradición patriótica guantanamera.Desde la Sociedad La Luz, convertido luego en el Liceo La Luz, comenzaron a llegar a nombre de Amador Esteva, los paquetes con los primeros ejemplares de la revista Edad de Oro a Guantánamo, los que se distribuyeron a varios lugares del país. Este hecho, unido a la tradición de lucha influyó en el ánimo, el fervor y la formación del mambisado en este territorio oriental.

Ética y profesionalidad periodística

Hace algún tiempo estuve en un sitio donde, tras una prolongada espera que daría paso al inicio de una reunión y de cuya tardanza no había explicación ni justificación por ninguna parte que la buscaras, escuché a alguien que dijo: “Voy a esperar pacientemente, pero si el periodista se va, yo también me voy.”

Ese día comprendí que en la sociedad existen sectores modelos de referencias para futuras acciones personales, e influyen en algunos casos, de manera positiva, háblese del abogado de un bufete, el director de una empresa, el médico de la familia, el maestro, el delegado de la circunscripción y por qué no, de nosotros los periodistas.

En el periodismo, la ética se define como las normas y principios que rigen la moral del profesional, por tanto, componen violaciones de la misma, entre otras, incurrir espontáneamente en errores, adulterar las opiniones de las fuentes de información, negarse a corregir los errores señalados por otros compañeros y falsear las informaciones con la finalidad de causar daño o perjuicio moral.

Por esto, es tan importante conocerse bien para poder manejar los hechos y situaciones que provoquen siempre un mensaje positivo entre los lectores a partir de situaciones diferentes, pero sin dejar de ser nosotros mismos.

No podemos negar que los periodistas somos seres humanos y estamos llenos de virtudes y defectos. Sin embargo, aunque aprendamos a manejar nuestras emociones no es trabajo nada fácil, siempre hay que tener presente que en el periodismo, la ética es sinónimo de responsabilidad, en primer lugar, consigo mismo y en segundo, con quienes y para quien trabaja: el pueblo.

Me pregunto si hacemos o no lo correcto. Ante esta interrogante cabe la respuesta de que la integridad individual y social, son cualidades que forman parte de la ética y deben, necesariamente, permanecer en la piel del periodista en todo momento y lugar.

El Dr. Julio García Luis, Decano de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, en su artículo Ética, Moral y Comunicación, plantea que ‘‘La conciencia moral es parte de la vida espiritual de la sociedad y, como tal, forma parte simultáneamente de la ideología elaborada a nivel social (…) la ética no da moral, en el sentido de que no por conocer mucho de ética y tener una amplia información intelectual al respecto se es necesariamente una persona con una mejor formación moral’’.

Respecto a la aseveración del mentado periodista, podemos agregar que el celo profesional y la envidia son habilidades antiéticas que desequilibran, fragmentan y lastiman la unidad entre los compañeros. La crítica con argumentos, seria y constructiva, edifica. En cambio, la autocensura es frialdad, por tanto, renunciar a la verdad por no buscarnos problemas, representa simplemente un auto engaño para el profesional de la prensa.

Los periodistas, locutores u personal de la prensa, responden a la ética y a la moral del país, su trabajo emana compromiso y virtud. La ética periodística nos pide asumir una acertada actitud ante la vida, pero unido siempre al compromiso de ser cada día mejores ciudadanos, mejores seres humanos, y sobre todo, mejores profesionales y revolucionarios. Ese es el verdadero periodista.

Ética y profesionalidad periodística

Hace algún tiempo estuve en un sitio donde, tras una prolongada espera que daría paso al inicio de una reunión y de cuya tardanza no había explicación ni justificación por ninguna parte que la buscaras, escuché a alguien que dijo: “Voy a esperar pacientemente, pero si el periodista se va, yo también me voy.”

Ese día comprendí que en la sociedad existen sectores modelos de referencias para futuras acciones personales, e influyen en algunos casos, de manera positiva, háblese del abogado de un bufete, el director de una empresa, el médico de la familia, el maestro, el delegado de la circunscripción y por qué no, de nosotros los periodistas.

En el periodismo, la ética se define como las normas y principios que rigen la moral del profesional, por tanto, componen violaciones de la misma, entre otras, incurrir espontáneamente en errores, adulterar las opiniones de las fuentes de información, negarse a corregir los errores señalados por otros compañeros y falsear las informaciones con la finalidad de causar daño o perjuicio moral.

Por esto, es tan importante conocerse bien para poder manejar los hechos y situaciones que provoquen siempre un mensaje positivo entre los lectores a partir de situaciones diferentes, pero sin dejar de ser nosotros mismos.

No podemos negar que los periodistas somos seres humanos y estamos llenos de virtudes y defectos. Sin embargo, aunque aprendamos a manejar nuestras emociones no es trabajo nada fácil, siempre hay que tener presente que en el periodismo, la ética es sinónimo de responsabilidad, en primer lugar, consigo mismo y en segundo, con quienes y para quien trabaja: el pueblo.

Me pregunto si hacemos o no lo correcto. Ante esta interrogante cabe la respuesta de que la integridad individual y social, son cualidades que forman parte de la ética y deben, necesariamente, permanecer en la piel del periodista en todo momento y lugar.

El Dr. Julio García Luis, Decano de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, en su artículo Ética, Moral y Comunicación, plantea que ‘‘La conciencia moral es parte de la vida espiritual de la sociedad y, como tal, forma parte simultáneamente de la ideología elaborada a nivel social (…) la ética no da moral, en el sentido de que no por conocer mucho de ética y tener una amplia información intelectual al respecto se es necesariamente una persona con una mejor formación moral’’.

Respecto a la aseveración del mentado periodista, podemos agregar que el celo profesional y la envidia son habilidades antiéticas que desequilibran, fragmentan y lastiman la unidad entre los compañeros. La crítica con argumentos, seria y constructiva, edifica. En cambio, la autocensura es frialdad, por tanto, renunciar a la verdad por no buscarnos problemas, representa simplemente un auto engaño para el profesional de la prensa.

Los periodistas, locutores u personal de la prensa, responden a la ética y a la moral del país, su trabajo emana compromiso y virtud. La ética periodística nos pide asumir una acertada actitud ante la vida, pero unido siempre al compromiso de ser cada día mejores ciudadanos, mejores seres humanos, y sobre todo, mejores profesionales y revolucionarios. Ese es el verdadero periodista.

Antonio Guiteras: energía y vigor del revolucionario cubano

Era el amanecer del 8 de mayo de 1935. Asediado por las fuerzas represivas, el líder antiimperialista Antonio Guiteras, el venezolano Carlos Aponte y un grupo de combatientes revolucionarios, buscaron refugio en El Morrillo, fuerte situado en la costa norte de la provincia de Matanzas. Allí, esperarían la nave que los llevaría al exilio, pero el mal tiempo imposibilitó su salida.

Antonio Guiteras Holmes, había nacido en Filadelfia en 1906, pero su familia se establece en la primera década del siglo XX en la ciudad de Pinar del Río. Ingresa en la Facultad de Farmacia de la Universidad de La Habana. De sus padres recibió una educación que luego influyó en el desempeño de su vida política en el país. Elocuente fue su participación en el Directorio Estudiantil Revolucionario, contra la prórroga de poderes para frenar el aplazamiento del brutal régimen de Gerardo Machado.

Destronada la dictadura Machadista, el 12 de agosto de 1933, Guiteras asume la Secretaría de Gobernación en el llamado Gobierno de los 100 días. Así, se convertiría Guiteras en el exponente más radical del heterogéneo gabinete al proclamar un conjunto de leyes y disposiciones de gran impacto social, tales como: el establecimiento de salarios fijos, la aplicación de la jornada de ocho horas en la industria azucarera, la rebaja del precio de artículos de primera necesidad y la legalización de los sindicatos.

La más elemental de aquellas disposiciones, fue la intervención el 14 de enero de la mal llamada Compañía Cubana de Electricidad y la reducción del 45 por ciento en el precio de sus tarifas. Claro, tal providencia no simpatizó a los yanquis pues lesionaba directamente sus bolsillos.

Debido a sus actividades revolucionarias en contra de la dictadura, para Guiteras fue inevitable el clandestinaje. Entonces fundó la Joven Cuba y mientras no perdía de vista los preparativos de su marcha para México, desde donde pensaba venir más adelante con la finalidad de crear un foco guerrillero en Oriente, conoció al venezolano Carlos Aponte, uno los escogidos por él para que le acompañaran.

Ya estaba todo dispuesto para la salida hacia México de Antonio Guiteras, sin embargo, junto a Carlos Aponte, fueron sorprendidos por sicarios de la tiranía batistiana debido a una delación. “Yo no me dejo coger vivo”, fueron las últimas palabras que se le escucharon al líder de Joven Cuba en El Morrillo, el 8 de mayo de 1935.

Allí quedan los cuerpos aniquilados. Una bala de rifle le rompe el corazón a aquel joven de 29 años y en breve la metralla extingue la vida de Carlos Aponte. En desigual combate se perdía entonces la figura más erguida, el brazo más enérgico y el vigor más puro del movimiento nacional revolucionario cubano.

El idioma: puente en la comunicación humana

El 23 de abril se conmemora el Día del Idioma, para conmemorar la muerte del insigne escritor Miguel de Cervantes Saavedra, autor de El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha obra cumbre de las letras españolas. Por coincidencias históricas además, también fallecen este día William Shakespeare, padre de la lengua inglesa y el Inca Garcilaso de la Vega. Estas son razones para celebrar además, por acuerdo de la UNESCO, el Día internacional del libro y derecho de autor.

Cuando los españoles colonizaron América, trajeron consigo el látigo y su idioma, tesoro inapreciable que tiene como particularidad crear un puente comunicativo entre los individuos de un pueblo a otro, nacionalidad o país que hablen español.

Elemento importante y herramienta esencial para el logro de una correcta comunicación entre los seres humanos, al Idioma, se le otorga ese rango distintivo a pesar de que en ocasiones, se le agrede y maltrata. Me pregunto, ¿hacia dónde van las palabras de ricos significados que desaparecen a diario por que cada vez más los hablantes las empobrecen o las mal utilizan en la comunicación?


Desafortunadamente, son muchas las personas que deterioran el idioma utilizando frases chabacanas y sin sentido que forman elementos claros de falta de cultura, esto ocurre por que al parecer no se percatan que un idioma malmirado y en franca retirada, dará lugar a una incuestionable pérdida de la identidad.


El idioma, además de un medio de comunicación, es identidad, cultura y refleja una estructura de pensamiento. Por tanto, debe de ofrecérsele los más exquisitos cuidados con la finalidad de mantenerla hermoso y digno. Su uso, cada vez más acertado, hace que nos comprendernos mejor, debido a la enorme riqueza cultural que supone una lengua en la cual nos expresamos a diario 500 millones de personas en más de una veintena de países.


Nuestro país está enfrascado en la colosal contienda por lograr la elevación cultural de sus habitantes en aras de llegar a ser uno de los más cultos del mundo, por lo que considero una nota discordante que los individuos mal hablados irrumpan nuestros oídos con expresiones carentes de respeto y distantes de las normas del buen comportamiento social.

El respeto por los valores que identifican al ser humano más instruido, es premisa para nuestro país y ahí se alza como una de las muestras más evidentes, la labor de las bibliotecas de las escuelas como fuentes de conocimientos, por tanto, precisamos que todos nos empeñemos por sembrar correctos hábitos en nuestra manera de expresarnos.

El reto está planteado. La tarea es de todos en conjunto. La celebración de este día este debe ser incentivo para motivar, estimular un mejor empleo de nuestra lengua por cada hablante y enriquecer su vocabulario a partir de consolidar hábitos de lectura. Así nadie queda exento de esta responsabilidad, pues resulta un imperativo defender nuestra lengua materna y contribuir al cuidado de que cada palabra se pronuncie perfecta y necesaria.