Conferencia Magistral de Ricardo Alarcón en III Encuentro Juvenil por los Cinco (+ Fotos)


Desde las 9: 30 de la mañana transmitimos las principales incidencias de la conferencia magistral sobre Los Cinco que impartirá Ricardo Alarcón de Quesada, Miembro del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular.

Inició el Encuentro con una sencilla pero emotiva actividad cultural. Entre los asistentes se encuentran además Liudmila Álamo Dueñas, Primera Secretaria de la Unión de Jóvenes Comunistas, y familiares de Los Cinco.

Luego de la pequeña presentación, Luidmila pronuncia las palabras de apertura.

Liudmila Álamo Dueñas: La presencia de ustedes es una demostración profunda del creciente apoyo que recibe la causa de Los Cinco en todo el planeta. A pesar del muro de silencio y mientras fabrican mentiras de este pueblo que hoy los recibe como hermanos.

“Mañana ningún medio de comunicación Occidental se hará eco de este encuentro, pero tenemos la satisfacción de que además de los que aquí están, se suman otros queya nos han ratificado su apoyo”.

Tras las palabras de Luidmila, Antonio Guerrero hijo leyó para los presentes el mensaje enviado por su padre a los jóvenes que participan del encuentro.

Ricardo Alarcón: Los Cinco tienen ya 13 años de injusta prisión en cárceles estadounidenses.

Sobre ellos cae el castigo del silencio. Nuestros cinco compañeros no existen para las grandes corporaciones que controlan los medios de comunicación.

No basta con denunciar ese muro de silencio. Limitarse a eso es un acto rutinario de repetición de consignas y dogmas. Es necesario derribar el muro y es tarea de los jóvenes, pues exige amor y compromiso, así como grandes energías creativas.

Estamos muy lejos de alcanzar esa meta. Es mucho lo que nos falta por hacer.

Debemos insistir sobre las grandes corporaciones mediáticas aprovechando resquicios como los anuncios pagados, y denunciando constantemente su silencio cómplice.

Tenemos además que exigirles a nuestros medios, los progresistas, que hagan un periodismo auténtico y creador, capaz de vencer la modorra burocrática, usando las nuevas tecnologías, sin dejar de emplear los métodos insustituibles del trabajo político directo.

Los Cinco no cometieron otra falta que luchar contra el terrorismo. El gobierno que los encarceló nunca ha podido presentar pruebas, reconocido en este documento (lo muestra al público), publicado por la fiscalía el 25 de mayo de 2001.

Tampoco se puede olvidar este otro documento, redactado y firmado en pleno por la Corte de Apelaciones de Atlanta, que reafirma que en este caso no había nada de espionaje, y declaró nulas las sentencias de Antonio Guerrero, Fernando González y Ramón Labañino, mientras ratificó las de Gerardo Hernández y René González.

Han transcurrido tres años desde entonces y todavía se obliga a creer que Los Cinco fueron acusados de espionaje.

Ahora estamos en medio de la batalla de Habeas Corpus (apelación extraordinaria), en los casos de Antonio y Gerardo.

El gobierno ha pedido que se retiren estas peticiones de manera sumaria, sin tener en cuenta los argumentos, sin apenas escuchar a Gerardo.

La defensa de Gerardo se sustenta en dos elementos que demuestran la naturaleza del proceso. El primero es que la farsa judicial seguida por los Cinco en Miami giró en torno al incidente del 24 de febrero, cuando fueron derribadas en el espacio aéreo cubano dos avionetas de un grupo terrorista de Miami. Gerardo no tuvo nada que ver con el derribo de esas avionetas. Incluso, el gobierno de Estados Unidos reconoció que no podía sostener tal acusación.La Asociacióninternacional dela Aviación Civilpidió a Washington pruebas, pero se negaron a darlas.

El otro argumento tiene que ver con que el 2006 se descubrió que el gobierno norteamericano entregó cuantiosos recursos para pagar a periodistas que lanzaron una campaña feroz contra los Cinco. Son pruebas irrefutables para convencer a cualquiera, más que suficientes para que Obama libere a los Cinco.

Debemos horadar el muro de silencio y preguntarnos, al igual quela Colmenita: ¿Qué más podemos hacer?

APLAUSOS