Elecciones en Cuba: Antes del 59, otro instrumento de represión, hoy, ejercicio democrático


 
A sus 79 años, todavía Juan Fernández Matos, recuerda los momentos que vivía Cuba, cuando antes de 1959 se realizaban las fraudulentas elecciones.  “Entonces los presidentes, concejales y representantes y presidentes, se olvidaban de la gente y los guardias rurales y los señores hacían promesas que jamás cumplían y se perdían en el aire fresco de los días posteriores a los comicios.

“En zonas rurales como Raizú, pueblos y bateyes guantanameros, rememora, existía un cuartel pequeño con dos o tres guardias, ellos tenían la tarea de repartir los pasquines con las fotos de los postulados. Meses antes de las elecciones,  hacían la propaganda con aquellas falsas promesas que jamás cumplían.

“Las elecciones eran otra forma de represión. La guardia rural, confabulada con los terratenientes, iba casa por casa para obligar a los campesinos, en su mayoría analfabetos, a votar por sus intereses y si no iban pues tomaban represalias con ellos. Los integrantes de los partidos existentes, el Auténtico, republicano, Liberal, a este último pertenecía Batista, ofrecían mucho, pero nada daban y había tanta pobreza, hambre y falta de asistencia médica que todo se hacía muy difícil. Hacía falta la Revolución.

Las injusticias que se cometían eran atroces, la desigualdad era imperante y ello, unido al deseo de ver a Cuba libre de la corrupción de los gobiernos de turno, fue el motor impulsor para que  Juan se uniera al Ejército Rebelde en el II Frente Oriental Frank País García y posteriormente se enfrentara  a los bandidos en las lomas del  Escambray.

“Antes del triunfo de la Revolución, vivíamos momentos de desvergüenza política, especifica Juan. Hoy todo es completamente diferente. Los pioneros cuidan las urnas, antes eran los soldados de Batista, asevera. En Cuba las elecciones constituyen  un acto de democracia participativa donde el pueblo es quien elige a sus candidatos, tenemos derecho a postular, elegir y ser elegidos, a cuidar de nuestros propios intereses porque existe una voluntad de cambio, esa que nos legó Fidel Castro a partir del triunfo del 1ro de enero de 1959.

“Hoy fui tempranito a votar y  voté  por el pueblo, voté por Cuba.  Voté porque hoy somos dueños de nuestro propio destino. Voté por hoy,  por el futuro. Este es el momento de demostrar que la gente sí cree en la democracia cubana. Así que mi voto es por la Revolución”.