Goticas de Vida para David, Diego y otros niños cubanos

Para Ariagne, madre de los guantanameros David y Diego, deviene una enorme tranquilidad saber que sus nenés, estén entre los 386 mil 887 niños cubanos que serán inmunizados del 1ro. al 7 del próximo mes, con la segunda etapa de la 52 Campaña Nacional de Vacunación Antipoliomielítica entre los meses marzo y abril. 

A los 386 mil 887 menores de tres años (desde un mes de nacidos hasta los dos años, 11 meses y 29 días), se le suministrará una dosis oral de la vacuna (dos gotas), mientras en la segunda fase, del 19 al 25 de abril,  se les suministrará una segunda dosis, y además,  se reactivarán con una dosis 132 mil 511 niños de nueve años (desde los nueve años hasta nueve años, 11 meses y 29 días).

Fuentes médicas consultadas, aseveran que la poliomielitis es una enfermedad infecciosa viral contagiosa, que ataca al sistema nervioso central y causa la parálisis permanente de los músculos, hecho que puede provocar hasta la muerte, específicamente en niños entre los cinco y 10 años de edad.

Antes del Triunfo de la Revolución, en Cuba ocurrían unos 300 casos como promedio anual. Por lo tanto, la estrategia desencadenada entonces por la dirección del gobierno y las autoridades sanitarias, con el apoyo de las organizaciones de masas permitió la continua disminución del mal hasta lograr su total eliminación.

Cuba emprendió la primera de estas acciones en 1962 y desde entonces se han aplicado unos 79 millones de dosis del inmunógeno, con lo cual la población menor de 62 años, se encuentra protegida contra un padecimiento que antes de enero de 1959, constituía un peligroso problema de salud.

Y no fue sólo la poliomielitis. En Cuba se han erradicado enfermedades como el paludismo, tosferina, tétanos neonatal, difteria, rubéola, sarampión, meningoencefalitis posparotiditis y síndrome de rubéola congénita además el tétanos, la Haemophilus influenzae tipo B, hepatitis B y meningitis meningocócica.

“ Nada hay más importante que un niño”, sentenció José Martí. Y esta es la voluntad política del Estado y el gobierno cubanos al perfeccionar el programa de inmunización, para que David y Diego, al igual que todos los niños cubanos reciban estas goticas de vida y exhiban una sonrisa feliz.