El territorio ocupado en Guantánamo

Pionera de Guantánamo, Cuba

Glenis Matos Arce, pionera autora del proyecto El territorio ocupado

Caimanera en Guantánamo : más que un enclave militar

Estar en Caimanera, municipio costero de la provincia de Guantánamo y no visitar  la Escuela Especial Julio Antonio Mella, donde estudian 82 alumnos con discapacidad de tipo intelectual, es soslayar uno de los programas de la Revolución más sensibles y humanos. Y como caminando se llega a Roma, hasta allí fuimos para estar al tanto del trabajo realizado en el centro docente dirigido por el Licenciado en Defectología y Máster en Educación Especial, René Rojas Revilla.

La organización y el silencio en las aulas, llamó nuestra atención al llegar al plantel, sin embargo, minutos después, los pasillos fueron invadidos por el murmullo de los escolares que salían a  disfrutar del receso. Ya me habían comentado acerca de una pionera de 9 no grado autora de un atractivo proyecto y en su búsqueda, la encontré en la biblioteca. “Mi nombre es Glenis Matos Arce y tengo 14 años”, fueron sus palabras de presentación.

Es una estudiante muy dispuesta, por eso preparamos el espacio para el diálogo con el propósito de que transcurrieran con entera familiaridad.  “En el matutino de la escuela nos dan informaciones, también vemos el noticiero para mantenemos informados. Un día escuché una noticia donde se referían a las torturas que se hacían en la cárcel que está dentro de la Base Naval Yanqui que tenemos aquí, en Caimanera y en aquel momento pensé en hacer un trabajo sobre ese tema.

“Busqué a Dailys Pupo Montero, la bibliotecaria de la escuela y a Pablo, el instructor de Arte, para que me ayudaran porque sola no me atrevía a hacerlo. Soñaba con lograr lo que tenía en mi mente y así surgió El territorio ocupado. Los profesores me pidieron que, primeramente, dibujara el contenido de mi proyecto y así, con su ayuda buscamos papel, cartón y pintura.  Después lo dibujé todo por partes y por último,  unimos las piezas ya pintadas y  las montamos sobre el cartón”.

“Es una injusticia lo que se hace ahí dentro, periodista, ese pedazo de tierra es nuestro, por eso en mi colectivo de pioneros, todos queremos que lo devuelvan a Cuba”, aseveró la estudiante.

El territorio ocupado tiene una extensión de casi un metro de largo. A simple vista, por los colores y componentes que posee, aparenta un juego para niños; sin embargo, conocimos de sus interioridades cuando, frente a su trabajo, la adolescente  nos narró: “Coloqué en la parte derecha el territorio ocupado por el imperialismo. Ahí está la línea divisoria entre las dos regiones, la de ellos, es la mayor parte, ahí ubiqué la garita protegida por un ciudadano norteamericano, desde donde observan todo lo que hacemos en Cuba y también, unas manos atadas a las cadenas para representar a los hombres que se mantienen prisioneros en la cárcel.

“A la izquierda situé a Cuba representada por los pioneros con los lápices, con esto quiero decir que la enseñanza en mi país es gratuita en todos los niveles. Coloqué la Palma Real, atributo nacional y la garita desde donde se protegen nuestras costas. También están los jóvenes para simbolizar el futuro, las verdes montañas, nuestros combatientes y escribí la palabra Tengo del poema de Nicolás Guillén, el poeta nacional, con lo que quiero decir que en Cuba Tengo lo que tenía que tener”.

Llaman la atención en la maqueta unos barquitos de papel que de un lado a otro atraviesan las aguas del mar; sin embargo, también tiene lógica en el proyecto de su autora. “Para los habitantes de Caimanera, la pesca siempre ha sido una actividad  muy importante para la economía, por eso la presencia de los barcos, expone Glenis”.

Glenis Matos Arce  ha presentado El territorio ocupado, en varios espacios del sector educacional y en el evento Forjadores del Futuro, obtuvo el primer lugar a nivel municipal y al provincial. Además, los televidentes lo conocieron cuando se exhibió y explicó en la revista Guantánamo, espacio de la programación del Telecentro Solvisión de esta oriental ciudad.

“Ahora quiero que mi papá,  que es carpintero,  me ayude a hacer el proyecto en madera, pero me llevará más tiempo. Estoy segura que contaré nuevamente con la ayuda de mi instructor de Arte y de la bibliotecaria de mi escuela porque este sí me dará más trabajo, pero lo voy a hacer y sé que ellos me van a apoyar”, concluyó Glenis.

Proyectos como El territorio ocupado, es solo un botón de muestra del trabajo que día a día se hace en la Educación Especial Cubana. Un ejemplo de que cuando hay amor, ternura y entrega como las del colectivo de trabajadores de la escuela Julio Antonio Mella, de Caimanera, en Guantánamo, se pueden hacer cuantiosas acciones  para mejorar la calidad de vida y el derecho a la educación de niños y niñas que como Glenis,  a pesar de tener una discapacidad de tipo intelectual, sueña.