Granjita Soboney: Impresionante joya de la historia


Ha pasado 59 años y estás detenida en el tiempo, como si no hubieran tocado jamás. Aún conservas ese aire idílico que sirvió a los asaltantes al cuartel Moncada cuando abrigaban los preparativos de la acción aquel 26 de julio de 1953. La Granjita Siboney se ha convertido para todos los cubanos en una impresionante joya de la historia.

Registrada para la historia de la Revolución, fue punto de partida de los jóvenes de la Generación del Centenario que encabezados por Fidel protagonizaron el asalto al cuartel Moncada. Entonces el inmueble fue alquilado para una aparente cría de aves y luego devino cuartel general para los preparativos finales, concentrar a los hombres, los autos y los pertrechos bélicos que utilizarían en la acción, que, con Fidel Castro Ruz al frente, derrocaría a la tiranía de Fulgencio Batista.

Es bueno visitarla, sin embargo, para llegar hasta ella, se impone recorrer trece kilómetros y medio por la carretera que conduce a la playa de Siboney. La vía está custodiada a ambos lados por 26 obeliscos con los nombres y oficios que realizaban los mártires de aquella mañana de la Santa Ana. Es la ruta que hace más de medio siglo años siguieran el joven abogado Fidel Castro y sus compañeros.


La Granjita Siboney, aun conserva sus colores blanco y rojo. Su entrada está permanentemente custodiada por las banderas cubana y la del Movimiento 26 de Julio y en las paredes delanteras de la casa, aún podemos apreciar los orificios del impacto de la metralla de los guardias de la tiranía batistiana, que intentaron justificar así el asesinato de seis de los asaltantes.

Convertida en museo en septiembre de 1965, el 26 de julio de 1979, fue declarada Monumento Nacional. Posee ocho salas donde las imágenes y periódicos de la época exhiben la bestial represión de la que fueron objeto muchos de los asaltantes, luego de los sucesos del Moncada. En tres de sus piezas, se muestran el entorno económico, político y social de Cuba antes y después del golpe de Estado de Batista el 10 de marzo de 1952.


Una cuarta sala expone los preparativos de la acción armada del 26 de julio y en la quinta y sexta se pueden apreciar las secuelas del ataque y la entrada de Fidel en el Vivac de Santiago de Cuba, acompañado por el teniente Pedro Sarría, los sitios donde guardaron prisión los asaltantes, también la amnistía concebida y el periódico que da a conocer la primera acción revolucionaria de Frank País: el asalto al Club de Cazadores.



Fragmentos de las últimas palabras emitidas por Fidel Castro y Abel Santamaría antes de partir al combate, así como muestras fotográficas de algunos de los combatientes encarcelados en las prisiones de Guanajay e Isla de Pinos, también pueden observarse en las salas siete y ocho.

El pozo seco situado a un costado de la vivienda y la tina original donde fueron escondidas la mayor parte de las armas utilizadas en la acción armada, uniformes y muebles originales de una de las más notables páginas de historia de Cuba, están en la parte exterior del Museo.

Fuente para el florecimiento cultural revolucionario de las presentes y futuras generaciones de cubanos, el Museo Granjita Siboney, contiene valiosos documentos, testimonios y objetos personales de los revolucionarios asaltantes del Cuartel Moncada, intrépidos jóvenes que intentaron tocar el cielo con sus manos para entregarnos en enero del 59, un futuro luminoso.