Nada es más importante que el beso tierno de nuestros abuelos.

Hoy es el Día Internacional del Anciano, establecido por las Naciones Unidas desde el año 1990 para favorecer la toma de conciencia sobre el valor de la prolongación de la vida y la necesidad de favorecer sociedades cada vez más integradoras y justas para todas las personas adultas mayores. Por ello este es el momento para recordar a esos seres tan importantes en nuestras vidas.

Los ancianos y los niños se complementan entre sí, entre ellos existe una alianza inquebrantable, y es cierto. Gabriela, una nena de seis añitos hija de una amiga muy querida, me dijo hace unos días: “Ya se fue Loly para Baltoni, tía, vamos a ver cuándo viene, es que tú sabes que juego con ella”. La miré a los ojos y me dije: Estas dos generaciones más lejanas: la niñez y la ancianidad, van tomadas de la mano.

Sin embargo, esto no sucede entre la juventud y la vejez. En el hogar, el propio ajetreo de la vida hace que los más jóvenes no tengan tiempo ni mucho menos paciencia para escuchar los consejos de quienes peinan canas. Es que infelizmente, piensan que se la saben todas, por ello, en muchas ocasiones, los abuelos necesitan salir en busca de quienes los atienda y los escuche.

Es cierto que en las edades avanzadas estas personitas dotadas de gran delicadeza, tienden a olvidar las cosas y si no ejercitan la memoria, acaban olvidándolo todo y eso no debe permitirse. Sin embargo, gracias a ellos hoy conocemos de nuestros antepasados, sino... quién no ha escuchado de su abuela o abuelo la frase: “Caminas igual que tu tía fulanita” o “tienes los ojos como los de tu bisabuelo” … nada, que los ancianos guardan un arsenal de sabiduría solo comparada con las grandes enciclopedias.

Los abuelitos en el hogar, poseen una importancia apreciable, están dotados de una extrema experiencia adquirida durante años y están ansiosas de ofrecerlas a los más jóvenes. Son seres muy sensibles, por ello, en su proceso natural de envejecimiento, demandan de una desmedida paciencia.

tengo mucha nostalgia por mis abuelos, por ello comprendo a Gabriela. Nada mejor que el amor y la comprensión para ayudarlos a ser más felices. Es importante escucharlos, tolerarlos, atender sus pedidos, alimentarnos de sus experiencias y ofrecerles el cuidado y el apoyo que necesitan para desprenderse de la soledad que los acompaña. Nada es más gratificante que el recuerdo del beso tierno de nuestros  abuelos.