Radio Rebelde: la voz de la Sierra


 "...Aquí Radio Rebelde, la voz de la Sierra Maestra, transmitiendo para toda Cuba en la banda de 20 metros diariamente a las 5 de la tarde y 9 de la noche, desde nuestro campamento rebelde en las lomas de Oriente...."

El 24 de febrero de 1958 sale al aire por vez primera y en el fragor del combate por la definitiva liberación de Cuba, la emisora Radio Rebelde,  fundada por el Comandante Ernesto Che Guevara, en el sitio Pata de la Mesa ubicado en la zona de Altos de Conrado, en la Sierra Maestra.

A mediados de abril y por instrucciones de Fidel Castro, la planta radial fue trasladada hacia la Comandancia General del Ejército Rebelde, en La Plata, municipio de Bartolomé Masó, en Santiago de Cuba, porque allí se hallaba en una zona distante de donde estaba el grueso del ejército rebelde.


Diseñada para informar a Cuba y el mundo, lo ocurrido en los territorios donde operaba el Ejército Rebelde, liderado por el Comandante Fidel Castro, en su primera audición, la emisora ofreció un editorial dedicado al 24 de febrero de 1895. Luego se convirtió en un arma al servicio de la Revolución y un instrumento de la lucha ideológica.


Desde su fundación, Radio Rebelde ha estado en cada tarea del proceso revolucionario del país. Con su voz, llega a todos los rincones de nuestra geografía con un mensaje educativo, con la dramatización de la Historia  de Cuba, en las competencias deportivas,  eventos culturales y siempre orientando al pueblo desde los acontecimientos sociales, hasta el impacto de los fenómenos naturales y meteorológicos.


La señal de Radio Rebelde era la prolongación del periodismo iniciado por José Martí en “Patria” y ha seguido durante años toda la obra de la Revolución. Transmite durante 24 horas del día y goza de una programación esencialmente informativa, con un por ciento de sus entregas a la transmisión de eventos deportivos nacionales e internacionales,  en vivo o de manera diferida.


La emisora que nació en la Sierra Maestra sigue alzando la bandera libertaria como hace 60 años desde los Altos de Conrado.  La planta radial, surca el éter para llevar la voz de Cuba fuera de sus fronteras, a través de sus corresponsales y con presencia del audio en vivo por Internet.


Son muchas las misiones de esta emisora para acompañar al Partido, el Gobierno y a sus máximos líderes, quienes han tenido en Radio Rebelde,  una trinchera para preservar a la Revolución y con ello, hacer frente a las campañas mediáticas. Esta es la razón por la cual Cuba necesitaba de una radio que dijera la verdad de lo que ocurría en el campo de batalla y estuviera siempre con su pueblo para decir: "...Aquí Radio Rebelde"...

Intentan polarizar contra Cuba y Venezuela, escenarios previstos para la VIII Cumbre de Las Américas


Por Samuel Alejandro
Las tenciones continúan subiendo de tono en los escenarios destinados a acoger la celebración de la  VIII Cumbre de Las Américas, prevista para el 13 y 14 de abril en Lima, Perú.
 
En este caso, son los miembros del partido opositor peruano “ Frente Amplio” (FA) quienes presentan una moción de rechazo a la participación del presidente norteamericano Donald Trump en este evento, lo que fuera informado recientemente a través de la red social twitter.
 
El Frente Amplio afirmó además que la crisis humanitaria en Venezuela se debe a que EE.UU. “… ha establecido un bloqueo financiero contra del Estado de Venezuela”. Por lo tanto, la moción invocó al gobierno peruano y al “Grupo de Lima” a declarar “persona non grata” a Trump.
 
La decisión fue tomada luego de que este cónclave decide excluir al presidente Nicolás Maduro de la VIII Cumbre de las Américas y guardar silencio sobre las amenazas de intervención de Estados Unidos en Venezuela.
 
En este contexto, el parlamentario del Frente Amplio, Humberto Morales, consideró “vergonzante” que el Gobierno peruano anuncie que Maduro ya no era bienvenido en la mencionada cumbre mientras recibe a Trump, a quien llamó un “ criminal”.
 
En tanto, con total impunidad, los organizadores de los denominados Foros de la Sociedad Civil, cumplen indicaciones de sus patrocinadores de la CIA  cursando invitaciones, instrucciones y financiamiento a mercenarios radicados en países progresistas del área, a los cuales pretende utilizar como quinta columna para polarizar los escenarios en contra de los gobiernos de izquierda como Venezuela y Cuba fundamentalmente.
 
Nuevamente el fantasma del imperio levanta vuelo por sobre América Latina. ¡Ojalá que tras el vuelo del águila por nuestras tierras, no resucite la imagen del Condor ensangrentado por fascistas y dictadores de antaño!

Elecciones en Cuba: un proceso de pueblo



 
Este 26 de noviembre, más de ocho millones y medio de cubanas y cubanos estaremos frente a las urnas para elegir a los delegados a las Asambleas Municipales del Poder Popular. Ese día, los que estamos acostumbrados a este ejercicio y quienes lo hacen por vez primera a 16 años, percibiremos una vez más, porqué en Cuba el proceso eleccionario es un ejercicio de democracia.

En Cuba, cada ciudadano mayor de 16 años de edad, tiene derecho a ejercer el sufragio, a proponer, a nominar, a ser propuesto, a ser nominado... También tienen que haber residido en el país por dos años continuados y gozar de capacidad jurídica y mental, además de presentar el documento de identidad.

Cualquiera puede elegir a su candidato desde sus barrios y comunidades, en  asambleas públicas. Sólo basta levantar la mano y exponer las  razones por las cuales lo selecciona  su candidato. Para ser nominado no es requisito indispensable integrar las filas del Partido, ni de la juventud, tampoco media la tenencia de dinero, ni de propiedades particulares, sino el mérito.

Un candidato a delegado tiene que tener sobre todo, las virtudes, la capacidad y el compromiso de representar a su pueblo en un proceso de total transparencia. Tienen como misión además, apoyar la participación de sus conciudadanos en los procesos de dirección de la sociedad, y como deber, rendir cuenta periódicamente a sus electores sobre los resultados de su encargo. Deben de convertir estos  encuentros en un espacio de comunicación.

En Cuba el sistema electoral es el que decide la mayoría de los cubanos porque es el pueblo el verdadero dueño del proceso.  Y esto sucede porque somos y seremos un pueblo que gobierna y  conduce su destino, un pueblo en Revolución. Por eso, el voto que ejercerán los más de ocho millones y medio de cubanos por su candidato, vale.

Las elecciones en Cuba, no es más que la ocasión para escalar otro paso más en el pleno ejercicio del derecho ciudadano. Es además, una mejor manera de hacer competente nuestro sistema político, nuestra democracia y, por ende,  nuestro sistema social y económico.

El voto es libre y secreto, es un deber cívico,  no como una obligación jurídica, cuyo incumplimiento derive responsabilidad.  Por lo tanto, frente a las urnas, marcaremos con una  X a nuestro candidato con la mayor responsabilidad y lo porque con ello  decidimos el presente y el futuro del barrio, de la provincia y del país. Con nuestro voto, demostremos una vez más, que las elecciones en Cuba es un proceso del Pueblo.

Estudiantes en Cuba: protagonistas de su tiempo

Dia internacional de los estudiantes...
Cada  17 de noviembre, celebramos en todo el mundo el «Día internacional del estudiante". La fecha se instituyó en 1941 por el Consejo Mundial de Estudiantes reunidos en Londres,  para recordar la heroica resistencia protagonizada por un grupo de estudiantes checoslovacos en las calles de Praga, decididos a liberar a su país de la ocupación nazi.
 
Como consecuencia de dicha provocación, ese día, pero del año 1939, fueron ultimados nueve estudiantes y más de 1200 fueron exportados a los campos de concentración, mientras las escuelas de Altos Estudios eran cerradas.  

En el enfrentamiento contra los ocupantes fascistas,  resultaron heridas varias personas y hubo dos muertes, entre ellas la de Jan Opletal, un estudiante de la Facultad de Medicina de la Universidad de Carlos, cuyo deceso se convirtió en un invocación a incrementar la resistencia.

A partir de entonces,  la fecha representa un símbolo de la lucha contra el nazismo y devino símbolo de inspiración para el accionar del estudiantado a escala universal; de hecho un día de solidaridad con la lucha contra el fascismo; por la democracia, la paz, la libertad y el progreso social.

En Cuba, estudiar es un derecho de cada ciudadano y a diferencia de otros países del mundo,  este día es sinónimo de fiesta y se celebra con actividades en los diferentes centros estudiantiles desde la enseñanza preuniversitaria hasta los centros universitarios. Todas las escuelas en Cuba, aplauden el derecho a la educación gratuita y el hecho de gozar del privilegio de ser protagonistas de su tiempo.

Nuestras escuelas abren sus puertas con la tenencia de maestros y profesores altamente preparados, dotados con las tecnologías y el material necesario para el aprendizaje de los estudiantes, quienes además,  son representados por diversas organizaciones a través de las cuales, pueden expresar sus criterios en cualquier espacio.

Los estudiantes son el futuro de cada país, constituyen la cantera de los futuros médicos,  profesionales y obreros. Por eso en este día, agasajamos hoy a quienes están en las aulas, con la certeza de que están en el sitio donde se consolida todo el caudal de conocimientos necesarios para el desarrollo de la humanidad.

Bloqueo a Cuba: más que cifras largas es un asunto que requiere atención

Bloqueo a Cuba: más que cifras largas es un asunto que requiere atención

Durante el segmento de alto nivel en la 72 Asamblea General de las Naciones Unidas, el presidente de los Estados Unidos Donald Trump reiteró su decisión de acrecentar la “cacería de brujas” contra Cuba y cito: “Mi administración anunció recientemente que no levantaremos las sanciones al Gobierno de Cuba hasta que realice reformas fundamentales”.

La puesta en vigor del bloqueo hacia Cuba tiene su antecedente desde el 3 de enero de 1961, cuando el gobierno de los Estados Unidos rompe relaciones diplomáticas con nuestro país. Entonces recibió con discordia a la Revolución Cubana y emprendió una serie de medidas políticas y sanciones económicas que posteriormente llevaron a un bloqueo total. De esta manera, el 3 de febrero de 1962 se hace público el bloqueo absoluto contra nuestro país.


Dichas sanciones contenían prohibiciones como la exportación e importación de mercancías procedentes de EE. UU., el comercio con subsidiarias de compañías estadounidenses en terceros países y la visita de los turistas a la isla. Igualmente se impidió el uso del dólar para las transacciones financieras con otros países y el acceso a territorio estadounidense de los buques y aviones cubanos. Estas sanciones aún están vigentes.


Ha pasado casi 60 años de la puesta en vigor de esta política de Estados Unidos contra el pueblo cubano y cada vez se recrudece más. Así se hizo público en el informe sobre la resolución 7/15 de la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) titulado: Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba, donde se exponen los daños sufridos por la Mayor de las Antillas.


En este año, la votación en la ONU se realizará en un contexto de tensiones que afectan los avances logrados anteriormente por ambas naciones en materia diplomática. De hecho, prevalece el anuncio de la administración estadounidense de agravar las sanciones contra la isla y destituir los adelantos en las relaciones bilaterales, promovidos por el anterior mandatario, Barack Obama, en 2015 y 2016.

Por eso, cuando el 1ro de noviembre se someta a consideración de los 193 estados miembros de la ONU el nuevo proyecto de Resolución, la comunidad mundial percibirá una vez más que mantener este bloqueo es completamente irracional y que Cuba no renunciará jamás en su empeño de poner fin a esta política genocida.


El bloqueo económico, comercial y financiero existe y se aplica con todo rigor. Constituye, además, una violación masiva e incuestionable de los derechos humanos de los cubanos. De hecho, no hay familia en este país que no sufra o haya sufrido sus efectos en la salud, educación, la cultura, la alimentación y en la vida cotidiana.


Durante todos estos años, el bloqueo ha provocado daños por más de 130 200 millones de dólares, a precios corrientes desde su imposición en 1962. Tomando en cuenta la devaluación del dólar frente al valor del oro en el mercado internacional, el costo económico de las sanciones más dilatadas de la historia moderna alcanzarían los 822 280 millones de dólares.


El bloqueo transgrede el Derecho Internacional y va en contra de los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas. Es, de igual manera, una violación de los derechos constitucionales del pueblo norteamericano, al incumplir su libertad de viajar a Cuba y, además, los derechos soberanos de otros Estados, debido a su marcado carácter extraterritorial.


Frente a todas estas agresiones, una vez más, el gobierno cubano exhorta a condenar de manera enérgica esta política irracional. Para ello seguirá teniendo el apoyo de la comunidad internacional, en su probado reclamo de poner fin a esta política absurda rechazada tanto en los Estados Unidos como en la mayoría de los países del mundo. Ya no se trata de cifras largas ni lista de violaciones contra un pueblo, el bloqueo es un asunto que requiere poderosa atención.

Carlos Manuel de Céspedes : desde ahora, sois tan libres como yo



El 10 de octubre de 1868, el abogado y patriota Carlos Manuel de Céspedes liberó a sus esclavos.  Ese día, en el batey del ingenio Demajagua, ante unos 500 hombres armados con machetes, lanzas de madera y  armas, dijo: “Ciudadanos, ese sol que veis alzarse por la cumbre del Turquino viene a alumbrar el primer día de libertad e independencia de Cuba”.


En aquel momento, el noble bayamés enunció la declaración de independencia conocida como Manifiesto de la Junta Revolucionaria de la Isla de Cuba o Manifiesto del 10 de Octubre. Dicho documento declaraba la independencia de Cuba, establecía un gobierno republicano,  democrático y además, la derogación de la esclavitud. 


Posteriormente, Céspedes, saludó a sus esclavos, libres en ese momento e invitó a otros dueños allí presentes que igual lo hicieran. Al momento, pronunció:   “¡Ciudadanos, hasta este momento habéis sido esclavos míos. Desde ahora, sois tan libres como yo. Cuba necesita de todos sus hijos para conquistar la independencia!”.  “Los que me quieran seguir que me sigan; los que se quieran quedar que se queden, todos seguirán tan libres como los demás”.

El acontecimiento histórico significó el comienzo de cien años de lucha y por ende, el inicio de la revolución en Cuba, país donde sólo ha habido una revolución: la que comenzó Carlos Manuel de Céspedes el 10 de Octubre de 1868, y la misma que hoy nuestro pueblo sigue adelante.


La lucha revolucionaria iniciada el 10 de octubre de 1868 fue secundada en otras regiones del país y fue un hecho que maduró la conciencia nacional patriótica y revolucionaria entre los cubanos. No alcanzó su objetivo de independencia y abolición de la esclavitud,  está claro, sin embargo, influyó decisivamente en la historia de Cuba.


El alzamiento del 10 de octubre de 1868 en Demajagua, demostró la insatisfacción del pueblo cubano para con el colonialismo español y reflejó los sentimientos patrióticos e ideales independentistas de los cubanos que anhelaban instaurar en su país,  una República libre e independiente.

Por toda Cuba el huracán de la solidaridad

Por toda Cuba el huracán de la solidaridad
Ha pasado casi una semana y  el dolor está ahí. Duele ir a casa y no ver las pertenencias, duele el desastre, duele, duele mucho.  Después del paso de un ciclón, quedamos estupefactos. La gente nos mira, se mueve, otros padecen y desde sus miradas al horizonte, sienten correr lágrimas por sus mejillas.

Hay dolor, llanto, hay  tristeza ante lo perdido, pero hay vida, hay esperanza, hay amor...  Por eso, también hay que luchar y luchar fuerte. Hay que echar pa´lante  porque los cubanos siempre estamos siempre a pie del cañón y resistimos cualquier embate, con la fuerza y capacidad ineludible para levantar esta nación dotada de tradiciones y conquistas.
 
La destrucción es muy grande  y conmueve. Duele creer tamaña catástrofe en tan poco tiempo. Sin embargo, sólo bastó tres días para crecer y crecer para bien, tres días para que toda Cuba pusiera a prueba su capacidad organizativa liderada por la defensa civil, que, como en otras ocasiones, se mostró enérgica, organizativa, diligente.  
 
A su paso por Cuba, Irma dejó un rastro de destrucción en casi toda la costa norte donde impactó duramente el fondo habitacional de varias provincias, instalaciones hoteleras y además, en el sistema Electroenergético Nacional. Por ello,  nos quedan duras jornadas de trabajo, para resarcir los daños en el menor tiempo posible. Hay que trabajar duro, pero unidos.
 
En el llamamiento de Raúl Castro, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, a nuestro aguerrido pueblo dijo: “Las jornadas que se avecinan serán de mucho trabajo, donde volverán a quedar demostradas la fortaleza de los cubanos y la confianza indestructible en su Revolución. No es tiempo para lamentarnos, sino para volver a construir…”.

Posteriormente afirmó que " uno de los mayores principios de la Revolución era  no dejar a nadie desamparado, y exhortó a lograr la recuperación con el ejemplo de nuestro indiscutible líder Fidel castroo Ruz, cuyo legado nos hace cada día más fuertes fuertes" .
 
Irma se llevó consigo muchas cosas, más no pudo arrebatarnos la esperanza y la confianza conque saldremos adelante.  Y aunque queda mucho por hacer, hay que echar a andar porque de pie, es como se mira al futuro, porque ni siquiera los vientos huracanados de Irma, pueden jamás, arrancarnos la esperanza, la sonrisa y  la alegría que nos caracteriza como cubanos.  

Ahora enfrentaremos a otro ciclón, el ciclón de la gente, el ciclón de la unidad, el ciclón del arte de sobrevivir a los embates de la naturaleza y ponerle fuerzas al sufrimiento. Es un gran huracán, un huracán que una vez más, nos pone a prueba y nos hace crecer como cubanos. ¿ Su nombre? : Solidaridad

Martínez Heredia: Algo intermedio es confusión; se trata de o el capitalismo, o el socialismo (+ Video)

Fernando Martínez Heredia respondió a las preguntas de José Manzaneda, director de Cubainformación.
Fernando Martínez Heredia respondió a las preguntas de José Manzaneda, director de Cubainformación


Transcripción de la entrevista realizada a Fernando Martínez Heredia por José Manzaneda, coordinador de Cubainformación, diciembre de 2016

Fernando Martínez Heredia (izq) dialoga con José Manzaneda.
José Manzaneda.– Uno de los intelectuales claves para entender la Cuba de hoy y también la Cuba de mañana, es Fernando Martínez Heredia, el director del Instituto de Investigación Cultural Juan Marinello.
Fernando, el gobierno de Estados Unidos parece apostar por las vías amables para forzar un cambio político en Cuba, tratando de influir en diferentes sectores sociales con dos vías: la de la división y la de la confusión. ¿Realmente lo está consiguiendo?

Fernando.- Yo te diría en dos palabras que no; pero hay que decir más: los Estados Unidos no son nuevos en esto; incluso, hace 115 años casi, el presidente Roosevelt, el viejo, que era joven, dijo que el garrote y la zanahoria; el garrote era lo que él usaba más en ese momento contra Venezuela, por cierto. Con nosotros han usado el garrote más de medio siglo, después de 1959, pero lo usaron muy duro en 1898 cuando nos invadieron y ocuparon; pero también usaron la zanahoria. 

Y en todo el sistema de 60 años de dominación que hubo en Cuba, Estados Unidos practicó las formas de penetración cultural de encontrar cómplices, y los encontró, de tener un sistema que por eso es que se llama neocolonialismo, porque consiste por un lado en dominar económicamente, pero también culturalmente, y por otro lado en tener cómplices subordinados que reciben beneficios, dominan el país y los sirven a ellos, son dominantes dominados.

De manera que ellos se han dado cuenta, de pronto, que después de más de medio siglo de guerra prácticamente abierta, ilegal, inmoral, todo esto que sabemos, pues más valía como bien dice el presidente de la República, Obama, cambiar la táctica, pero no la estrategia. Pero lo que pasa es que a veces ellos tienen cosas que parecen como un niño malicioso, que dicen: él no se va a dar cuenta. Si no fueran criminales uno se reiría.

Yo estuve en Panamá hace año y medio, en aquella reunión a la que Obama fue, porque si no no iba a haber reunión, si no iba Cuba no iba a poder, entonces allí parecía que todo era zanahoria, incluso hubo medios verdaderamente conservadores, para no decir reaccionarios, que decían que el personaje más importante que estaba allí era Raúl Castro; eso se lo mandaron a decir.

Pero nosotros, por suerte, incluso no los viejos, si no los jóvenes cubanos, tenemos mucha experiencia, es un combate contra el país más poderoso militarmente del mundo, pero también más poderoso culturalmente del mundo, eso nos ayuda mucho, porque ellos están aplicando a fondo, tienen centenares de acciones culturales legales; nosotros denunciamos las ilegales, pero las legales aquí están, centenares sucedieron el año pasado, centenares están sucediendo este año.

Ellos están permitiendo y auspiciando que entre en Cuba la mayor cantidad de dinero posible desde Estados Unidos, en la forma de remesa que siempre ha sido muy hermoso que los familiares ayuden a su familia; pero ahora, más bien, es que se hagan inversiones por lo que ellos aspiran a que mañana sea un empresariado burgués en Cuba y apoyar esas inversiones.
No creo que tampoco ellos estén pensando solamente en lo que ellos llaman ni la sociedad civil ni el pequeño empresario, ellos están pensando en todo, están tratando de confundirnos a fondo, de encontrar cómplices dentro del país.

Bueno, está bien, por lo menos hay quien dice: Pero por lo menos lo dicen. Yo no hallo que eso sea algo especialmente bueno, es que hay formas de trabajar, una de las formas de trabajar del imperialismo norteamericano es la aparente franqueza, o lo que actualmente llaman transparencia.

Yo no creo que estén teniendo éxitos, pero sí creo muy fuertemente que no hay que descuidarse nunca y que, incluso, es terrible cómo vienen decenas y decenas de miles de norteamericanos que ninguno ni es mala persona, ni pretende nada malo con Cuba; pero nosotros somos una pequeña isla que ha sido sometida al colonialismo nuevo norteamericano demasiado tiempo y no podemos ver nada inocentemente.

José Manzaneda.– Fernando, en tus escritos afirmas que el dilema de la Cuba de hoy y del futuro sigue siendo entre el desarrollo del socialismo, que debe ser profundizado, y el retorno al capitalismo. ¿Realmente esto es un peligro hoy? ¿Es una hipótesis el regreso al capitalismo? Y si es así, ¿sería más fuerte este riesgo hoy que hace 10, 15 o 20 años?

Fernando.- Sí, yo creo que son reales las dos cosas. Es decir, primero, el peligro es real, es una disyuntiva y no hay fórmulas intermedias.

Yo les decía a mis compañeros del Consejo Nacional de la UNEAC hace unos meses, que el capitalismo sueco puede tener cosas buenas y malas, pero sin dudas es sueco; el capitalismo cubano no podría ser cubano, tendría que ser norteamericano-cubano, es decir, para Cuba no hay una posibilidad de capitalismo autónomo. 

Entonces, de entrada, la disyuntiva no puede ser: bueno, vamos a seguir introduciendo cosas del capitalismo, vamos a hacer lo que antiguamente algunos llamaban un socialismo de Estado, que es un tránsito hacia que una cantidad de funcionarios se conviertan en empresarios, etcétera, no es factible, eso no es factible en Cuba.

En Cuba no es factible que digamos: sí, vamos a hacer un capitalismo, pero no va a ser neoliberal, ustedes verán que vamos a tener una política social muy buena. Nada de eso es factible.
Podría ser, incluso, que algunas personas hasta lo crean, de buena intención, y digan: si hacemos un pluripartidismo, por ejemplo, y un sistema democrático de elección de personas, vamos a evitar que haya corrupción, que los pobres empiecen a pasar hambre, etcétera. Eso, desgraciadamente hay demasiados ejemplos en el mundo de que no es posible, ni siquiera en Estados Unidos donde casi 4 millones de personas no tienen donde dormir, y le tildaron de comunista a este presidente que está terminando porque trató de que una parte grande de los 52 millones de personas que no tienen posibilidad de una asistencia médica correcta, tuvieran algo.

Es decir, nosotros por lo menos tenemos, y en Cuba creo que eso es de lo más importante, una población con un grado de conciencia política que posiblemente sea un récord mundial y eso sí es una cosa muy, muy valiosa. Y por esto es que yo digo muy claramente: no hay nada intermedio, creer que hay algo intermedio es confusión; se trata de o el capitalismo, o el socialismo.

Hay quien dice, exagerando mucho, que si Cuba pasara al capitalismo sería como Haití; no, como Haití nada más que es Haití, cada uno vive su desgracia, pero la nuestra sería grande, entre otras cosas, porque hemos dado no solo un ejemplo al mundo de cómo es posible que incluso un pequeño país al lado de Estados Unidos, como se decía siempre, subdesarrollado, haya cambiado tan profundamente la vida en favor de toda la población y no de una fracción pequeña de ella.

Pero, bueno, no solo es un ejemplo del mundo, sobre todo que es la vida de nosotros, es lo que hemos logrado hacer entre todos, y no es posible permitir, de ninguna manera, que nuestros hijos y nuestros nietos vuelvan a lo que hubo.

José Manzaneda.- Fernando, tú afirmas que el capitalismo sigue existiendo hoy agazapado en diferentes actitudes, en diferentes prácticas, en cierta psicología social, que de alguna manera habría venido fortalecida por la reintroducción de algunos factores de mercado en los últimos años en la sociedad cubana, ¿cuál es el antídoto?

Fernando.- Yo tengo dificultades para la gran prensa; por ejemplo, yo soy marxista, pero no me queda más remedio, porque me permite darme cuenta de que no se trata meramente de que haya manera de producir, de intercambiar, de ganar dinero los que son dueños, no, se trata de mucho más; se trata de una cultura, el capitalismo es una cultura y en esa cultura, por ejemplo, no es conseguir que la mayoría esté de acuerdo o se sienta mal muchas veces y otras no, o se sienta bien porque hay fiestas, o cobra más dinero; pero no pretenda para nada cambiar lo esencial de la existencia, eso es la cultura capitalista. Por eso se puede tener una cantidad enorme a veces de diversidades, otras veces no, otras veces se decreta un Estado de excepción y no se puede tener ninguna; pero lo esencial es cultural. Toda dominación bien establecida, moderna, es cultural, siempre fue así, de un modo u otro, pero ahora más que nunca.

Entonces hay un capitalismo del comercio exterior, y Cuba lo sufre muy duro; hay un capitalismo del bloqueo contra Cuba que es una barbaridad, veinticinco veces le han dicho que no, y es simpático cómo los de la zanahoria mandaron a la señora a abstenerse. Si yo lo estoy acusando a usted o usted es inocente o es culpable, pero no es que se abstuvo, es una de dos.

Pero, bueno, son formas, digamos, más brutales; pero hay formas más sutiles y una de ellas importantísima es el capitalismo de la educación que cada uno recibió, de la educación que desde niño era lo tuyo, si acaso cuando más lo de tu familia, el interés personal, el egoísmo, aunque se dijera que el afán de lucro no; el egoísmo que opera tanto contra la solidaridad entre las personas y que entonces es muy difícil de erradicar y tiene la capacidad de regresar, de retornar; tiene la capacidad de aparecerse de modo difícilmente censurable, como cuando dice: no, pero él está tratando de resolver, por ejemplo —resolver es un verbo cubano—, y en realidad, ¿a costa de quiénes?, habría que preguntar, ¿contra quiénes?, ¿exigiendo que les paguen lo que nunca se pagó, por ejemplo? ¡Pero qué hermoso es que todos los servicios sociales, que todo lo que son bienes de las personas lo tengan las personas, sin ser otra cosa que personas y no por el dinero que tienen en el bolsillo!

El dinero, como equivalente general de la mercancía es un gravísimo problema cultural; ningún país como Cuba, aunque tenga un poder como el que tenemos, lo ha podido quitar, el salario tampoco. Por eso yo dije al inicio que, bueno, como soy marxista me doy cuenta de que vivimos en una transición socialista, por muy solidarios y humanos a fondo, y con ganas de que ya no haya ninguna forma de dominación.

Lograr, por ejemplo, que todos los cubanos entendieran que la mitad de los cubanos no era inferior a la otra mitad, por ser mujeres, ya fue un éxito dificilísimo, no fue de un día para otro y todos éramos socialistas, vaya; y una parte de los socialistas decía: sí, pero ella que es socialista e inferior a mí que soy socialista.

¿Qué quiere?, que la transición exige no solo paciencia, sino mucho trabajo, no solo usar un tiempo largo, sino educar una y otra vez, y un conjunto de formas que van desde la coerción social hasta la autoeducación, es complejo, y a nosotros se nos ha hecho difícil por una cantidad de las medidas que se han aplicado a partir de los primeros años noventa, porque se han introducido fórmulas primero para sobrevivir, después para que fuera viable la economía del país y todavía estamos en lo segundo, ya lo tenemos, pero una y otra vez hay que volverlo a tener.

Entonces esto ha hecho que crezcan diferencias sociales entre nosotros que no había y que crezca entonces el valor del dinero, que no lo tenía, tenía valor, pero poco; que crezca entonces también la relación directa de lo que cada persona hace, con lo que recibe personal o familiarmente y la calidad de la vida que en algunos aspectos tiene.

Es decir, la relación que tenía la actividad de los cubanos con esto, era muy indirecta, a pesar de lo que dicen a veces los manuales que son tonterías, aquí toda cubana, todo cubano, por ejemplo, tenía derecho gratuitamente a todos los servicios, y los servicios eran de verdad universales y muy satisfactorios, así fue subiendo el grado cultural y con él suben lo que llaman los sociólogos, expectativas. Usted quiere más, porque sabe más, porque tiene un mundo más complejo interior, porque tiene más gustos desarrollados y entonces cuando no hay más y le dicen: Sí, pero si tuvieras dinero habría más; sí, pero si tienes dos trabajos hay más; sí, pero si consigues de algún modo, aunque no sea lícito, sino incluso que pueda ser delictivo, pues aparecen problemas que vienen de una cosa que pudiéramos hasta llamar monstruosa, el aumento enorme de la cultura, de las capacidades laborales pero de todo tipo, del gusto, de las expectativas y el no aumento a ese tamaño de los bienes y servicios.

Entonces la diferenciación social es un enemigo que toca duro a la puerta en nombre del capitalismo, aunque no lo parezca.

José Manzaneda.- El Instituto de Investigación Cultural Juan Marinello, que dirige Fernando Martínez Heredia, realiza numerosas actividades en el campo de la investigación cultural, los estudios de opinión, sobre diferentes grupos sociales, actividades académicas, presentaciones, publicaciones. Me gustaría, Fernando, que nos presentaras el instituto y cuáles son algunas de las líneas fundamentales de trabajo.

Fernando.- No me gusta, porque es como hacerse propaganda, aprovechando lo solidario, pero es una institución grande, para los tamaños nuestros, y se tiene que ocupar de cosas muy diversas, entonces hacer ese tipo de relaciones con siete líneas, por ejemplo, puede ser aburrido para el lector. Prefiero llamar la atención sobre el hecho de que, por ejemplo, a nosotros nos interesa mucho la participación en el consumo cultural, no meramente cuánto hay, cómo es, dónde hay más o menos, sino también cómo puede participar la población en ese consumo desde la elección del consumo, desde el conocimiento de los factores que pueden haber o no, y, claro, hay un problema también en este caso de la educación y del gusto.

O sea, nosotros tenemos que vernos hasta un punto, que en nuestro caso es pequeño, con las bellas artes y hasta un punto, que en nuestro caso es muy grande, con las formas de cultura popular; en ese sentido puede que tengamos trabajos históricos que son muy importantes, como las tradiciones orales, los conjuros, las formas que tiene la gente de ejercer una cultura que los que van a la universidad no siempre se dan cuenta de que también es cultura.

O el trabajo con los que son portadores, como llamamos en la jerga, culturales; porque en un poblado de oriente o de Pinar del Río han mantenido durante más de un siglo una forma cultural expresiva con danza, música y una letra que o viene de uno de los que construyeron Cuba con sus culturas —y no digo de los que aportaron, porque casi siempre se dice que aportaron los africanos, y el que aportó es porque era una persona secundaria, y es que todos concurrieron—, y nosotros, por ejemplo, no solo lo investigamos, y es una fase la investigativa, sino que también lo promovemos en la medida pequeña en que podemos hacerlo. Por ejemplo, hace 10 días tuvimos la reunión anual de premiación de lo que llamamos memoria viva, que es una premiación no de un primer premio, sino de unos 30 premios, son gentes que son grupos culturales de todo el país, de todas las provincias que concurren aspirando, y lo importante, por un lado, es que gana premio una cantidad y, por otro lado, que se presenta un número muchísimo mayor y son tan importantes como los que ganaron los premios; pero son portadores los grupos.

También premiamos a personas que han echado la vida entera como personalidades, pero personalidades que solo son conocidas en la comunidad, en el barrio, cuando más en el municipio, que no salen por la noche en el noticiero cuando cantan ni cuando bailan y que son también portadores culturales importantes. Bueno, eso se llama Memoria Viva y todos los años se convoca, se hace con mucha seriedad y se otorga el premio, y esto fue hace 10 días.

Hay cosas de otro tipo que pueden ser hasta un poco farragosas para el que no le gusta, ¿no?, como el uso de la estadística y tenemos que con las estadísticas discutir con funcionarios, porque les aportamos un trabajo sociológico ya de otro tipo, cuantitativo, con instrumentos cuantitativos que ayuden a discernir mejor y no lo que se le ocurre a uno que es bueno. En ese sentido apoyamos a la institución a la que pertenecemos que es el Ministerio de Cultura; pero también partimos de esto, y con esto termino, de que no hacemos solamente lo que nos piden que hagamos, que eso sería muy estrecho y pequeño y no nos permitiría ni siquiera hacer bien lo que nos piden, hay que tener ideas propias tienen que ocurrírseles a uno con temas necesarios y llevarlos adelante, y eso hacemos.

José Manzaneda.- En tus escritos y en tus reflexiones, Fernando, insistes en la necesidad de impulsar la participación en el país, impulsar el debate franco, transparente, sin miedo a la discrepancia. ¿Cómo está la salud de la participación y la salud del debate discrepante en la Cuba de hoy?

Fernando.- Nunca está de más hablar de eso. Y alguna vez yo he escrito para ser más fuerte, que el debate en el socialismo es como la respiración para las personas, de ese mismo tamaño, es vital; el debate en el capitalismo puede ser incluso interesantísimo, pero tiene otras funciones, tiene las funciones del sistema en el cual existe; cuando participas en él y corren las consecuencias, personas que están opuestas al sistema, es interesante, pero el sistema se encarga de que no sea capaz de acabar con él. En el socialismo tiene que suceder lo contrario, es decir, el sistema tiene que promover el debate, tiene que promover la discusión, tiene que promover la diferencia, tiene que promover, incluso, las divergencias.

A mí me gusta mucho lo que dijo el Presidente nuestro, que es un guerrillero antiguo, Raúl Castro, que le tocó, porque le tocó ser el ministro de las Fuerzas Armadas toda la vida, y resulta que un militar de toda la vida, cuando tomó posesión, al poco tiempo hizo un discurso donde dijo: yo lo que les pido a todos, por favor —porque Fidel es tan grande que solo entre todos lo podemos sustituir—, es que tengamos discusiones y que tengamos discrepancias entre los compañeros. Yo dije: ah, qué bien, porque cada profesión tiene su defecto profesional, y él demostró no solo que no lo tenía, sino que tenía muy claro qué cosa era muy necesario.

Pero no es fácil, los hábitos de autoritarismo que no siempre vienen de algo malo, por ejemplo, para los viejos la lucha frontal fue algo familiar y saben que a veces si no era autoritario no había posibilidad, pero los hábitos de autoritarismo tienen que ser desterrados y no lo han sido, y hay una lucha con ello, y reaparecen de pronto y uno se asombra y dice: ¿Todavía tú piensas así como un troglodita? ¿Todavía tú crees que hay un compañero que no es contrarrevolucionario, pero no sabe que está sirviendo sin querer a la contrarrevolución?, como dice a veces algún que otro funcionario nuestro. Ah, bueno, esas son cosas reales contra las cuales hay que luchar.

Ahora, debatir por debatir, para sentir cómo se hace ruido no vale la pena tampoco. A mí me parece que para debatir hay que estar bien informado, si no se hace real que las áreas tienen que informar de verdad y que los periodistas tienen que servir de verdad, y los medios, por tanto, y que no puede haber lo que en Cuba llaman secretismo contra los que no son secretos de seguridad para nada, entonces, ¿cómo va uno a opinar si no tiene información? La información es básica, la información, como diría un filósofo europeo, es necesaria, pero no es suficiente; es necesario entonces que se discuta, pero para esto también es conveniente, por lo menos, que haya una educación sobre discusiones, sobre discutir.

Si no hay educación yo no me opongo, más vale que sean ineducados, pero que discutan; pero si se discute educadamente, se avanza muchísimo más y no se pierde la fraternidad. Pero, además, se gana en eficiencia, es decir, el debate para algo. Y por esto decía: no solamente por hacer ruido, sino para que se convierta por un lado en una norma que hay que hacerle caso a los debates, no es posible que incluso se diga: pero qué bien se ha discutido algo, pero después no hicieron nada. Entonces es frustrante, se convierte en un adorno; el debate como adorno hay que rechazarlo.

El capitalismo tiene sus adornos, el socialismo debe tener sus adornos, pero otros adornos, los adornos con los cuales se adorne la gente, se adornen las calles, se adornen las fiestas, pero que alguna cosa que tiene que servir para avanzar no sirva como un adorno; es decir, estoy en contra de que se prohíba y en contra de que no sirva para nada.

José Manzaneda.- Hemos conversado, con mucho placer, con Fernando Martínez Heredia, uno de los grandes intelectuales de la Revolución Cubana, director del Instituto de Investigación Cultural Juan Marinello, nos ha recibido en su casa y realmente se lo agradecemos.

Despedimos nuestro programa desde la capital de Cuba, desde La Habana.