Día de los Derechos Humanos: ¿fecha cruel para Estados Unidos?

Por: Pablo Soroa Fernández
 
Hace 64 años la Asamblea General de las Naciones Unidas instituyó al 10 de Diciembre como Día de los Derechos Humanos, efeméride que hoy debería ser motivo de festejos, a no ser por la violación consuetudinaria de esos derechos, en muchas partes del planeta, por parte de quienes se autocalifican sus defensores.
 Constituiría un disimulo inútil ocultar que a la cabeza de esos falsos devotos de los derechos humanos figura Estados Unidos de Norteamérica, uno de los votantes a favor de la Declaración Universal de Derechos Humanos, aprobada dos años antes, en 1948,  por el máximo organismo internacional y germen de esa loable, pero hasta ahora irrealizada iniciativa, lastrada desde su nacimiento por concentrar su contenido en el disfrute individual de derechos, y enfatizar en los de carácter civil y político.
Aunque el artículo  3  de la Declaración (Derecho a vivir en Libertad) subraya que “Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona”, ese acápite  puede incluirse entre los menos aplicados y ejercitados en el vecino país norteño y en otras latitudes.
¿Acaso lo obedecieron los dos policías que en Nueva York y Fergunson, respectivamente, asesinaron a mansalva a dos afro norteamericanos que no portaban armas? ¿No tenían las víctimas, por el color de su piel y posición social,  derecho a la vida?  ¿Acaso acataron el contenido de “La Declaración…” los jurados horros de vergüenza –integrado mayoritariamente por ciudadanos blancos-  que “por falta de pruebas” absolvieron, a los dos uniformados?  
    Sin entrar a detallar si Adán, en su testamento, privó de sus derechos humanos a los prisioneros torturados en las ergástulas del territorio ocupado ilegalmente, con métodos que hubieran hecho palidecer a los que recurrió el nacional socialismo alemán para exterminar a los judíos, durante la II Guerra Mundial, o a los civiles vietnamitas, iraquíes, y a los miles de latinoamericanos asesinados durante la Operación Cóndor, ¿cabría indagar por qué los representantes de Estados Unidos en la ONU y en otros escenarios internacionales tienen la sangre fría de deletrear de-re-chos-hu-ma-nos, en voz alta ?
¿Por qué el Imperio   acusa de violadora de esos derechos –solo por el hecho de no someterse a sus designios-  a Cuba, bloqueada y agredida por  los mismos imperialistas; de manipular a la opinión pública sobre la verdad de uno de  los pocos países que prácticamente ha cumplido los Objetivos de Desarrollo Humano del Milenio, entre ellos, erradicar la pobreza extrema y el hambre, lograr la enseñanza primaria universal, promover la igualdad entre los géneros y el empoderamiento de la mujer,  reducir la mortalidad de los niños menores de cinco años, sin perjuicio de su colaboración con el mundo, en materia de educación, de salud y de lucha contra enfermedades mortales, como el Ébola?
   
¿Por qué no se autocuestiona la razón por la cual el mundo se opone cada vez más a su bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba, como lo corroboran las votaciones abrumadoras a favor de la moción que anualmente se  presenta en   la Organización de Naciones Unidas contra esa acción genocida?     
   A pesar de que los medios de comunicación masiva están en manos de las transnacionales de  EE.UU o países afines,  a los Tartufos de los Derechos Humanos resulta imposible evitar que  circulen por Internet verdades como las que siguen:
“Como quien porta un candil para alumbrar la calle manteniendo a oscuras la casa, Estados Unidos emite periódicamente enjundiosos informes sobre la violación de los derechos humanos en todos los países del mundo, menos en uno: Estados Unidos.
Amnistía Internacional, tras la divulgación de un informe del Senado estadounidense sobre las torturas de la Agencia Central de Inteligencia de EE.UU. (CIA, por sus siglas en inglés), denuncia la impunidad que asiste a los violadores de los derechos humanos en Estados Unidos.
“Este informe es "un duro recordatorio de la actual impunidad por las muchas abominables violaciones de los Derechos Humanos perpetradas en nombre de la 'seguridad nacional'", critica la AI en un comunicado difundido este martes.

“La organización defensora de derechos humanos se lamenta de que, pese al gran número de evidencias existentes, ninguno de los implicados en el programa de torturas de la CIA haya sido llevado ante la Justicia.

"Las limitadas investigaciones del Departamento de Justicia acabaron en 2012 sin que nadie fuera imputado. Igualmente, la destrucción por parte de la CIA de cintas de video de sesiones de interrogatorio en las que podía haber pruebas de delitos tampoco ha conllevado cargos".
 
Post data: Sin ser experto en Derecho Internacional, opina el periodista que el pecado original reside en no  haberse instituido, antes de la fecha - homenaje  que hoy a unos alegra y a la mayoría –los familiares de millones de víctimas- entristece, otra de más alcance: el día de los Deberes Humanos.
Seguramente, como un escolar indisciplinado y más fornido que sus condiscípulos, Estados Unidos no haría la tarea o obligaría a uno más débil a que hiciera la suya,   mientras en otras escuelas de la Unión, los padres de un niño abaleado por un vecino de pupitre, un   francotirador o un esquizofrénico, acusaría a la Asociación Nacional del Rifle, por oponerse a la regulación de armas en manos de la población.
   Y  un jurado, integrado por fabricantes de ametralladoras y pistolas, bloquearía (divina forma verbal imperialista)  el atestado.