Doce campanadas por los 500 años de la ciudad


Por: Ariel Soler Costafreda
Llegada la medianoche del 15 de agosto, cuando la primera ciudad cubana anuncie al mundo su medio milenio de existencia, doce campanadas emitidas desde la torre norte de la Iglesia parroquial Nuestra Señora de la Asunción de Baracoa incorporarán un nuevo atractivo a la rutina citadina.

En la atalaya eclesiástica un reloj de 1,23 metros de diámetro se convertirá a partir de ese momento en obligada referencia y cada campanada del “medidor” inducirá un alto a la cotidianeidad para rectificar sus homólogos de pulsera o advertir el instante de la cita.

Melodías y campanadas acompañarán a partir de entonces el diarismo de la ciudad más antigua de Cuba, sonidos emitidos por este controlador del tiempo en capacidad de reproducir 35 toques diferentes.

Monseñor Wilfredo Pino Estévez, arzobispo de la Diócesis Guantánamo-Baracoa, explicó que el reloj controla cinco campanas, dos dedicadas a las sonoridades de servicio público y otras tres dirigidas a la liturgia de la institución.

Explicó además que a las 12 de la noche del día 14, al producirse el advenimiento del aniversario 500 de la Primera Villa y Episcopado de la Isla, el reloj dará sus primeras 12 campanadas e incorporará el régimen sonoro a la medición del tiempo.

En lo adelante sonara cada 15 minutos: un toque agudo para el primer cuarto de cada hora, dos para el segundo, tres para el tercero y al completar la hora, dará cuatro toques (uno por cada cuarto de hora transcurrido) y seguidamente, en tono grave, dará tantas campanadas como horas se cumplan.

De acuerdo con la programación digital que gobierna el instrumento, dos minutos después de haber anunciado con igual número de toques graves la hora que se cumpla, el reloj repetirá su anuncio para eliminar cualquier duda en el conteo de las campanadas.

El régimen de trabajo programado indica que entre las 10 pasado meridiano y las seis de la mañana el artificio solo tocará las horas, y a partir de ese instante retoma su sonoro ritmo de cuartos y horas.

Monseñor Pino Estévez comentó a la agencia que el reloj es una donación del sacerdote José Abellán, de la ciudad de Elda, Diócesis de Alicante, España por el aniversario 500 de Baracoa como Villa y Episcopado.